Operación conjunta de Guardia Civil y Policía Nacional
Un detenido en Córdoba entre los 78 arrestados por una gran trama internacional de tráfico de personas en el Mediterráneo
La Guardia Civil y la Policía Nacional desarticulan una organización que habría trasladado a más de 2.000 migrantes y obtenido más de 24 millones de euros; 27 de los detenidos han ingresado en prisión provisional

Una de las detenciones practicadas en la operación, según una imagen facilitada por la Guardia Civil. / CÓRDOBA

Las ramificaciones de una de las mayores organizaciones criminales dedicadas al tráfico marítimo de personas en el Mediterráneo llegaban también hasta Córdoba. La magnitud del entramado se extendía por numerosos puntos de España y otros países europeos, y la operación desarrollada para desarticular esta mafia internacional se ha saldado con un detenido en Córdoba, dentro de un total de 78 arrestados.
Según han informado este viernes la Guardia Civil y la Policía Nacional, responsables de la investigación junto con la colaboración de Europol, la organización utilizaba embarcaciones de alta velocidad para llevar drogas desde España hasta Argelia y aprovechaba el viaje de vuelta para trasladar migrantes de forma irregular hacia las costas españolas.
La investigación ha terminado con 77 detenidos en España y uno en Argelia. Además del arresto practicado en Córdoba, se han producido detenciones en Almería (36), Murcia (13), Alicante (11), Ibiza (6), Cartagena (2), Palma de Mallorca (2), Palencia (2), Huelva (1), A Coruña (1), Sevilla (1) y Lugo (1).
De todos los arrestados, 27 han ingresado en prisión provisional. Entre ellos se encuentran cuatro personas consideradas responsables del entramado y calificadas por los investigadores como Objetivos de Alto Valor, además del denominado hawalader, encargado presuntamente de gestionar parte de la infraestructura económica de la organización.
Una red extendida por España y varios países europeos
La operación, iniciada a raíz de una investigación abierta en 2023, ha permitido identificar lo que los investigadores consideran una de las estructuras criminales transnacionales más complejas y activas detectadas en el Mediterráneo vinculadas al tráfico ilícito de personas.
El entramado mantenía subestructuras organizadas y jerarquizadas asentadas principalmente en Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares, aunque sus conexiones alcanzaban otros puntos del territorio español, entre ellos Córdoba, además de Francia, Portugal, Italia y Polonia.
La fase final del operativo ha movilizado a más de 180 agentes y ha contado también con la participación de la Policía Nacional de Francia, la Policía Judiciaria de Portugal y la Policía Nacional de Polonia.
Según la investigación, la organización estaba formada por más de 78 integrantes distribuidos en diferentes niveles. En la parte superior se encontraba la dirección encargada de planificar, financiar y supervisar las operaciones. Por debajo actuaban pilotos, transportistas y responsables de medios operativos, además de captadores, vigilantes, proveedores de combustible, gestores financieros, testaferros y colaboradores logísticos.
Los investigadores sostienen que el máximo responsable proporcionaba importantes cantidades de dinero, armamento y sustancias estupefacientes, que posteriormente eran distribuidas hacia distintos países del norte de África.
Drogas hacia Argelia y migrantes en el viaje de vuelta
Uno de los elementos clave de la organización era su sistema de doble flujo criminal. Las embarcaciones rápidas transportaban hacia Argelia drogas sintéticas como el MDMA y, en el trayecto de vuelta, eran utilizadas para llevar migrantes de forma irregular hasta las costas de Almería, Murcia, Cartagena, Alicante e Ibiza.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad atribuyen al entramado al menos 64 episodios migratorios, mediante los cuales habría conseguido introducir en España a más de 2.000 personas.
La organización podía llegar a cobrar hasta 12.000 euros por persona, según los investigadores. Algunas embarcaciones transportaban alrededor de 50 migrantes en una sola travesía. Los beneficios derivados únicamente de esta actividad habrían superado los 24 millones de euros.
A estas cantidades se sumarían los ingresos procedentes del tráfico de drogas y del denominado “petaqueo”, consistente en el abastecimiento de combustible a las embarcaciones rápidas utilizadas por estas redes.
Durante la investigación han sido intervenidas 18 embarcaciones de alta velocidad, equipadas con tres y cuatro motores y con longitudes que podían alcanzar los 14 metros. Su valor conjunto supera, según los cálculos policiales, los cinco millones de euros.
Viajes a gran velocidad y sin chalecos salvavidas
Las condiciones en las que eran transportados los migrantes suponían, según detallan los investigadores, un importante riesgo para sus vidas.
Las personas viajaban hacinadas en embarcaciones a gran velocidad, en ocasiones con fuerte oleaje, durante la noche y, en la mayoría de los casos, sin chalecos salvavidas. La Policía Nacional y la Guardia Civil aseguran que algunos ocupantes llegaban incluso a ser atados para impedir que cayeran al mar durante el recorrido.
Antes de embarcar en Argelia, muchos habían realizado además largos desplazamientos a través de distintos países africanos. Una vez alcanzaban la costa, podían permanecer alojados en infraviviendas y espacios insalubres hasta el momento de iniciar la travesía hacia España.
Los investigadores han constatado también un elevado nivel de violencia dentro del entramado. Según las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, existían amenazas, coacciones, agresiones, secuestros y referencias a posibles ajustes de cuentas tanto contra miembros de la propia organización como contra los migrantes.
Los agentes sostienen incluso que los pilotos recibían instrucciones para proteger las embarcaciones y enfrentarse a las fuerzas de seguridad si era necesario.
Drogas, armas y dinero intervenidos
Durante la fase operativa se han realizado 17 registros en inmuebles de Almería, Murcia, Cartagena y Alicante.
En ellos se han intervenido 26.675 euros en efectivo, 15.000 pastillas de MDMA, 61 kilos de hachís, 500 gramos de cocaína y 40 gramos de metanfetamina. También se han localizado un revólver del calibre 38, un subfusil simulado, munición, cuatro vehículos, 725 litros de gasolina, antenas satelitales y dispositivos de geolocalización, entre otros efectos.
Los investigadores han procedido asimismo al bloqueo preventivo de cuentas bancarias, viviendas y vehículos vinculados presuntamente con varios de los principales responsables del entramado.
A los arrestados se les atribuyen, en función de su presunta participación, delitos relacionados con organización criminal, tráfico de seres humanos, tráfico de drogas, armas y municiones, blanqueo de capitales, contrabando, amenazas, extorsiones y detenciones ilegales, entre otras actividades.
La presencia de un arrestado en Córdoba evidencia el alcance territorial de una investigación que ha trascendido los principales puntos costeros en los que operaba la organización.
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