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Testimonio

Rafi Prieto, jubilada cordobesa tras una vida hiperactiva: "Los mayores necesitamos sentirnos útiles, es muy triste levantarte cada día con la agenda vacía"

Cruz Roja fomenta en Córdoba la conexión intergeneracional para combatir la soledad y llenar de estímulos la vida de las personas mayores en encuentros como el de este jueves

Rafi Prieto, en uno de los juegos organizados en el taller celebrado por Cruz Roja Córdoba.

Rafi Prieto, en uno de los juegos organizados en el taller celebrado por Cruz Roja Córdoba. / Manuel Murillo

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

Cruz Roja ha organizado este jueves en Córdoba un encuentro intergeneracional en el que han participado jóvenes voluntarios y personas mayores interesadas en intercambiar experiencias y participar en las actividades de estimulación cognitiva que les han propuesto. Una quincena de usuarios han sido convocados a la cita, que ha dejado testimonios muy interesantes.

Entre otros, el de Rafi Prieto tiene 75 años y ha llevado una vida independiente y superactiva desde que era una niña. Con 15 años, empezó a trabajar como peluquera, porque su prioridad siempre fue la de "ser una mujer independiente y autónoma que pudiera valerse por sí misma". Hija de taxista, con la peluquería empezó una larga trayectoria profesional que la ha llevado a reinventarse muchas veces y a superarse. "Hice el Servicio Social en mi época porque te lo exigían para sacarte el examen de conducir, cuando cumplí 21 años, me presenté y he sido la primera mujer en tener el carnet de primera, para vehículos pesados, la primera con carnet de taxi y la primera que conductora de ambulancias", afirma. "Yo he tenido una vida maravillosa, ojalá todo el mundo pudiera decir lo mismo", señala.

Córdoba. Cruz Roja celebra una actividad en su centro de participación para personas mayores con el objetivo de favorecer el encuentro entre generaciones y combatir la soledad no deseada que puede intensificarse durante los meses de verano. La iniciativa reunirá a personas mayores y jóvenes participantes en distintos proyectos de la organización en un espacio pensado para conversar, compartir experiencias y disfrutar de un rato de juegos y diversión en pleno periodo estival, y cuando se avecina una nueva ola de calor

Rafi Prieto, usuaria del programa de mayores de Cruz Roja en Córdoba. / Manuel Murillo

Hace diez años que se jubiló como celadora conductora y dos que se quedó viuda. "Vengo a las actividades de memoria de Cruz Roja y me gustaría venir a más porque esto me saca de la rutina de los mayores que es casa, casa y más casa", explica. Según su relato, "los mayores nos vamos quedando arrinconados, los nietos crecen y ya no te necesitan, los hijos están muy ocupados, afortunadamente porque si no sería mala señal, y no dependen de ti, pero nosotros estamos en una edad en la que podemos ser útiles y a veces te encuentras fuera de juego".

En Cruz Roja, se reúnen con otras personas en situación parecida "y eso hace que no te sientas tan sola ni diferente", asegura, y se relaciona con gente joven que para ella "son maravillosos, yo tengo muchos sobrinos y una familia muy amplia y veo una juventud estupenda, que trabaja y que son muy humanos". Para Rafi, lo peor que puede hacer una persona mayor es "aislarse porque las personas somos sociales por naturaleza". Antes de jubilarse, "el trabajo hace que te relaciones con tu entorno, pero cuando abandonas la vida laboral, el cambio es enorme, los mayores necesitamos sentirnos útiles, es muy triste levantarte cada día con la agenda completamente vacía".

Además, dice que ahora entiende mejor por qué algunos mayores, sobre todo hombres, empeoran después de jubilarse. "Muchos se mueren de aburrimiento", apostilla, "sentir que ya no sirves es lo peor que te puede pasar".

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