Reportaje
Los lazos que unen a la plantilla del hospital Reina Sofía de Córdoba: sagas familiares y vocación marcan los 50 años de historia del centro
El complejo, con cerca de 7.000 profesionales, es la mayor empresa de Córdoba y se ha convertido para muchos trabajadores en su otra familia al encontrar el amor en el hospital o compartir la vocación con allegados

Chencho Martínez
M.J. Raya / Julia López
En el hospital Reina Sofía trabajan cerca de 7.000 profesionales. En los 50 años de vida del complejo sanitario ha dado tiempo a que los vínculos entre los trabajadores fueran muy estrechos, de forma que para muchos, además de constituir este centro su familia laboral, también ha acabado siendo también su familia de verdad, porque en el Reina Sofía encontraron el amor, vieron nacer a sus hijos o incluso compartieron dedicación con hermanos, sobrinos, tíos, primos....
Al ser el Reina Sofía la mayor empresa de Córdoba son interminables esos vínculos que unen a familiares y trabajadores. La ginecóloga Mónica Miño es hija de la enfermera Carmen Mora y del doctor Gonzalo Miño, que fue director gerente y jefe de Aparato Digestivo del Reina Sofía; la cardióloga Elena Gómez es hija de la recientemente fallecida neonatóloga Juana Guzmán y del hematólogo y exdirector del Centro de Transfusión Sanguínea, José Luis Gómez.
Además, el actual director científico del Imibic y especialista en Medicina Interna, Pablo Pérez Martínez, es hijo del que fuera jefe del Servicio de Medicina Interna, Francisco Pérez Jiménez, y primer responsable científico del Imibic.

Representación de varias sagas familiares de trabajadores del hospital Reina Sofía. En la primera fila, de izquierda a derecha, Marisol Arenas, José García-Revillo, Ignacio Ibarra, Encarnación Ibarra, Juan Roldán, Elisa Romero, Elisa Roldán, Antonio Gordón, Ángela Segura, María Dolores Aumente, María Isabel López y Pepe Segura. En la segunda fila, de izquierda a derecha, Cristina Arenas, Antonio Arenas padre e hijo, Rafael González, Carmen de la Fuente, Ana Ortiz, Simón Fuentes, Rubén Ciria, María Pleguezuelo, Enrique Gómez, José María Dueñas, Ángela Casado y José María Segura. / Chencho Martínez
Rafaela Belmonte y su familia
Francisco Belmonte, del área de mantenimiento, era el padre de Rafaela Belmonte, que fue responsable de la Unidad de Comunicación del Reina Sofía, y de Mercedes, que estuvo adscrita como secretaria a Pediatría. Rafaela y Mercedes son primas segundas de Óscar Degayón, que hasta hace poco fue el jefe de la Unidad Técnico Jurídica, y de María Felicitas Degayón, administrativa ya jubilada. El suegro de Óscar fue Marciano Domínguez, exdirector del Materno Infantil.
Otra saga de familia que durante muchos años estuvo vinculada al hospital fue la de la familia de Clara Luján López, que trabaja en la Unidad de Gestión Ambiental del Reina Sofía. Los familiares que tenía Clara Luján en el Reina Sofía ya están todos jubilados. Su hermana María Cristina fue técnico de función administrativa y su hermana María Teresa, enfermera. El padre de estas tres hermanas, Arcadio Luján Vizuete, fue el primer administrador general del Reina Sofía y su tía María Luján, hermana de su padre, fue telefonista, así como su hija, María Jesús Arjona Luján, enfermera. Además, Clara y sus hermanas tienen otros 4 primos hermanos por parte de padre, hijos de su tía Carmen, que han trabajado en el hospital (Luisa María, Antonio, Carlos y Miguel Ángel Marín Luján, los tres primeros enfermeros y Miguel Ángel, médico).

Uno de los actos organizados por el hospital Reina Sofía para celebrar su 50 aniversario. / Manuel Murillo
Kindelán, García-Revillo, Casado y Dueñas, algunas de las familias
Hijos del fallecido jefe de Farmacia del hospital José Álvarez Aguilar son el urólogo José Álvarez Kindelán y Antonio Álvarez Kindelán, actual jefe de Cirugía Torácica. En el hospital trabajaron a su vez el especialista en Enfermedades Infecciosas ya jubilado José María Kindelán Jaquotot, tío de José y Antonio, cuyo parentesco les venía por su madre, mientras que sigue en activo la doctora Clara Natera Kindelán, hija de una hermana de José María, vinculada también a Infecciosos.
Otra familia sanitaria del Reina Sofía es la de José García-Revillo, radiólogo vascular del Reina Sofía. Su padre, Domingo García Pérez, fue el jefe de Pediatría del Materno Infantil desde los inicios del hospital hasta 1995. Domingo García fue el encargado de montar todo el servicio de Pediatría y sus nietos José y Jorge también son médicos, pero no ejercen de momento en el Reina Sofía.
Por otro lado, la especialista en Cirugía General y Digestiva Ángela Casado Adam es hija de José María Casado Salinas, traumatólogo que trabajaba en el Reina Sofía y que fue también tutor de residentes, aunque falleció muy joven, con solo 39 años. La madre de Ángela es Rosa Adam, que ejerció como enfermera y especialista en Educación Diabetológica. Ángela está casada con el coordinador sectorial de trasplantes José María Dueñas y tienen tres hijos, dos niños y una niña, aún pequeños, pero su futuro, quién sabe, puede que también acabe estando en el Reina Sofía.

El cirujano cardiovascular Javier Moya y su mujer, Raquel Riballo, que es enfermera. / CÓRDOBA
La historia de Javier Moya y Raquel Riballo
Como se comprobará las parejas de profesionales de todas las categorías son muchísimas, no caben en un libro. El especialista en Cirugía Cardiovascular Javier Moya está casado con la enfermera Raquel Riballo y la vocación sanitaria también ha marcado el camino de sus tres hijos. Raquel, la mayor, es residente de Medicina Intensiva y está a punto de comenzar su quinto año de especialidad. Javier, el mediano, es residente de primer año de Cirugía Digestiva también en el Reina Sofía. Y el pequeño, Antonio, estudia Medicina en la Universidad de Córdoba y realiza en el Reina Sofía sus prácticas. Pero los vínculos no terminan ahí. El hermano pequeño de Javier Moya también trabaja en el Reina Sofía como enfermero en Farmacia, y su mujer, igualmente enfermera, desempeña labores como supervisora de quirófano. Una auténtica saga familiar ligada al hospital.
«Para nosotros el hospital es un punto de encuentro», explica este cirujano. «Tenemos un concepto de familia muy unida y nos gusta trabajar donde está nuestra familia. Es una manera de extender la familia también al hospital». En casa, la medicina también ocupa buena parte de las conversaciones familiares. «Muchas veces bromeamos diciendo que si grabáramos nuestras comidas familiares tendríamos éxito en Youtube», comenta entre risas. «Comentamos casos, debatimos, especialmente mi hija y yo porque trabajamos en áreas muy relacionadas. Discutimos sobre quién tiene razón o quién está más actualizado, pero siempre desde el respeto y el cariño», relata.

El Gran Teatro acogió en abri una gala organizada por el hospital Reina Sofía en homenaje a sus profesionales por el 50 aniversario del centro. / A.J. GONZÁLEZ
Directivas y cirujanos
Siguiendo con las sagas, dos subdirectoras médicas, María Pleguezuelo y Elisa Roldán, están casadas respectivamente, con dos cirujanos generales, Rubén Ciria y Antonio Gordón, mientras que el actual jefe de estudios, Antonio Pablo Arenas de Larriva, es hijo del especialista en Neumología jubilado Antonio Arenas y hermano de otras dos profesionales del hospital, la también neumóloga Marisol Arenas y la enfermera Cristina Arenas. El marido de Marisol Arenas es el especialista en Aparato Digestivo Manuel Rodríguez Peralvárez y el padre de Elisa Roldán, Juan Roldán, fue jefe de otorrino del Reina Sofía, y su madre, Elisa Romero, enfermera. Además, el suegro de Elisa Roldán fue el fallecido Antonio Gordón del Río, cirujano y exdirector médico del Reina Sofía.
Por su parte, el especialista en Cardiología Rafael González Manzanares es nieto y bisnieto de médicos y sus padres, Rafael y Bárbara, fueron especialistas en Inmunología en el Reina Sofía. Enrique Gómez, especialista en Urología, es hijo de un especialista ya jubilado de la misma especialidad, Juan Gómez Bermudo. Y la jefa de la UCI, Carmen de la Fuente, está casada con el especialista en Traumatología Simón Fuentes.
De otro lado, Ignacio Ibarra, exjefe de la sección de UCI Pediátrica, es hermano de Encarnación Ibarra, jefa de Oftalmología. La mujer de Ignacio también fue enfermera a su vez en el Reina Sofía y una de sus hijas, María Rosa, ejerce desde hace unos años como cirujana pediátrica.
Por otra parte, la jefa de Anestesia y Reanimación del Reina Sofía, Pilar Pérez-Navero, es hermana del que fuera muchos años jefe de Pediatría, Juan Luis Pérez Navero, y el jefe de Oncología Médica, Enrique Aranda, tiene una hija enfermera que se llama María Asunción y otra reumatóloga, Concha, además de que su hermano Francisco trabaja en el 061. Francisco Aranda está casado con Rosa Torregrosa, que es TCAE en el Reina Sofía, y la hija de ambos, María, es enfermera.

A la izquierda, José María Dueñas, junto al también coordinador de trasplantes, Juan Carlos Robles. Dueñas está casada con la cirujana Ángela Casado. / Manuel Murillo
La estirpe de los Segura
Otra saga muy amplia de profesionales con familia en el Reina Sofía es la del especialista en Cardiología José María (Pepe) Segura Saint-Gerons, responsable de la Unidad de Arritmia y Electrofisiología, Cuatro hermanos de la familia Segura Saint-Gerons han ejercido en el hospital. Además de Pepe, sigue en activo como él su hermana Ángela, que es enfermera de Cuidados Paliativos y cuyo marido, Ángel Válcárcel, ya jubilado, también ejerció como enfermero en varios puestos hasta terminar en Documentación Clínica. Además, ya se jubilaron los otros dos hermanos de Pepe y Ángela Segura, su hermana Carmen, enfermera de enlace del equipo de trasplante cardíaco y su hermano Máximo, traumatólogo. La mujer de Máximo Segura, María Muñoz, ejerció también como enfermera en quirófano y estuvo muy vinculada al programa de trasplantes. «Desde que yo era niño, en mi casa se hablaba continuamente de medicina. No es un trabajo, es una forma de vida», asegura Pepe Segura, cuyo padre, Máximo Segura, fue también cardiólogo en el Hospital Provincial, cuando aún pertenecía este centro a la Diputación.
Pepe Segura, que está casado con María Dolores Aumente (Loles), especialista del Servicio de Farmacia del Reina Sofía, reconoce que es imposible desconectar completamente al llegar a casa: «Te llevas los problemas de los pacientes contigo y muchas veces los compartes con la familia para desahogarte», indica. Este cardiólogo admite que, en un principio, no esperaba que su hijo, llamado también José María, siguiera exactamente sus pasos. «Incluso le aconsejé que eligiera otra especialidad, pero quiso hacer Cardiología», relata. La mujer de su hijo, Isabel López García, también ejerce en el Reina Sofía como especialista en Anestesia y un sobrino de Pepe Segura y Loles Aumente, Miguel Aranda Aumente, se acaba de graduar en Medicina.

Elisa Roldán, subdirectora médica casada con Antonio Gordón, y José Segura, cardiólogo, casado con María Dolores Aumente, del servicio de Farmacia. / Chencho Martínez
Por tanto, por parte de Pepe Segura, con su hijo, ya son cuatro las generaciones de médicos relacionadas con el corazón en esta familia. «Somos unos románticos», bromea. Para él, formar parte de la historia del Reina Sofía supone «orgullo y responsabilidad». Aunque actualmente comparte especialidad con su hijo dentro del mismo hospital, sostiene que apenas coinciden debido a la intensa carga asistencial. «A veces hablamos más por ‘whatsapp’ que en persona», expone. Este cardiólogo destaca especialmente el esfuerzo de las generaciones pioneras que consiguieron convertir al hospital en un centro de referencia nacional e internacional. «Nuestra responsabilidad ahora es mantener ese nivel y que Córdoba siga orgullosa de su hospital», defiende.
A lo largo de los años ha visto cómo el hospital Reina Sofía ha evolucionado enormemente, tanto en tecnología como en investigación, docencia y atención sanitaria. «El hospital está en continua transformación. Llegan nuevas tecnologías, nuevas especialidades y nuevas formas de trabajar», subraya. También destaca el prestigio de áreas del hospital donde profesionales del resto del país acuden a formarse y a ampliar sus conocimientos.

Manuel Arias, exdirector de la Escuela de Espalda del hospital Reina Sofía, con sus hijos, ambos también médicos del hospital. / CÓRDOBA
La familia de Ana Ortiz y Rafael Camino
En este recorrido por los lazos familiares del Reina Sofía tampoco se puede olvidar a Manuel Arias, que fue durante muchos años director de la Escuela de Espalda, y cuyo legado continúa en sus hijos Manuel, oftalmólogo, y Javier, nefrólogo, así como la historia de la jefa de Obstetricia y Ginecología del Reina Sofía Ana Ortiz Minuesa, casada con el jefe de Neuropediatría, Rafael Camino León. Ana es hermana de dos profesionales vinculados al Reina Sofía, el internista Antonio Ortiz Minuesa, ya jubilado, y la enfermera María Ortiz Minuesa, aún activo, mientras que Rafael Camino, es hermano del celador Antonio Camino. Ana explica que ella y sus dos hermanos, aunque no tenían antecedentes sanitarios en la familia, porque su padre era militar, acabaron trabajando en el Reina Sofía. La vinculación familiar se amplía además a las parejas de los tres hermanos. «Yo, que soy la mayor, fui la que abrí camino», recuerda Ana. Después llegaron su hermano y su hermana, animados también por esa vocación. Con humor, la jefa de Obstetricia y Ginecología del Reina Sofía reconoce que el Reina Sofía ha sido casi «la empresa familiar». «Yo decía en broma, como quiebre la empresa, nos vamos todos a la calle. Pero el hospital no ha hecho más que crecer», afirma. Aunque cada uno trabaja en áreas distintas y no coinciden diariamente, las conversaciones familiares terminan inevitablemente girando en torno al hospital. «Compartimos muchas inquietudes y circunstancias comunes. Al final, el trabajo siempre sale en las reuniones familiares», redunda. La trayectoria de Ana Ortiz dentro del Reina Sofía abarca ya más de cuatro décadas. Comenzó en 1981 como residente de Ginecología y ha sido testigo directo de la enorme evolución del hospital.
Recuerda, por ejemplo, cómo en sus inicios apenas había mujeres en el servicio de Ginecología, mientras que hoy la mayoría de especialistas son mujeres. «Cuando empecé éramos dos mujeres. Ahora estamos 43 ginecólogos en el servicio y solo nueve son hombres», precisa. Para ella, formar parte de la historia del Reina Sofía junto a parte de su familia y que el hospital cumpla 50 años supone un motivo de orgullo. «Es un hospital muy prestigioso y muy querido por la sociedad cordobesa. Siempre ha tenido un nivel muy alto, incluso por encima de lo que le correspondería por población de referencia», finaliza.

Algunos profesionales que forman parte del Club de la Veteranía del hospital Reina Sofía. / CÓRDOBA
Club de la Veteranía
Estas historias de profesionales y familias traspasan las puertas del hospital Reina Sofía y tienen continuación en la vida diaria de cada uno. Son historias compartidas entre padres, madres, tíos, hijos, hermanos, cuñados, historias que, por suerte, tras cinco décadas de vida del hospital se van a seguir escribiendo y compartiendo durante muchos años más.
Una extensión del hospital es el mismo Club de la Veteranía, recientemente constituido y que desarrolla una prolífica actividad. Este club integra a profesionales jubilados del Reina Sofía y cuenta ya con casi 185 socios, entre los que, como no podía ser de otra forma, también hay profesionales, que si no son familia, se sienten como si lo fueran. Larga vida a la gran familia del hospital Reina Sofía.
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