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Reportaje

Los vecinos de Córdoba toman medidas contra los robos en vacaciones: "Hay más alarmas y cámaras que nunca"

Las administraciones de fincas confirman la inquietud por hurtos y ocupaciones, especialmente entre personas mayores, aunque no aprecian un repunte alarmante este verano

Carteles que avisan de cámaras de vigilancia y alarmas en distintas urbanizaciones y viviendas particulares de Córdoba

Carteles que avisan de cámaras de vigilancia y alarmas en distintas urbanizaciones y viviendas particulares de Córdoba / Manuel Murillo

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

Las casas ya no se quedan solas solo con la persiana bajada y una llave en manos de un familiar. Cada vez más vecinos de Córdoba refuerzan sus viviendas con alarmas, cámaras, videoporteros o cerraduras de seguridad antes de marcharse de vacaciones o de dejar vacía una segunda residencia. La Policía Nacional ha vuelto a advertir este verano de los riesgos de robos en domicilios durante los periodos de ausencia y recomienda no solo cerrar bien puertas y ventanas, sino también evitar que la vivienda parezca deshabitada, no anunciar los viajes en redes sociales e instalar sistemas de seguridad cuando sea posible.

La preocupación no se vive igual en todos los barrios ni en todos los tipos de vivienda. En muchas comunidades pequeñas, la vigilancia sigue descansando en la confianza vecinal, alguien recoge el correo, se fija en movimientos extraños y, por supuesto, el grupo de WhatsApp, que actúa como primera alarma. Es en las barriadas, donde las casas están más separadas y muchas quedan vacías durante parte del año, donde crece la sensación de vulnerabilidad y, con ella, la instalación de cámaras y alarmas.

Situación en las comunidades de vecinos

Pedro Castro, de la administración de fincas Prieto & Castro, confirma que los vecinos, especialmente los de avanzada edad, muestran preocupación por los robos y las ocupaciones, aunque no aprecia un miedo superior al de otros años. Ese temor, explica, se percibe especialmente entre las personas mayores. En edificios de comunidades pequeñas, de unas 20 o 30 viviendas, la respuesta sigue siendo la clásica: si alguien se va unos días, otro vecino queda pendiente de la casa, recoge correspondencia o avisa si detecta algo extraño.

También existe cierta alerta en cocheras y garajes, aunque, según Castro, “nada que no ocurra otros años”. Desde Ancarpe, otro administrador de fincas, comparten una lectura similar, y aseguran que no reciben un volumen significativo de quejas relacionadas con robos o viviendas vacías y describen una situación tranquila en las comunidades que gestionan. La inquietud está ahí, pero no se ha traducido, al menos en su experiencia, en un repunte especial de avisos este verano.

"Hay miedo" en las barriadas

El clima cambia en las zonas de urbanizaciones y viviendas más dispersas. En Alcolea, Carmen Guerra, del Consejo de Distrito, habla de “mucha preocupación”, especialmente por las ocupaciones en urbanizaciones. Los vecinos, explica, reclaman más presencia policial y muchos han optado por contratar alarmas. “Esto está muy mal”, lamenta Guerra, que resume la sensación de una parte del vecindario con una frase clara: “Hay miedo”. Los robos, añade, también están “a la orden del día”.

En Trassierra la preocupación también está presente, aunque con un matiz distinto. Carmen Salazar, de la asociación de vecinos, habla de “intranquilidad” por los robos. “Entran en las casas y se llevan lo que pillan”, asegura. Allí, explica, hay “más alarmas y cámaras que nunca” y los vecinos revisan antes de marcharse que todo quede bien cerrado. Sin embargo, el momento de mayor temor no es necesariamente el verano. Muchas familias se trasladan a Trassierra durante los meses de calor porque tienen allí su segunda residencia, de modo que la zona está más habitada. El miedo aumenta en otoño e invierno, cuando muchas viviendas vuelven a quedarse vacías.

La época de mayor riesgo de robos en Trassierra es antes y después del verano.

La época de mayor riesgo de robos en Trassierra es antes y después del verano. / Manuel Murillo

En Villarrubia, Juan Miguel Caballero, del Consejo de Distrito, sostiene que la preocupación por los robos “aumenta en verano” cuando muchas casas se quedan vacías durante unas semanas por las vacaciones, y que los vecinos se sienten “desprotegidos”, por lo que reclaman una mayor presencia policial. Según explica, las ocupaciones han frenado, pero los robos han aumentado y existe una “gran sensación de inseguridad en la calle”. Los episodios son especialmente frecuentes, añade, en urbanizaciones con la población más dispersa. A veces, ni siquiera entran en la vivienda principal. Caballero señala que en algunos casos los ladrones acceden a cobertizos, trasteros o construcciones anexas para llevarse herramientas o cualquier objeto de valor que encuentren. Ese tipo de robos, aunque no siempre supongan daños de gran cuantía, aumentan la sensación de vulnerabilidad de quienes viven en zonas donde la casa más cercana no siempre está pared con pared.

Recomendaciones de la Policía

La Policía Nacional insiste en que la prevención empieza antes de salir de casa. Entre sus recomendaciones figuran comprobar que puertas y ventanas quedan correctamente cerradas, evitar dejar objetos de valor a la vista, no divulgar en redes sociales ausencias prolongadas y contar con una persona de confianza para recoger correspondencia o supervisar ocasionalmente la vivienda. También aconseja el uso de temporizadores de luz para simular presencia en el interior y la instalación de cerraduras antibumping, alarmas o cámaras de seguridad.

Otra de las advertencias se centra en las señales que pueden delatar que una vivienda está siendo vigilada. Si al volver de vacaciones se observan hilos de silicona, testigos de plástico u otras marcas en la puerta y existe sospecha de que alguien ha podido entrar, la Policía recomienda no acceder al domicilio y contactar de inmediato con los agentes.

La alerta en esta época del año no se limita a las viviendas vacías. La Policía también advierte del aumento de estafas relacionadas con reservas vacacionales, especialmente a través de internet. Por ello, recomienda comprobar la autenticidad de los anuncios, desconfiar de precios excesivamente bajos, evitar pagos por transferencia a cuentas desconocidas y utilizar plataformas y métodos de pago que ofrezcan garantías. En playas, piscinas, estaciones o zonas concurridas, el consejo pasa por mantener siempre vigiladas las pertenencias, no portar grandes cantidades de dinero en efectivo y llevar solo lo imprescindible.

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