ENTREVISTA | Bernabé Galán Autor del libro 'El médico del pueblo'
"La longitudinalidad en atención primaria llega a reducir hasta un 30% la mortalidad"
El doctor, que acaba de publicar un libro sobre su profesión, ha dedicado 50 años a la medicina rural en la provincia cordobesa

Manuel Murillo
Bernabé Galán Sánchez nació un 3 de julio de 1952, hace justo 73 años en Adamuz (Córdoba). Estudió Medicina en la Universidad de Sevilla y, posteriormente, se doctoró en la Universidad de Córdoba. Su trayectoria profesional destaca por un firme compromiso con la medicina rural, habiendo ejercido durante prácticamente cinco décadas en las localidades cordobesas de Monturque, un lustro, y Fuente Palmera (municipio en el que continúa residiendo y formó una familia) más de 40 años. Además de haber sido alcalde de Monturque entre 1979 y 1980, en las primeras elecciones democráticas, compatibilizando dicha función con su labor de médico rural, ha ocupado distintos puestos de responsabilidad sanitaria a lo largo de su trayectoria, como la presidencia del Colegio de Médicos de Córdoba entre los años 2014 y 2022 y la primera dirección del Distrito Guadalquivir con motivo de la reforma sanitaria de atención primaria. En el ámbito académico, es miembro de la Real Academia de Córdoba y de la Real Academia de Medicina de Sevilla, entre otras instituciones y fue incluso corresponsal de Diario CÓRDOBA. Bernabé Galán acaba de escribir una especie de memorias y de análisis de su profesión, titulado El médico del pueblo (Almuzara), a la venta desde este viernes 3 de julio, según esta editorial.
Usted ha ejercido como médico de familia durante 50 años y, aunque ya jubilado, siempre está abierto a escuchar y asesorar a quien le pide consejo. ¿En eso consiste ser el médico de pueblo que da título a su libro? ¿En qué se diferencia un facultativo de provincia del de capital?
El médico y la médica de pueblo se caracteriza normalmente por desprender más sencillez, más confianza, más cercanía, más espontaneidad, más resolución, más inmediatez. En mi caso, ejercer en el pueblo no me ha impedido continuar estudiando y realizar el doctorado después de la carrera de Medicina; investigar junto a otros médicos de pueblo, o pertenecer a academias, porque se puede compatibilizar cualquier aspiración, al margen del trabajo, ejerciendo y residiendo en un pueblo. Destacaría, sobre todo, de los médicos de pueblo, como ha sido mi caso, la longitudinalidad, que es la relación estable, continuada y a largo plazo entre un paciente y un profesional de la medicina o enfermería. Está avalado que la longitudinalidad en atención primaria llega a reducir hasta un 30% la mortalidad. Un estudio en Noruega ha demostrado algo que yo intuía durante el ejercicio de mi profesión tanto en Monturque como en Fuente Palmera, que notaba que se morían menos personas si siempre eran atendidas por un mismo médico y este galeno era una persona implicada. En mi caso siempre he tratado de ser una persona cercana, no me ha importado que mis pacientes me hablaran de tú y nadie me ha faltado nunca el respeto. La intención de escribir este libro es que los médicos jóvenes conozcan la vida de los pueblos, que entiendan que en un pueblo, a la vez que se puede desarrollar de forma satisfactoria la profesión, te vas a sentir acogido por personas agradecidas que van a reconocer tu labor y vas a disfrutar más de tu profesión y especialidad.

El autor del libro 'El médico del pueblo', Bernabé Galán. / Manuel Murillo
Circunstancialmente, tuvo que ejercer como alcalde entre 1979 y 1980 en Monturque. ¿Cómo fue esa experiencia?
En Monturque estuve ejerciendo como médico entre el 21 de octubre de 1975 y el 17 de febrero de 1981. Allí nacieron mis dos primeros hijos y el tercero, ya en Fuente Palmera. En Monturque traté de ayudar en todo lo que pude en unos tiempos de política muy diferentes a los de ahora. Aunque yo era el segundo de la lista, el alcalde tuvo que dejar su responsabilidad por motivos de salud. Yo había decidido ir en la lista con tres condiciones: no ser el primero (para no tener que ser alcalde); que ni el alcalde ni los concejales cobrásemos nada (sino que ese dinero ese se destinara a ayudar al pueblo, pues Monturque tenía poco presupuesto, por lo que yo percibía únicamente mi sueldo de médico) y, en tercer lugar, que todos los acuerdos que se adoptaran fueran por unanimidad. Gobernaba el PSA con 6 concejales y los otros 3 ediles eran de UCD. Durante esa etapa hubo un día en el que fui a la vez médico, alcalde, farmacéutico, practicante (que era la labor de mi padre en Adamuz) y ayudante de la Guardia Civil, porque había un único agente de la Benemérita en el pueblo y me pidió que le echara una mano. He colaborado siempre mucho con la Guardia Civil en la asistencia de accidentes, sobre todo en Fuente Palmera, he atendido partos, tuve que practicar en mis inicios alguna autopsia... En Fuente Palmera me nombraron ayudante honorífico de la Guardia Civil hace unos años.
Por un concurso de traslados de Monturque pasó a Fuente Palmera.
Sí, un ginecólogo que tenía una finca por Monturque me desplazó, porque entonces la especialidad de Medicina de Familia no puntuaba para ejercer como tal en el baremo. Así, acabé en Fuente Palmera por una recomendación que me hicieron. Pronto me involucré como un vecino más a favor de demandar recursos que eran necesarios para mantener y lograr un futuro mejor para Fuente Palmera, como por ejemplo, un centro de salud y un instituto. No tenía sentido que tuvieran que salir todos los días de Fuente Palmera unos 500 chicos para ir a institutos de otros pueblos de Córdoba o Écija y me siento orgulloso de haber contribuido a conseguir el terreno en el que se edificó el instituto, después de conseguir el compromiso del que entonces era Delegado de Educación de la Junta de Andalucía, José Valdivia, para construirlo. Me da mucha satisfacción comprobar cuántos muchachos estudiaron aquí en el instituto y se han labrado después un buen futuro. Igual pasó con el centro de salud, pues en atención sanitaria Fuente Palmera carecía de esta prestación y no podía estar dependiendo por población y por distancia en kilómetros como si fuera una aldea de Posadas.

El autor del libro 'El médico del pueblo', Bernabé Galán. / Manuel Murillo
Usted nació en Adamuz. ¿Cómo vivió el trágico accidente de tren de este año?
Estuve representando al alcalde de Adamuz en la distinción que entregó el pasado abril el Colegio de Médicos a la labor sanitaria prestada por los profesionales de atención primaria de esta localidad durante el grave siniestro. Me contaron los profesionales del centro de salud, entre ellos el conductor de ambulancia que es mi primo, los duros momentos vividos durante la tragedia. Están todavía muy tocados porque aquello fue muy duro.
¿Cómo se soluciona el déficit tan grande que hay de médicos de familia y de pediatras, así como la falta de interés por ejercer esta especialidad?
Llevamos más de 20 años advirtiendo que pronto va a haber una falta grande de médicos por el alto número de galenos que está próximo a la jubilación, aunque la solución no está solo en ampliar las plazas de las facultades de Medicina, pues hay que estudiar bien todo para que no haya luego un exceso de médicos dentro de 15 años y estos no encuentren trabajo. Una medida que puede incentivar que los médicos quieran ejercer en atención primaria y en zonas más dispersas geográficamente o menos atractivas es proporcionar a lo mejor una vivienda o ayuda al alquiler al profesional. En estas medidas pueden colaborar también los ayuntamientos o la Diputación, pues existen en muchas localidades viviendas disponibles. La medicina de familia cada vez está yendo a peor porque se la minusvalora, pero ser médico no solo es el saber medicina, sino el trato más cercano con las personas. Estoy convencido de que muchas veces, ante problemas de salud menos graves, se sana más con la palabra, escuchando, que con medicinas.
¿Cómo valora que el centro de salud de Fuente Palmera lleve su nombre desde el año 2012?
Es todo un honor, sobre todo porque lo que costó conseguirlo y por sentirme una pequeña parte de la medicina de familia que allí he estado ejerciendo desde 1981. He atendido hasta mi jubilación a familias enteras y, luego, después, lo continúe haciendo en mi centro médico privado, aunque ya he decidido jubilarme del todo. Sin embargo, a quien necesite consejo o ayuda de palabra siempre se la seguiré prestando, aunque ya no puedo recetar medicamentos. Pero la palabra, el oído y la mano tendida para ayudar y para empujar a quien lo necesite siempre la tendrán hasta que ya no esté.
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