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Crónica política

Cines de verano: la batalla por el último pase

El cierre de los espacios continúa centrando la vida local, la semana en que a Juanma Moreno se le quitaron las ganas de cantar

Protesta vecinal con asistencia de miembros de IU y Hacemos, a las puertas del Coliseo San Andrés.

Protesta vecinal con asistencia de miembros de IU y Hacemos, a las puertas del Coliseo San Andrés. / VÍCTOR CASTRO

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Irina Marzo

Irina Marzo

CÓRDOBA

En Córdoba hay cuatro cines de verano. Resisten desde tiempo inmemorial los envites del vídeo VHS (antes Beta), las plataformas digitales y el aire acondicionado. A duras penas. Solo hay que mirar a las ciudades vecinas, donde ya no queda ninguno. Los de Córdoba son los dinosaurios del celuloide en la galaxia cinematográfica.

Los cuatro cines están en manos privadas y ubicados en pleno casco histórico. Podríamos decir que son solares de lujo. Podríamos decirlo en futurible, porque ahora mismo el ordenamiento urbanístico no permite construir ahí nada. Están calificados como zonas verdes y equipamiento público, pero son atractivos.

Concentración, cines de verano en el cine Fuenseca

Concentración vecinal en apoyo de los cines de verano en la Fuenseca. / Víctor Castro / COR

Fíjense si lo son que los compró Rafael Gómez y fueron suyos hasta 2014. No decimos que a Sandokán (a quien Ruiz Madruga ha citado esta semana) no le guste el cine (sobre todo las pelis de Kabir Bedi), pero aquel año entró en barrena y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le impuso una condena de 20 millones por infracciones urbanísticas.

Aquel año la Agencia Tributaria también le embargó los cines. Los sacó a subasta y hubo justicia poética. Pujó y se los quedó el cinéfilo Martín Cañuelo, que gestionaba los recintos desde 1986 y los mantuvo abiertos hasta su muerte en 2023. El alma de Esplendor Cinemas dejó en off las pantallas hasta que sus herederos los vendieron a un empresario cordobés, Antonio Amil. El compromiso era seguir echando películas.

Solo ha abierto uno de cuatro

Esta temporada solo ha abierto uno de los cines: el Coliseo San Andrés. Ponen Torrente, presidente y Toy Story 5. Venden bocatas de tortilla con pimientos, después de refrescar el albero y de que las campanas toquen las diez.

El propietario de los otros tres cines renunció a abrir este año. Dice que no le sale rentable y que carece de licencia. Que es un riesgo. El Ayuntamiento replicó que, en efecto, que no le concedían licencia porque había quejas vecinales. Por ruido. Las denuncias se presentaron por actividades paralelas al cine, conciertos de Navidad por ejemplo. Algunas las había organizado el propio Ayuntamiento.

Coliseo San Andrés, el día de la apertura de temporada.

Coliseo San Andrés, el día de la apertura de temporada. / VÍCTOR CASTRO

Hay un dato más: el propietario de los cines había presentado al Consistorio un proyecto de colaboración para la gestión y había solicitado construir aparcamientos en el Fuenseca y el Delicias. Algunos vecinos querían aparcar, otros no. El alcalde era de los segundos y rechazó el parking. Dijo no.

El Ayuntamiento renunció a su compra

Hemos sabido que el gobierno local renunció a comprar los tres cines de Martín Cañuelo en dos ocasiones, pero se comprometió con el resto de grupos municipales a declararlos Bien de Interés Cultural (BIC) para protegerlos de la especulación. No sabemos si aquello fue una moción meramente declarativa, pero lo cierto es que se aprobó. La oposición afea al alcalde que renunciara al derecho de tanteo y retracto, que así se llama la vaina, para quedárselos, y ha exigido que los expropie y que eche películas.

Se puso tan dura la cosa que Bellido ofreció 300.000 euros al dueño, pero advirtiendo que el Ayuntamiento no podría proyectar cine porque es una actividad comercial sujeta a las leyes del libre mercado, algo que no puede sortear tan fácil una administración. Lo mismo pasó, apuntaron, cuando Cecosam quiso hacer un tanatorio y el juzgado se lo tumbó argumentando que sería competencia desleal.

El dueño de los cines, que viene a poner películas pero también a ganar dinero, dijo: Yo con 300 mil no tengo ni para empezar. La oposición también contestó que el alcalde llegaba tarde y pagaba mal.

El  dueño de los cines Fuenseca, Delicias y Olimpia, Antonio Amil.

El dueño de los cines Fuenseca, Delicias y Olimpia, Antonio Amil. / A.J. GONZÁLEZ

Protestas ciudadanas

Algunos vecinos se sumaron a la ola de reivindicación. Se llevaron las sillas, los abanicos y las pipas y proyectaron una peli muda en la fuente de la Fuenseca. En plan protesta. Otros vecinos propusieron poner 1.000 euros por barba para comprarlos; otros crearon una coordinadora, SOS Cines de Verano, y un grupo de mujeres formalizó la petición de la declaración BIC ante la Junta.

Entonces, el gobierno se abrió a explorar otras alternativas, incluida la expropiación, y a blindar los suelos para evitar pelotazos urbanísticos. La oposición receló del cambio de parecer del PP y rechazó su oferta de aprobar una declaración institucional. Después hubo réplica del gobierno local, que acusó a la oposición de usar los cines como arma política, de tirar de demagogia. Queríais que expropiáramos y ahora decís que no.

La oposición pidió más: no ya la compra, sino la gestión municipal. Que proyecte si hace falta el mismísimo Antonio Hurtado que de chico tenía un Súper Cinexin. A día de hoy tres de los cuatro cines de verano de Córdoba siguen cerrados y en manos de un particular. The end.

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