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Final del Mundial de Fútbol 2026

El Córdoba Live estalla de alegría con la victoria de España en la final del Mundial ante Argentina

Cientos de aficionados celebran entre abrazos, cánticos y banderas un título que desata la fiesta en la ciudad

Así se ha vivido en el recinto del Córdoba Live la final del Mundial y la victoria de España

Manuel Murillo

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Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

La celebración se desató en el Córdoba Live en cuanto el árbitro señaló el final del partido. Los cientos de aficionados que habían seguido la final del Mundial a través de la pantalla gigante estallaron de alegría al confirmar la victoria de España. Los abrazos, los gritos de emoción, las banderas al viento y los cánticos sustituyeron a los nervios que habían dominado el ambiente durante buena parte del encuentro.

El recinto se convirtió en una auténtica fiesta. Familias, grupos de amigos y aficionados de todas las edades celebraron juntos un triunfo histórico, entre aplausos, fotografías y vídeos para inmortalizar una noche que muchos no olvidarán. Algunos siguieron los últimos instantes en silencio, con la tensión reflejada en el rostro, hasta que el pitido final dio paso a una explosión de júbilo colectivo.

Con el paso de los minutos, los cánticos dedicados a la selección española fueron ganando protagonismo mientras los asistentes coreaban el nombre de los jugadores y celebraban un título que pone el broche a un campeonato memorable. La emoción se trasladó también a las calles, donde numerosos aficionados comenzaron a salir para continuar la celebración, convirtiendo la victoria de España en una noche de fiesta para el fútbol y para la ciudad. Muchos de ellos, como ya es tradición, destino Las Tendillas para reunirse con el resto de cordobeses. Otros, sin embargo, no dudaron en quedarse en el Córdoba Live para disfrutar del cierre con Planeta 80.

Los momentos de mayor tensión se vivieron con especial intensidad. Las primeras dos ocasiones de España, a escasos 5 minutos de partido, así como la primera salvada de Unai Simón generaron los primeros gritos en el público. La ocasión de Oyarzabal y la de Cucurella antes de finalizar el primer tiempo terminó de animar a los cordobeses, que necesitaban ya un primer gol para apaciguar los nervios y saborear la victoria. No sabían todavía lo que se venía y lo que habría que esperar.

El descanso fue especialmente largo y muchos aprovecharon para buscar un hueco en cualquier rincón del recinto y sentarse o para recuperar fuerzas en la barra. La fiesta continuó con animación y música, aunque hubo quien se quejó de no haber podido escuchar y disfrutar del show de medio tiempo que por primera vez se llevó a cabo en una final de un Mundial. Los abucheos a Trump y a Infantino, juntos en las gradas, también estuvieron presentes cada vez que eran enfocados en la pantalla, en contraposición a los aplausos a los jugadores de aquel Mundial de 2010.

El segundo tiempo ya abrió con el primer intento de Alex Baena, pero fue cuando faltaban diez minutos para el 90 cuando ya se intensificaban los nervios, la roja a Argentina y el tiro de Lamine para intentar evitar la prórroga hizo que los cordobeses estallaran. 

La celebración por el gol de Nico Williams fue intensa pero efímera. Duró poco. Los cordobeses en el Córdoba Live sufrieron hasta el final un partido en el que España ha sido claramente superior. Fue una prórroga de infarto, que comenzó con mucha gente en el recinto rezando y pidiendo que el milagro se hiciera. Y el milagro se hizo, más bien lo hicieron ellos, hicieron el milagro de hacernos a todos campeones del mundo. Una magia que se vivió minuto a minuto en ese recinto ferial en el que volaron cervezas, agua, refresco. Se saltó, se bailó, se gritó y también se lloró y se sufrió. Pero se consiguió y ahora toca ser felices.

Muchos de los cordobeses confiaban, antes de empezar el partido, en las estrellas que nos habían traído hasta aquí. Los asistentes comentaban que esperaban que Lamine Yamal, Pedro Porro, Oyarzabal y Mikel Merino golearan o fueran determinantes en el triunfo de La Roja. Fue Ferrán Torres quien hizo la magia y desató la locura.

"Tú piensa que pase lo que pase hoy, vamos a salir de fiesta", decía un grupo, pero no es lo mismo la fiesta ganando que perdiendo. Y esta vez lo hacemos ganando la segunda estrella.

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