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Mundial 2026

Argentinos afincados en Córdoba ante la final del Mundial: "Pase lo que pase, alguien en casa va a ganar"

Entre camisetas, empanadas y supersticiones, los argentinos residentes en Córdoba se preparan para vivir una final única entre Argentina y España

Lucila (en el medio) y sus dos hermanos durante uno de los partidos.

Lucila (en el medio) y sus dos hermanos durante uno de los partidos. / CÓRDOBA

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Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

Pocos países viven el fútbol con la intensidad de Argentina. Cada Mundial se convierte en un acontecimiento que paraliza familias enteras y despierta supersticiones, celebraciones y emociones difíciles de explicar. En Córdoba, los argentinos residentes en la ciudad afrontan ahora una final inédita: apoyar a la albiceleste frente al país que los acogió.

Lucila Fidalgo Puig, argentina de nacimiento, cordobesa de adopción desde hace más de dos décadas y propietaria de La Tranquera Empanadas, afronta el partido entre España y Argentina con sentimientos encontrados. "Tengo el corazón partido, pero pase lo que pase en casa alguien va a ganar", resume entre risas. Fidalgo llegó a Córdoba en el año 2000 y asegura que España es ya su hogar. Sin embargo, admite que cuando juega la selección argentina aflora una pasión "espectacular" y difícil de explicar. "Como vivo los partidos de Argentina no los entiendo ni yo, me transformo completamente, porque el fútbol para nosotros es algo diferente", asegura.

La propietaria de La Tranquera no verá el encuentro en casa. Como ha ocurrido durante todo el torneo, se reunirá con decenas de compatriotas en Ohana Enigma Lounge, un establecimiento en El Vial donde además instalarán un puesto de empanadas para la ocasión. "Vamos a juntarnos más de cien argentinos. Durante todo el Mundial hemos visto allí casi todos los partidos y ya se ha convertido en nuestra cábala", explica.

La emoción de los argentinos en Córdoba.

La emoción de los argentinos en Córdoba. / CÓRDOBA

Y es que las supersticiones forman parte inseparable de cualquier gran cita futbolística para muchos argentinos. La misma camiseta, el mismo sitio, las mismas personas. "Intento no ser cabalera, pero al final siempre acabo haciendo lo mismo. Si un partido salió bien de una manera, ya no cambias nada", reconoce.

Esta vez, sin embargo, la final tiene un componente especial porque no se enfrentan dos selecciones cualquiera, sino los dos países que forman parte de su vida. Esa pasión también se ha transmitido a su familia. Su hija, nacida en España, vive los partidos con la misma intensidad que ella y "dice que es una privilegiada porque, gane quien gane, ella siempre va a estar feliz".

"La verdad es que no queríamos esta final", admite. "Yo le debo muchísimo a España y aunque evidentemente quiero que gane Argentina, si gana España también me voy a poner contenta". Ese sentimiento se traslada también al ambiente familiar, donde conviven argentinos y españoles entre bromas y mensajes cruzados antes del partido. "Es un compromiso enorme, pero al final es fútbol y hay que disfrutarlo", añade.

Vivir el fútbol sin enfrentamientos

Tras 26 años viviendo en España, Fidalgo destaca una diferencia que aprecia especialmente respecto a su país de origen: la forma de vivir el fútbol. "Aquí se disfruta mucho más. Puedes ver juntos a aficionados de distintos equipos y no pasa nada. En Argentina, en algunos casos, la rivalidad se vive con demasiada agresividad".

Por eso hace un llamamiento a que la final transcurra con normalidad, independientemente del resultado. "Si ganamos, hay que ser respetuosos al celebrarlo; y si perdemos, saber felicitar al ganador. Al final es un partido de fútbol".

La hija de Lucila y su sobrino, españoles de nacimiento y argentinos de corazón.

La hija de Lucila y su sobrino, españoles de nacimiento y argentinos de corazón. / CÓRDOBA

Aunque muchos argentinos celebraron el último mundial en Las Tendillas, esta vez no tienen claro repetir escenario al tratarse de una final frente a España, que suele celebrar en ese lugar. La idea es permanecer junto al resto de compatriotas en el lugar donde verán el encuentro o desplazarse a otro espacio más discreto.

Como buena argentina, Lucila evita hacer un pronóstico. Ni resultado ni goleadores, pero solo tiene un deseo: que Leo Messi pueda despedirse marcando y levantando la copa... y, si es posible, sin llegar a la tanda de penaltis. "Los penaltis los paso fatal, ojalá no tengamos que sufrir tanto ninguno de los dos", expresa.

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