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Aniversario del fuego en la Mezquita-Catedral

Así avanza la recuperación del vestíbulo, los arcos y la bóveda de la Mezquita-Catedral de Córdoba un año después del incendio

Las fotografías muestran los avances en la estabilización y limpieza de la zona, aunque todavía quedan pendientes la restauración definitiva de varios elementos

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Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

El 8 de agosto de 2025, el fuego alteró en apenas unas horas uno de los espacios patrimoniales más importantes de Córdoba, la Mezquita-Catedral. Las llamas se originaron en el vestíbulo de la Puerta de San Nicolás, utilizado entonces como zona de almacenaje, y se extendieron por las cubiertas y los espacios próximos de la nave 1 de la ampliación de Almanzor. El incendio dejó tras de sí muros ennegrecidos, revestimientos desprendidos, estructuras de madera dañadas y una bóveda desplomada. Un año después, las fotografías tomadas durante las distintas fases de la intervención permiten medir cuánto ha avanzado la recuperación y qué trabajos continúan pendientes.

Durante las primeras semanas posteriores al incendio, el objetivo fue asegurar el edificio. Se retiraron y estudiaron los restos, se desmontaron las estructuras de madera dañadas y se instaló una sobrecubierta provisional para evitar que la lluvia agravara la situación. Tras ello, ya se sustituyó la cubierta. También se eliminaron elementos calcinados y se revisaron las cubiertas de las capillas próximas. Todo eso ya ha avanzado y el aspecto es otro, aunque a simple vista parece que queda todavía mucho por delante.

Las imágenes realizadas en los primeros momentos muestran que en torno a la puerta de San Nicolás, los muros aparecen cubiertos por grandes manchas negras. El hollín ocupa buena parte de los paramentos, especialmente alrededor del acceso donde se encontraba la maquinaria de limpieza que originó el incendio. También se observan pérdidas de revestimiento, grietas, zonas con la fábrica de piedra al descubierto y superficies alteradas por el calor y el agua empleada durante la extinción.

La puerta de San Nicolás antes y después.

La puerta de San Nicolás antes y después. / Manuel Murillo

La escena cambia en las fotografías más recientes, aunque la intervención no está terminada. Los andamios, los focos y los sistemas de protección siguen ocupando el vestíbulo. Las manchas más intensas continúan visibles en algunos paramentos, pero la zona se encuentra estabilizada, organizada y preparada para las sucesivas fases de restauración. Varias restauradoras trabajan directamente sobre la piedra, sellando fisuras e inyectando resinas acrílicas para consolidar los fragmentos y evitar que el fuste se deshaga durante el desmontaje para cambiarlo por uno nuevo. Mientras tanto, un doble apeo sostiene la estructura. Desde su instalación no se ha registrado ningún movimiento ni asentamiento.

Los arcos y la bóveda

Las fotografías de los arcos que descansan sobre la columna muestran también la magnitud del trabajo que todavía queda por hacer. La piedra aún aparece descarnada, con amplias pérdidas de acabado y sectores donde las dovelas bicolor (las franjas) apenas se conservan. Un año después, la estructura de apoyo está mejor definida y los arcos se encuentran estabilizados, aunque todavía presentan superficies pendientes de limpieza, consolidación y reintegración, un trabajo que se va a llevar a cabo en esta fase actual de las obras.

La comparación de la bóveda permite apreciar uno de los cambios más visibles de toda la intervención. En la imagen tomada tras el incendio, el espacio aparece marcado por el ennegrecimiento, la suciedad y las pérdidas de revestimiento en los paramentos próximos. Las molduras y los elementos decorativos se ven oscurecidos, mientras que algunas zonas conservan huellas evidentes del humo y del calor.

Antes y después de la restauración.

Antes y después de la restauración. / Manuel Murillo y Víctor Castro

En la fotografía más reciente, la bóveda presenta una imagen mucho más limpia. Las superficies claras han recuperado protagonismo y los perfiles decorativos vuelven a distinguirse con mayor nitidez. Aun así, la presencia de andamios y de áreas pendientes de tratamiento confirma que los trabajos continúan y que la recuperación del conjunto todavía no está completada. En esa zona, los restauradores dejaron una pequeña área de hollín como testigo de lo ocurrido.

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