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Un sector clave

La joyería cordobesa encara con optimismo la segunda mitad de año tras meses marcados por la inestabilidad del oro

Mientras dentro del mismo sector unos ven en la reciente caída de este valor una oportunidad para reactivar pedidos, otros advierten que la inestabilidad frena el consumo y genera pérdidas del 20%

Venta en una joyería cordobesa.

Venta en una joyería cordobesa. / A.J. González

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

Tras la tempestad llega la calma… o al menos eso espera el sector joyero cordobés, que ha vivido un arranque de año especialmente convulso, condicionado por la inestabilidad internacional y por las fuertes oscilaciones en el precio del oro, que han lastrado los primeros meses del ejercicio. Ahora, tras un mayo y un junio más positivos, el sector encara la segunda mitad del año con algo más de optimismo, aunque no todos sus representantes leen la situación de la misma manera.

Visiones contrapuestas sobre el mercado

El presidente de los joyeros cordobeses, Isidoro García-Escribano, interpreta la reciente caída del precio del oro, en torno a un 14% en apenas tres meses, la mayor desde 2013, como un movimiento positivo para el sector, siempre dentro de unos niveles que siguen siendo muy elevados. Aunque admite que el mercado atraviesa un periodo de incertidumbre, provocado principalmente por la inestabilidad geopolítica, considera que la bajada ha permitido recuperar parte de la actividad que se había quedado paralizada.

Fabricación de piezas de joyería en Córdoba.

Fabricación de piezas de joyería en Córdoba. / CÓRDOBA

Según explica, el oro llegó a registrar picos muy altos en los últimos meses y después ha retrocedido en las últimas semanas. Ese descenso, añade García-Escribano, ha permitido «reactivar pedidos» que permanecían bloqueados, muchos de ellos relacionados con la situación en Oriente Medio y con los efectos sobre el comercio internacional.

La lectura es bastante más prudente desde el Parque Joyero. Su presidente, Rafael Ruiz, recuerda que «la inestabilidad nunca es buena» y sostiene que las oscilaciones del oro generan un efecto complicado en el mercado: «Cuando los precios están altos, la gente no compra, y cuando empiezan a bajar, tampoco lo hacen porque esperan que baje más». Por ello, considera que la primera mitad del año no ha sido positiva y cifra las pérdidas del sector en torno al 20%.

Isidoro García-Escribano.

Isidoro García-Escribano. / CÓRDOBA

El precio del kilo de oro ronda actualmente los 112.000 euros, unos valores que García-Escribano considera «óptimos» para la joyería cordobesa. «Entre 110.000 y 115.000 euros es lo ideal para nuestro sector», comenta, al tiempo que recuerda que el oro es un activo «especialmente sensible» a cualquier situación internacional. Pese a esa volatilidad, se muestra optimista y confía en que la joyería cordobesa pueda «recuperar el tiempo perdido» y cerrar el año con un tramo final «muy bueno». De hecho, celebra que algunas empresas incluso estén ampliando plantilla.

Mucho menos entusiasta se muestra Ruiz. Aunque reconoce que «los últimos dos meses han sido buenos», atribuye esta mejora más a la propia temporalidad del sector que a un cambio claro de tendencia. «Siempre hay muchos pedidos para junio», señala. En su opinión, la última bajada del oro «nos ha roto», aunque también deja una puerta abierta al optimismo para la segunda mitad del año. Confía en que la situación se estabilice y permita recuperar parte de la actividad perdida, aunque advierte de que «recuperar todo el tiempo perdido es imposible».

Instauración de los nueve quilates

Uno de los frentes en los que el sector ha puesto parte de sus esperanzas es el oro de nueve quilates, en el que la joyería cordobesa trabaja desde principios de año. García-Escribano asegura que su recepción está siendo «mejor de lo esperado» y que cada vez más firmas y fabricantes lo están incorporando, aunque admite que se trata de un proceso gradual que avanza «poco a poco». A su juicio, esta medida puede ser útil para potenciar la fabricación en Córdoba.

El presidente del Parque Joyero, Rafael Ruiz.

El presidente del Parque Joyero, Rafael Ruiz. / Manuel Murillo

En este punto sí coincide Rafael Ruiz, que considera que la incorporación de los nueve quilates puede ser «positiva» y reconoce que «todo el mundo lo está intentando». Eso sí, rebaja las expectativas y advierte de que «no va a ser un cambio cultural ni mucho menos». Aun así, cree que «hay hueco para los nueve quilates» dentro de la oferta joyera cordobesa.

Declaración IGP

El último gran frente abierto para el sector es la declaración como Indicación Geográfica Protegida (IGP), una certificación de calidad que podría equipararse, en el ámbito de la joyería, a figuras como las denominaciones de origen protegidas en el sector agroalimentario. García-Escribano señala que el expediente está pendiente de respuesta por parte de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea y subraya que ya se ha reconocido la historia y las particularidades de la joyería cordobesa. «Todo está siguiendo su curso normal y esperamos tener noticias pronto», afirma.

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