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Patrimonio histórico

Los vecinos de Córdoba hablan de los cines de verano: "Si Córdoba los pierde, perderá parte de su alma"

Cordobeses de los barrios de Santa Marina, San Agustín y San Lorenzo hablan del cierre del Fuenseca, Olimpia y Delicias como parte de la idiosincrasia de la ciudad, lamentan el impacto de la clausura en la vida de los barrios, que ven cómo se reduce su oferta cultural estival y desaparece "una forma de convivir, reunirse, encontrarse y consumir cultura juntos"

¿Qué son los cines de verano para Córdoba?

C. TOCADOS

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Irina Marzo

Irina Marzo

CÓRDOBA

"Si Córdoba pierde los cines de verano, perderá parte de su alma". Juan Bolaños, creativo y miembro de la Asociación Amigos de Medina Azahara, habla de los cines de verano desde la puerta del Colectivo Nadie, un espacio con vistas privilegiadas a la Fuenseca. "Igual que los patios, las cruces o la Mezquita, los cines de verano forman parte de la memoria sentimental de la ciudad. Son una forma de convivir, reunirse, encontrarse y consumir cultura juntos. Ahora que la cultura cada vez es más online, cobran mucho más valor", apunta. Aunque no todos los cordobeses con los que ha hablado Diario CÓRDOBA para este reportaje tienen la misma mirada que Juan Bolaños, todos conservan alguna anécdota en su memoria sentimental. Todos lamentan el cierre de tres de los cuatro espacios que quedan en Córdoba. Y algunos, además, se aventuran a hablar de futuro.

La Fuenseca, un poco más sola

En la Fuenseca, el cierre del cine se nota en las conversaciones de barra y en el pulso más bajo de las calles cercanas. "Recuerdo las tardes con Martín Cañuelo cuando me hablaba ya de los problemas tras la aparición de las plataformas, o las noches de cine con mi abuela cuando vimos El señor de los anillos y ella se enfadó porque los orcos salían muy feos", relata Jesús Hans. El dueño de la Taberna Fuenseca quiere mantenerse en el difícil equilibrio de la diplomacia que le impone su barra y eludir la polémica suscitada con el cierre del Fuenseca. Cuenta, eso sí, que el ambiente ha estado caldeado en el barrio, que si es precisamente barrio autónomo de Santa Marina es por la Fuenseca, la fuente y el cine. María José Yepes, empleada de Patatas fritas Cristo de los faroles, en la calle Alfaros, añade que "con el cierre del cine se han visto afectados otros negocios y que, en general, estas calles del casco han perdido vida".

Cine verano vecinos

Cine de verano Fuenseca. / C. TOCADOS

Como muchos, Manuel Martín, uno de los parroquianos de la taberna, asocia los cines a su infancia: "Me ganaba la entrada regando uno que había en San Julián", dice recordando un cine de verano de Sevilla, su ciudad natal. En la actualidad, en la capital hispalense no queda ni uno en funcionamiento. Ahí, Córdoba le llevaba la delantera. "El cine Fuenseca era la única vidilla que había aquí en verano", lamenta.

El consejo de distrito Centro o asociaciones como La FuensecaSanta Marina y Orive y CineCercano se han movilizado estos días para mostrar su preocupación por el cierre de los cines y exigir al Ayuntamiento de Córdoba que tome cartas en el asunto. Juan José Giner, presidente del consejo de distrito, cree que el Consistorio debía haberlos comprado cuando pudo hacerlo y apunta que pueden acoger muchas actividades, "usos culturales, vecinales, deportivos o festivos que pueden rentabilizar esos espacios", durante todo el año.

Cine verano vecinos

Jesús Hans, dueño de la Taberna Fuenseca. / C. TOCADOS / COR

San Agustín llora el cierre del Olimpia

En San Agustín, el cierre del cine Olimpia se llora desde hace dos años. "En el barrio estamos bastante afectados porque nos gustaba mucho el ambientillo que había", reconoce Ángela Aznar, una joven vecina de la zona. José y Carmen, empleados de la Farmacia Las Beatillas, ven cómo los comercios y establecimientos de su entorno van echando la persiana. "Los últimos han sido los de la Panadería San Francisco; a este ritmo nos quedamos solos", lamenta José, mientras Carmen reclama una solución a los responsables políticos: "En estos barrios se está perdiendo la vida, queremos que se rehabiten estos barrios y que no pierdan la esencia".

Cine verano vecinos

Carmen y Jose de la Farmacia Las Beatillas, en San Agustín. / C. TOCADOS / COR

Francisco Martínez, que ejerce de "jubilado total" y nació en la calle Montero, ha vivido toda su vida cerca del Olimpia. "Esto era un barrio cosmopolita, con mucho ambiente y si ahora los cines de verano los cierran..." El barbero de San Agustín, José Ferrer, también lamenta el cierre del OIimpia y su actual estado de deterioro, mientras Teresa Prieto, que espera mientras pelan a su hijo, recuerda que son "una alternativa muy buena en el verano para los niños". En la Taberna Las Beatillas, José Fuentes, uno de sus camareros, se anima a pedir al Ayuntamiento que se implique en la solución y que haga la inversión que sea necesaria: "Los políticos deben velar por los vecinos, no solo por los turistas". Antonio Cano, mayorista de la alimentación, se suma a la reclamación porque también echa de menos los cines de verano "aunque hace años" que no va a uno de ellos.

San Lorenzo y el Cine Delicias

En la calle Frailes, los vecinos también añoran el sonido de la proyección del Delicias en las noches de verano. Los diálogos del celuloide. Pilar Sánchez, dependienta de una firma cordobesa, defiende que era una de las mejores alternativas estivales en Córdoba: "Irse como se ha hecho toda la vida con tu neverita y tu bocadillo a ver una película; es una de las pocas cosas que se podía hacer en Córdoba en verano", resume con pena y "un poco de coraje". Rosa Vázquez, que ha vivido toda la vida en esta zona de Córdoba, reconoce que ha vivido con tristeza el cierre de los cines "sobre todo el Delicias, que es al que siempre he ido desde chica". Y reclama: "Entiendo que son instalaciones muy costosas, pero se les debería dar uso durante todo el año, no solo como cine, es patrimonio nuestro, es una pena".

Cine verano vecinos

María Luisa, María José y Clara en la Florería de San Lorenzo. / C. TOCADOS / COR

María Luisa y María José, de la florería de Carmen en San Lorenzo, rememoran lo que han sido los cines de verano en sus vidas (cómo veían las películas desde la casa de un amigo) y tratan de explicárselo a su sobrina Carla, a la que su padre ha prometido llevar al Coliseo San Andrés, el único de los cines de verano de Córdoba abierto. “Los cines de verano han sido un rito que ha pasado de generación en generación; eran una de las esencias del barrio, parte de nuestra juventud, y deberían seguir formando parte de la juventud de hoy en día”, comentan con la esperanza de que esta tradición tan cordobesa no se pierda.

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