Entrevista | Joaquín Alberto Nieva Deán presidente del Cabildo Catedral de Córdoba
Joaquín Alberto Nieva, presidente del Cabildo: "Al ver las llamas pensamos en Notre Dame y en sus consecuencias"
Un año después del incendio, el monumento cordobés ha avanzado en su rehabilitación y ha implementado un sistema pionero de extinción por agua nebulizada

Manuel Murillo

-Pasado un año desde el incendio, ¿cuál es la primera imagen que le viene a la mente de aquella noche?
-La primera imagen fue el impacto. Esa imagen de las llamas me produjo un impacto de sorpresa, fue una cosa imprevista completamente y, por otro lado, también me produjo tristeza y pena.
-¿Ha cambiado su manera personal de recorrer o contemplar el templo desde aquella noche o ya se ha regresado a la normalidad de siempre?
-Pronto regresó a la normalidad porque, primero, la zona afectada fue de un 0,33% del edificio. Vimos, por lo tanto, que era fácilmente recuperable la restauración o rehabilitación. Y segundo, pasado ese primer momento de tristeza por el incendio, hemos ido comprobando que todo el trabajo realizado de prevención de incendios y después de extinción, todos los protocolos del plan de autoprotección y todo el trabajo de simulacro realizado, todo eso fue muy efectivo, muy eficaz. Después del disgusto de esa noche, hemos ido consolidando los avances en autoprotección y prevención, así como hemos incrementado las medidas para la extinción porque el riesgo cero no existe. Lo que sabemos es que tenemos que estar siempre muy alerta y trabajando en la prevención, y si sucede otro accidente, pues estar muy preparados para la extinción.

Joaquín Allberto Nieva, deán presidente del Cabildo Catedral de Córdoba. / Manuel Murillo
-¿Dónde estaba cuando recibió la noticia y quién fue quien le comunicó que estaba ardiendo una parte de la Mezquita?
-Estaba regresando, entrando ya prácticamente a Córdoba, porque venía de la Jornada Mundial de la Juventud en Roma en la que había participado con un grupo de 100 jóvenes de mi parroquia. Me avisó un compañero del Cabildo del incendio. Inmediatamente, estaban aquí el obispo, el alcalde y compañeros del Cabildo.
-¿Temió aquella noche que el fuego pudiera extenderse y provocar una catástrofe patrimonial mucho mayor?
-Al ver las llamas, creo que todos, no solo yo, inmediatamente pensamos en Notre Dame y en sus consecuencias. Como dicen los expertos, las llamas que llegan a un tejado en un templo o en un edificio antiguo como este son imparables. Cuando las llamas llegan a lo que es la techumbre de madera, como en este caso, son imparables. Sin embargo, en la primera información que me llegó ya estaban actuando los bomberos e íbamos viendo cómo iba la evolución del fuego y los trabajos de extinción. Cuando yo llegué al edificio, el incendio estaba controlado y ya sabíamos que la zona afectada era mínima en relación con la gran superficie del monumento. Es decir, no temimos en ningún momento que el fuego pudiera expandirse a toda la cubierta, no tuvimos miedo de que pudiera afectar más allá de la zona localizada desde el primer momento. Los bomberos, que llegaron pocos minutos desde que el incendio surgió, a la hora tenían el incendio totalmente controlado y en dos horas estaba extinguido.
"Las llamas que llegan a un tejado en un templo o en un edificio antiguo como este son imparables"
-¿Qué balance hace hoy de todo lo ocurrido desde el incendio?
-Después de un año del incendio, hacemos un balance positivo de lo que ha sido la gestión llevada a cabo en los trabajos de restauración, rehabilitación de la zona afectada, revisión del sistema de autoprotección y, sobre todo, la comunicación de la experiencia a otras instituciones similares. A lo largo de este año hemos avanzado en la rehabilitación y restauración, llegando casi al 80% y estando ya en el tramo final, que esperamos concluir en los próximos meses.
-¿Qué le están enseñando a otras instituciones?
-Estamos explicando por qué aquel incendio afectó a una parte tan reducida del edificio, por qué se pudo sofocar tan rápidamente o cómo hemos llevado a cabo esos trabajos de restauración y rehabilitación, Además, hemos incrementado las medidas de prevención y de extinción, de manera que esta experiencia nuestra ahora también está ayudando a otras instituciones.

Joaquín Alberto Nieva, en el interior de la Mezquita-Catedral. / MANUEL MURILLO
-Cuenta que la restauración de la parte afectada por el incendio se encuentra casi al 80%, más allá de lo que se ve aquí, ¿va a conservar la Mezquita-Catedral heridas no perceptibles a raíz de ese fuego o todo va a quedar exactamente igual o incluso mejor que como estaba el pasado 8 de agosto de 2025?
-Va a quedar mejor porque vamos a recuperar el vestíbulo de San Nicolás para la visita. Se ha hecho una rehabilitación de la zona afectada con los criterios de calidad, de rigor técnico, científico, histórico y artístico, es decir, como siempre lo hacemos. Es imperceptible, diríamos ya, lo que es la intervención, sobre todo porque incluso hemos aplicado la nube de puntos que tenemos para la restauración. Aspectos como la bóveda que colapsó, se ha hecho exactamente igual. Lo mismo se va a aplicar en todas las demás techumbres y en la sustitución del fuste, se aplica la nube de puntos de manera que es absolutamente precisa la restauración y todo lo que se ha intervenido va a quedar no solamente como estaba, sino que justamente por la intervención, lo que se ha limpiado, los retablos que se han restaurado, lo que se está restaurando, van a quedar mucho mejor.
-¿Se puede afirmar sin género de duda que la Mezquita-Catedral es, a día de hoy, más segura de lo que era antes de aquel incendio?
-Ciertamente, porque hemos incrementado las medidas de extinción. Vamos a empezar ya implementando el sistema de extinción de incendios por agua nebulizada, que eso es pionero; vamos a ser uno de los monumentos que van a incorporar esto al sistema que ya tenemos de extinción más clásico, por agua normal. También vamos a implementar otra serie de medidas en prevención y extinción, con lo cual, el edificio ahora todavía es más seguro.
"Vamos a recuperar el vestíbulo de San Nicolás para la visita"
-En cualquier caso, hay zonas del templo que son más vulnerables, como pueden ser las cubiertas, que son de madera, y se entiende que eso no se puede cambiar.
-No se puede cambiar ni se debe cambiar. Son 13.000 metros cuadrados de superficie cubierta con madera. Por eso, justamente, vamos a poner ese sistema de extinción por agua nebulizada en el crucero, que es la parte más alta, de acceso más complicado, y donde hay también una concentración mayor de madera.
-El informe que se hizo en su momento situó el origen del incendio en la batería de una barredora eléctrica. ¿Se ha llegado a la conclusión de que ese sitio no era el adecuado para almacenar esa maquinaria?
-Sí, pero en cualquier caso, fue un accidente fortuito, tal como finalmente manifestó la autoridad judicial que había hecho la investigación, la Policía Científica. Ese origen accidental se produjo en un sitio donde estaba depositada la máquina, que era el único sitio disponible en ese momento. Eso también ha cambiado. Desde entonces, no están esas máquinas dentro del templo y hemos adaptado un sitio cercano a este monumento para su colocación.

Joaquín Alberto Nieva. / Manuel Murillo
-Desde su condición de sacerdote, ¿interpretó espiritualmente aquel incendio más allá de un mero accidente?
-Como sacerdotes que estamos encargados de la gestión del culto y de este edificio en su dimensión también cultural hemos vivido ese accidente como algo que nos ha pasado a nosotros, pero que podría pasar en la casa de cualquier particular donde hay muchos elementos eléctricos. Ya lo dijo la Unesco: “lo que ha pasado en Córdoba puede pasar en cualquier monumento de similares características”. Por lo tanto, nuestro empeño es la conservación de este edificio y es en lo que hemos trabajado antes, durante y después del incendio. También hay que señalar que el fuego afectó a una parte tan reducida, que al día siguiente abrimos y esa era también nuestra preocupación como sacerdotes, como responsables del culto. Al día siguiente, a las nueve y media de la mañana, se estaba celebrando la eucaristía como cualquier día y se abrió al turismo. Y además se mandó así un mensaje de tranquilidad para que todo el mundo pudiera entrar y comprobar que la zona afectada era muy reducida. A día de hoy muchas personas cuando vienen preguntan dónde fue el incendio porque no queda ningún rastro. Y, por último, también actuamos buscando el bien de Córdoba, cuya economía, en gran parte, depende del turismo. No cerrar el monumento al turismo ha sido una gran aportación del Cabildo. Notre Dame estuvo cerrado cuatro años y los estudios sobre el impacto económico de ese cierre han sido tremendos.
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