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Reportaje

El verano sabe a turrón, 'stracciatella' y chocolate Dubái en las heladerías de Córdoba

Con sabores clásicos o innovaciones, los helados siguen estando de moda entre los cordobeses para desafiar el calor y tomarlo en familia o con amigos. Eso sí, los heladeros coinciden en que cada vez se valora más la calidad del producto

Helado de gachas, pastel cordobés o de la Selección

Manuel Murillo

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

De tarrina o de cucurucho, de turrón o de chocolate Dubái, para tomar con amigos o en familia. En verano, uno de los principales puntos de reunión en Córdoba son, sin duda, las heladerías, especialmente cuando empieza a caer el sol. Desde los establecimientos confirman que este dulce nunca pasa de moda, que los sabores clásicos siguen reinando y que cada vez se valora más la calidad.

Los clásicos de Córdoba

Uno de los lugares más tradicionales para tomar un helado en Córdoba es David Rico, en la plaza de Las Tendillas. Comprar un helado y sentarse en uno de los bancos de la plaza, a la sombra y cuando el sol empieza a dar tregua, es casi una escena habitual para cualquier cordobés. Lo confirma Mayra Ramírez, que señala que «la bulla de verdad» empieza a partir de las 20.00 horas.

En esta zona, muy frecuentada también por turistas, comenta que el público sigue siendo «sobre todo local». En general, «se nota cuando viene alguien de fuera» porque «los cordobeses saben lo que piden». La diferencia más clara está en los sabores. Los clientes locales siguen optando principalmente por propuestas clásicas como turrón, vainilla o chocolate.

Otra de las heladerías míticas de la ciudad es La Flor del Levante. En su local de Costa Sol, José Manuel Escamilla atiende con rapidez mientras despacha a los clientes. «Aquí no se para nunca, ya ves», dice con una sonrisa. A pesar de encontrarse en un barrio marcado por la interculturalidad, asegura que «aquí viene gente muy diferente» porque, se pregunta con sorna, «¿a quién no le apetece un buen helado en verano?».

En este establecimiento, el sabor más demandado es la stracciatella, aunque José Manuel recalca que «de 30 helados que tenemos, 28 se venden muy bien». Aunque julio y agosto son los meses de más calor, avisa de que «de marzo a octubre no se para» y que los mejores meses son, de hecho, «de abril a finales de junio», porque «en julio empieza a irse la gente» o el consumo «se concentra todo en muy pocas horas». En su opinión, lo que más valoran los clientes de la firma es que son «productos artesanos» y «un clásico que saben que no falla».

Gran variedad de sabores en una heladería de Córdoba.

Gran variedad de sabores en una heladería de Córdoba. / MANUEL MURILLO

Nuevos sabores

Fuera de las heladerías tradicionales de barrio, también hay otras que buscan hacerse un hueco con una oferta algo diferente. Es el caso de D’ Torres Helados, que se define como una heladería «pequeña» y, sobre todo, «con producto artesanal», algo que, señalan, «cada vez más gente valora». En pleno corazón de Córdoba y entre tanta competencia, este establecimiento mantiene los sabores clásicos, pero también apuesta por propuestas como galleta Lotus, tarta de queso, Marrakech —con almendra, pistacho y miel— o Happy Hippo, con las que buscan sorprender especialmente a jóvenes «Hay que diferenciarse de la competencia», señala su gerente y maestro heladero, José Luis Torres.

En el Campo de la Verdad está Piamonte D’Ambrosio, una propuesta que une lo clásico con lo innovador bajo el paraguas de lo artesanal. El creador del Mejor Helado de Turrón de España 2024, José Ambrosio coincide con sus compañeros al apuntar que «cada vez se valora más la calidad» y que el cliente «cada vez se preocupa más» por saber cómo se ha preparado el producto y qué ingredientes lleva. En su caso, los sabores más demandados son «stracciatella y turrón», aunque recuerda que antes se pedían más otros como el tutti frutti. Para este año ha incorporado a su oferta sabores como gachas, tarta de cumpleaños de la abuela o un helado especial de la Selección española, mientras descarta otras modas como el chocolate Dubái. Aunque admite que las personas mayores suelen optar por sabores más clásicos, como el mantecado, cree que la clave para hacer un buen helado es «que el cliente reconozca que el nombre que le pones corresponde al sabor».

Los helados siguen siendo una opción que no pasa de moda en el caluroso verano cordobés.

Los helados siguen siendo una opción que no pasa de moda en el caluroso verano cordobés. / MANUEL MURILLO

Por último, otro producto muy refrescante y en auge es el yogur helado. Como señala Anastasia La Nota, de Yogurberry, cada vez más jóvenes buscan este tipo de propuesta porque «a veces quieren refrescarse con algo más ligero y sano que un helado». Por ello, en estos establecimientos dominan los toppings de fruta con algo de chocolate por encima, especialmente el de Ferrero blanco o chocolate Dubái, incorporados este año.

Para la dependienta, este fenómeno es «perfectamente compatible con el helado» y «cada año funciona mejor». Al final, lo que demuestra es que en Córdoba hay espacio para el cucurucho de turrón clásico, para la tarrina de stracciatella, para los sabores que nacen de una moda y para quienes prefieren refrescarse con yogur helado. Lo importante, cuando cae la tarde y el calor sigue pegando es tomar algo frío... y una excusa para juntarse.

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