Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medio ambiente

José Manuel Recio, catedrático de Ecología de la UCO, explica por qué ya no hay agua en los Baños de Popea: "De cada 100 litros que caen, 80 se infiltran"

El bajo nivel del acuífero, la elevada infiltración del terreno y la evaporación agravan la desaparición del agua durante el verano, a pesar de que "más lluvia" que la caída en invierno y primavera "no vamos a tener", sentencia este experto

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

Llega el verano y muchos cordobeses optan por subir a los Baños de Popea para disfrutar de este entorno natural y escapar, aunque sea ligeramente, de las altas temperaturas. Sin embargo, la decepción es mayúscula al comprobar que el enclave, pese a las intensas lluvias registradas durante los primeros meses del año, vuelve a estar seco. Una situación que se repite durante los veranos y que responde al frágil equilibrio hídrico del arroyo del Molino y que convierte a Popea en «uno de los ecosistemas más delicados de Andalucía».

Así lo explica el catedrático de Ecología de la UCO José Manuel Recio, que ha estudiado en profundidad este enclave. La situación responde a varios factores que se combinan y que se han agravado durante los últimos años. Aunque Recio admite inicialmente que su funcionamiento «es un poco un misterio», explica después que el arroyo que alimenta los Baños de Popea está «muy ligado a las precipitaciones» porque «el acuífero está bastante bajo».

Los Baños de Popea, sin agua pese a las lluvias

Víctor Castro

No bastaron las intensas lluvias del invierno y la primavera

Por ello, no basta con que llueva abundantemente durante el invierno o la primavera, sino que las precipitaciones deben ser más o menos continuadas. «Más lluvia que este año no vamos a tener», señala. Sin embargo, cuando deja de llover, la corriente superficial desaparece con rapidez. El acuífero se encuentra «a un metro o metro y medio por debajo del cauce», de manera que «cuando se acaba la escorrentía, el arroyo se seca». Otro de los factores es la elevada permeabilidad del terreno, formado por materiales que facilitan que el agua pase rápidamente al subsuelo. Según señala Recio, «de cada 100 litros que caen, 80 se infiltran». De este modo, mientras la cantidad de lluvia supera la capacidad de infiltración, el agua circula por la superficie. Cuando sucede lo contrario, el caudal desaparece. «Mientras llueva más de lo que se infiltra, el agua escurre; si se infiltra más de lo que llueve, el agua se seca», resume.

La evaporación alcanza casi los dos milímetros diarios

A ello se suma la evaporación, que en agosto puede alcanzar «casi dos milímetros diarios». Un proceso que, asegura el catedrático, se ha intensificado en los últimos años por el aumento del calor y la reducción de las precipitaciones.

No obstante, Recio considera que el factor diferencial son «los pozos y las extracciones de agua», que señala como la principal explicación del descenso del acuífero. En concreto, apunta a los pozos superficiales de «cuatro o cinco metros», ya que captan precisamente el agua próxima a la superficie que alimenta las surgencias y el arroyo. «Como saques mucha agua, el acuífero se queda sin ella», advierte.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents