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Entrevista

Manuel Rivera, catedrático experto en turismo: "Hay que pensar más en los vecinos de Córdoba cuando se habla de modelo turístico"

El experto analiza con detalle la situación del turismo en Córdoba, mientras la capital trata de atraer visitantes en plena temporada baja. Exige planes concretos de acción, conexión con la provincia y diversificar la oferta

Manuel Rivera, profesor de la UCO experto en turismo

Manuel Murillo

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

-Córdoba tiene muchas limitaciones turísticas en verano por el calor, ¿las actividades anunciadas este año van en la línea correcta?

-Todo lo que sea desestacionalizar la demanda y atraer visitantes en los meses de verano es positivo. Julio es claramente temporada baja, aunque agosto no se comporta tan mal como a veces pensamos. Es importante reforzar las actividades culturales, recreativas y de ocio, pero también adaptar la oferta que ya tenemos, como museos, monumentos y centros patrimoniales, al comportamiento del turista en verano. En Córdoba, el visitante aprovecha mejor las primeras horas de la mañana y las tardes-noches. En este sentido, las actividades anunciadas este año van en la línea correcta. Lo que no podemos hacer es cerrar masivamente establecimientos de hostelería.

-¿Qué oferta concreta se podría potenciar en verano?

-Creo que falta un plan de promoción turística específica para Córdoba y provincia. Si se hiciera de manera conjunta sería mucho más eficaz. Córdoba tiene una planta hotelera muy bien dotada, con piscinas, baños, hammam y servicios que se pueden aprovechar mucho mejor en verano. No debemos olvidar la provincia. Córdoba es una de las provincias con mayor extensión de pantanos y embalses, algunos ya adaptados para playas de interior, actividades náuticas, senderismo y turismo de naturaleza. También tenemos una oferta gastronómica muy rica. Por eso insisto, no sería conveniente pensar que Córdoba tiene que cerrar en verano. El turismo internacional, especialmente en agosto, ha respondido bien desde la pandemia. No podemos cruzarnos de brazos.

-Tengo la sensación de que el modelo turístico de Córdoba va por impulsos pero sin rumbo.

-Creo que carecemos de modelo. Vamos por impulsos, en función de cómo se comporta la coyuntura turística nacional o internacional, pero sin planificación. El plan estratégico de turismo de Córdoba venció hace casi tres años y no tenemos uno nuevo. Hay iniciativas puntuales, pero no un plan estratégico. Tampoco hay un plan específico para los meses de verano, que es precisamente cuando más falta haría. Y a nivel provincial tampoco tenemos un plan integral. Sin planificación no hay previsión, no hay seguimiento de lo que hacemos bien o mal y no hay capacidad real de reacción. El turismo es un fenómeno económico y social complejo, no solo una suma de cifras.

Manuel Rivera, catedrático de la UCO y experto en turismo

Manuel Rivera, catedrático de la UCO y experto en turismo / Manuel Murillo

-¿Hacia dónde debería ir ese plan?

-Los planes estratégicos anteriores no estaban mal técnicamente. Identificaban bien los segmentos con potencial, como el turismo MICE, el gastronómico, cultural, naturaleza... El problema es que esos planes no tuvieron suficiente vinculación jurídica, política ni presupuestaria. Ese plan debe tener en cuenta no solo las potencialidades, sino también las realidades, como la estacionalidad, el impacto de las viviendas turísticas, la concentración de visitantes en determinados momentos, la relación entre capital y provincia y, sobre todo, cómo conseguir que el beneficio turístico llegue al conjunto de la ciudadanía.

"Sin planificación en el turismo no hay previsión, no hay seguimiento de lo que hacemos bien o mal y no hay capacidad real de reacción"

-¿Cuáles son esas realidades a tener en cuenta?

-La primera es la fuerte estacionalidad. Seguimos concentrando mucha demanda en abril y mayo, aunque se está notando cierto cambio, hay mucho por hacer. También hay segmentos con margen de mejora. El turismo MICE tiene potencial, el gastronómico está funcionando relativamente bien, pero todavía puede crecer. Y el ocio nocturno tiene mucho recorrido. Además, tenemos ofertas que no están suficientemente conectadas: el entorno del río Guadalquivir, los molinos, la sierra, las rutas de senderismo, el turismo de naturaleza... Nos hemos centrado mucho en el turismo cultural clásico y hemos dejado un poco de lado otras posibilidades. También falta promocionar conjuntamente Córdoba capital con la oferta cercana de la provincia. Capital y provincia todavía se miran demasiado de espaldas.

-Uno de los efectos negativos del turismo son los pisos turísticos, ¿cómo valora su impacto?

-Es un tema complicado, pero sería injusto atribuir la despoblación del casco histórico únicamente al turismo. El casco histórico de Córdoba se viene despoblando desde los años 50, mucho antes del boom turístico. Hay muchos factores, como la degradación urbanística, falta de planes integrales, problemas de accesibilidad, viviendas poco confortables y mejores condiciones de vida en otros barrios de la ciudad. Es verdad que en los últimos 15 o 20 años el turismo ha agravado el fenómeno, pero el problema viene de antes. Han faltado planes integrales y efectivos para hacer atractivo el casco histórico para vivir, especialmente para la gente joven. No basta con regular las viviendas turísticas, hay que mejorar la habitabilidad, accesibilidad, la vía pública, los servicios y las condiciones de vida.

A.J.González Córdoba Calor ola turistas Puerta Almodóvar

Turistas se reflejan en plena ola de calor. / A.J. González

—También está el debate sobre las despedidas de soltero y su impacto en los vecinos. ¿Cómo lo ve?

—Me parece bien que se regule mediante ordenanzas municipales. Es cierto que pueden generar molestias en algunas zonas del casco histórico y actitudes incívicas puntuales, pero creo que su impacto no es tan grave como a veces se plantea. Entiendo perfectamente al vecino que sufre el paso de varios grupos, pero pongamos las cosas en su sitio, no todo ese fenómeno viene de fuera. Muchas despedidas están alentadas por la propia población local y muchos participantes ni siquiera son turistas, sino gente de Córdoba.

-¿Córdoba necesita más turistas o mejores turistas?

-Necesita menos turistas en determinadas épocas del año y más en otras. En abril y mayo ya hay momentos de masificación e insostenibilidad, por ejemplo en torno a los Patios. La clave no es crecer sin más, sino repartir mejor la demanda. Lo importante es atraer demanda en meses con margen de crecimiento, como finales de septiembre, octubre, noviembre, incluso algunos momentos del invierno. Ahí Córdoba puede funcionar muy bien.

"Córdoba no necesita más turistas, sino repartirlos mejor durante el año. Hay mucha estacionalidad"

¿Esa búsqueda de meses menos masificados es una tendencia general?

Sí, ocurre en muchas ciudades histórico-patrimoniales. Córdoba, además, tiene uno de los problemas de estacionalidad más acusados. Se están poniendo medidas en otros destinos con más o menos acierto, y aquí hay iniciativas interesantes, pero todavía aisladas. Por ejemplo, la apertura nocturna de museos municipales me parece una medida excelente. También hubo en su momento visitas teatralizadas nocturnas que tuvieron éxito, pero no continuidad. Ese es uno de los problemas, hacemos cosas interesantes, pero no siempre las mantenemos.

-¿Cómo ve el turismo en Córdoba dentro de una década? ¿Hacia dónde debería evolucionar?

-Córdoba debe seguir unas premisas básicas si quiere tener resiliencia como destino. La primera es la desestacionalización. También hay que apostar más por la sostenibilidad, la digitalización de la oferta turística y por reforzar los instrumentos de gestión pública. No podemos pensar que el turismo es solo cosa de la iniciativa privada. Y, sobre todo, hay que conseguir que los beneficios del turismo lleguen de manera más efectiva al conjunto de la ciudadanía. Si los cordobeses no ven el turismo como un instrumento real de desarrollo económico, mejora de calidad de vida y progreso social, se nos cae a pedazos. Hay que pensar más en ellos al diseñar los planes turísticos. Todos asumimos estas premisas, pero cuando llega el momento de ejecutarlas, desgraciadamente, fallamos mucho.

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