Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sanidad pública

Juan de la Haba, oncólogo experto en cáncer de mama en Córdoba: "La ampliación de la edad del cribado está permitiendo detectar dos de cada tres nuevos casos en estadios 0 y 1, en una fase muy inicial"

El Servicio de Oncología Médica del hospital Reina Sofía constata, tras analizar los datos de 3.000 pacientes en los últimos cuatro años, que el diagnóstico precoz posibilita reducir tratamientos y elevar la supervivencia

Juan de la Haba, oncólogo médico del hospital Reina Sofía de Córdoba

Chencho Martínez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
M.J. Raya

M.J. Raya

Hace un mes el Ministerio de Sanidad, junto a las comunidades autónomas de todo el país, aprobaba la ampliación del programa de cribado de diagnóstico precoz de cáncer de mama entre los 45 y los 74 años, que hará posible que la detección temprana llegue progresivamente a más población, pues el anterior criterio de edad estaba fijado entre los 50 y 69 años.

En Andalucía, desde 2023, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ya redujo la edad de inicio del cribado a los 48 años y la amplió hasta los 71 años y para 2027 tiene previsto seguir bajando la edad para la primera mamografía a los 45 años y extender la finalización del cribado a los 74 años. La sanidad pública oferta a la población incluida dentro del cribado la posibilidad de hacerse una mamografía preventiva cada dos años.

Pero, ¿por qué las autoridades sanitarias han visto necesario modificar los criterios de edad para el diagnóstico precoz de cáncer de mama? Juan de la Haba, oncólogo médico del hospital universitario Reina Sofía de Córdoba y experto en cáncer de mama, señala que los datos recogidos por el Servicio de Oncología Médica del Reina Sofía demuestran los beneficios de haber ampliado el programa de mamografías en Andalucía, ya que la principal conclusión «es que está permitiendo detectar, en el caso de Córdoba, prácticamente dos de cada tres nuevos casos de cáncer de mama en estadios 0 y 1, el 63,3% del total, en una fase muy inicial y temprana, posibilitando que dichos diagnósticos tengan más posibilidades de curación y una expectativa de vida que no hubiera sido posible hace apenas cuatro años». Son unos datos muy esperanzadores, recalca, ya que el cáncer de mama es una enfermedad que, cuantitativamente, ha representado la principal causa de muerte por cáncer en la mujer.

La especialista en Radiodiagnóstico del hospital Reina Sofía, Sara Romero, estudia una mamografía.

La especialista en Radiodiagnóstico del hospital Reina Sofía, Sara Romero, estudia una mamografía. / A.J. GONZÁLEZ

Una publicación europea del hospital Reina Sofía ofreció datos muy esclarecedores

Juan de la Haba expone que ya en 2005 el European Journal of Cancer Prevention publicó un artículo muy esclarecedor de oncólogos del hospital Reina Sofía. Este trabajo analizaba a 1.785 pacientes con cáncer de mama atendidas en el hospital entre 1994 y 2003 y comparaba los casos anteriores y posteriores al inicio del programa de cribado en Córdoba en 1999, que ampliaba la detección precoz del cáncer de mama para abarcar de los 50 a los 69 años. La conclusión de dicho estudio fue, según este especialista, que la ampliación del criterio de edad en la detección precoz del cáncer de mama había permitido diagnosticar más cánceres precoces y emplear más cirugía conservadora y menos quimioterapia adyuvante (posterior a la cirugía).

Dos décadas después de la publicación de dicho artículo, el Servicio de Oncología Médica del Reina Sofía ha hecho un nuevo análisis de datos, en esta ocasión de 2.907 pacientes registradas entre 2022 y 2025 y la conclusión es la misma que en 2005, pero incluso más positiva, ya que el cribado funciona, y cuando se amplía, aporta mejores resultados aún.

El oncólogo médico Juan de la Haba, en el hospital de día de Oncología Médica del hospital Reina Sofía.

El oncólogo médico Juan de la Haba, en el hospital de día de Oncología Médica del hospital Reina Sofía. / Chencho Martínez

Este oncólogo médico recalca que existen decisiones sanitarias, como la creación en 1995 del Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama (PDP) en Andalucía, que, aunque hayan tardado décadas en mostrar todo su impacto, está ofreciendo destacados resultados.

«Con el llamamiento a las mujeres de entre 50 a 69 años para que se hicieran mamografías gratuitas y periódicas, el sistema público apostaba por encontrar el tumor antes de que se manifestara y fuera tarde», indica este experto.

Equipos y profesionales que realizan mamografías en el hospital Reina Sofía.

Equipos y profesionales que realizan mamografías en el hospital Reina Sofía. / Manuel Murillo

Balance de 30 años de programa de diagnóstico precoz

30 años después de la implantación del programa de detección precoz «los resultados están a la vista», destaca. La supervivencia global a 5 años del cáncer de mama en España supera el 86% , frente al 80% de hace dos décadas, al tiempo que la mortalidad lleva años bajando. Y una parte muy relevante de ese avance está siendo posible gracias a la detección del tumor cuando es pequeño, está localizado, es tratable con cirugía conservadora y no necesita de quimioterapia agresiva.

Para mejorar aún más los resultados del diagnóstico precoz de cáncer de mama, en Andalucía la sanidad pública decidió en 2023 ampliar el programa, recuerda De la Haba. «La ampliación respondía a una evidencia científica sólida y a una recomendación del Consejo de la Unión Europea: el cribado mamográfico también podía salvar vidas de mujeres de 47, 48 y 49 años y de 70 y 71 años, edades que hasta entonces estaban fuera del cribado en la sanidad pública.

Tecnología para mejorar el abordaje del cáncer

Para incluir también a estas edades, en 2023 la Junta de Andalucía instaló mamógrafos de nueva generación con tecnología de tomosíntesis (una evolución de la mamografía convencional que genera imágenes tridimensionales de la mama con mayor sensibilidad para detectar tumores en mujeres jóvenes, cuyo tejido mamario es más denso). Cuatro de esos equipos llegaron a Córdoba. Y se enviaron cartas de invitación a participar en el cribado a cerca de 300.000 mujeres adicionales en toda Andalucía.

Aplicación de radioterapia intraoperatoria en el hospital Reina Sofía para cáncer de mama.

Aplicación de radioterapia intraoperatoria en el hospital Reina Sofía para cáncer de mama. / Ramón Azañón

Los datos del Servicio de Oncología Médica del Reina Sofía permiten ahora comprobar, con números reales, lo que la ampliación de la edad del cribado ha significado para la práctica clínica. Así, entre 2022 y 2025, este servicio ha atendido 2.907 casos de cáncer de mama, apreciándose un crecimiento anual progresivo en la cifra de diagnósticos, de forma que, si el Reina Sofía detectó en 2022 un total de 646 nuevos casos, en 2025 fueron 805, un incremento del 24,6%.

A pesar de la mayor incidencia, «lo más revelador no es cuántos nuevos casos llegan, sino cómo llegan». Este especialista detalla que, en 2022, el 57,9% de los tumores se diagnosticaba en estadio precoz (estadio 0 o I, es decir, un tumor que aún no ha salido de la mama o que lo ha hecho de forma muy limitada, porcentaje que en 2025 subió al 63,3%. Cinco puntos y medio de diferencia que, en términos de personas, equivalen a que más de 120 mujeres al año llegan a la consulta de oncología con un tumor que en muchos casos puede curarse sin quimioterapia, sin mastectomía radical y con seguimiento ambulatorio.

Casi la mitad de los diagnósticos son estadio 1

«Gracias a la ampliación del cribado de cáncer de mama, el estadio I (el de mejor pronóstico) ha pasado de representar el 41,1% de diagnósticos a representar el 47,2%, casi la mitad del total de diagnósticos, lo que ha permitido que más mujeres hayan evitado llegar al estadio II o III. Hoy nos llegan a las consultas más mujeres con un tumor de menos de dos centímetros, sin afectación ganglionar, con la vida prácticamente intacta por delante, en resumen, con más posibilidad de curación, como destaca la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)», subraya Juan de la Haba.

La AECC ha llenado de rosa el Parque de la Asomadilla.

Actividad contra el cáncer de mama organizada por la AECC. / Chencho Martínez.

La creciente supervivencia de las pacientes con cáncer de mama es otra consecuencia positiva de la detección precoz. Este oncólogo médico precisa que, aplicando las tasas de supervivencia específicas por estadio de la literatura científica española e internacional a la distribución real de casos del Reina Sofía en Córdoba, se puede estimar que las 805 pacientes diagnosticadas con cáncer de mama en 2025 van a tener una supervivencia global ponderada del 90,59% a cinco años, frente al 90,15% de 2022. «La diferencia porcentual parece pequeña, pero si se analiza la supervivencia a diez años se situaría en 2025 en el 81,34% frente al 80,21% de 2022, lo que equivale a unas 9 vidas adicionales salvadas por cohorte anual», señala. Otro indicador destacable, sostiene Juan de la Haba, son los años de vida ganados. Las mujeres que en 2025 recibieron el diagnóstico de estadio I, y que sin el cribado ampliado habrían conocido que tenían la enfermedad ya en estadio II, pueden ganar de media entre 10 y 20 años adicionales de vida. Acumulando las cuatro cohortes anuales, el programa habría contribuido a salvar 17 vidas adicionales a diez años en el conjunto del periodo, asevera.

Sin embargo, este doctor advierte de que «hay que ser cautos con las estimaciones, porque no son certezas, ya que no tienen en cuenta el subtipo molecular del tumor (por ejemplo, un cáncer HER2 positivo y un triple negativo tienen pronósticos muy distintos, aunque estén en el mismo estadio), ni la respuesta individual al tratamiento, ni las comorbilidades de cada paciente. Además, de que existe un efecto conocido como sesgo de adelanto diagnóstico (detectar un tumor antes no siempre significa vivir más). A pesar de ello, remarca que la «evidencia científica acumulada durante décadas es contundente: el diagnóstico precoz del cáncer de mama sí salva vidas y los números del Reina Sofía son coherentes con esa conclusión».

Imagen de una mamografía.

Imagen de una mamografía. / Manuel Murillo

La mayor supervivencia implica una mayor presión asistencial

Otra consecuencia de la ampliación del cribado es que se ha incrementado de forma muy considerable la presión asistencial, un 25% en los últimos cuatros años en el Servicio de Oncología Médica del Reina Sofía. Este servicio atendió en 2025 a 159 pacientes más que en 2022. Cada paciente requirió un proceso diagnóstico, un comité multidisciplinar, un plan terapéutico personalizado, semanas o meses de tratamiento y, después, un seguimiento oncológico que puede extenderse durante décadas.

«El cáncer de mama en estadio precoz requiere en la mayoría de los casos más atención, porque la paciente vivirá muchos más años bajo seguimiento activo. Además, a las pacientes ya diagnosticadas y en seguimiento se sumarán las pacientes nuevas que sean diagnosticadas en 2027 cuando se amplíe de nuevo el tramo de edades del cribado, lo que podría suponer que los nuevos casos de cáncer de mama que se detecten superen los 900 en Córdoba el próximo año, a la vez que la cifra de supervivientes de otros años no para de crecer», incide Juan de la Haba, quien aboga por establecer circuitos de colaboración entre atención primaria y especializada para atender el seguimiento de pacientes que sobreviven al cáncer, pero a las que hay que seguir haciendo un seguimiento.

En lo que respecta a los tratamientos, la ampliación del cribado y la mayor detección de casos en fases muy tempranas, está permitiendo reducir el porcentaje de pacientes que necesitan quimioterapia. En 2022, recibieron quimioterapia como parte de su tratamiento el 31,1% de las pacientes con cáncer de mama y en 2025 fueron un 24,3%, casi siete puntos menos. Y, a pesar de haber atendido en el Reina Sofía 159 nuevos casos más de este cáncer en 2025 frente a los de 2022, menos pacientes recibieron ciclos de quimioterapia en términos absolutos, fueron 196, frente a las 201 de 2022.

Hormonoterapia

Lo que sí ha crecido, en cambio, es el uso de hormonoterapia, pasando del 51,9% de empleo en 2022 al 55,9% en 2025. Es la terapia característica de los tumores hormonosensibles detectados en estadio precoz (la mayoría de los que encuentra el cribado), incide este especialista. Este tratamiento se toma en pastillas, en casa, sin ingreso hospitalario, sin los efectos secundarios de la quimioterapia, sin caída del cabello, sin agotamiento ni náuseas. Necesitar menos quimioterapia significa a su vez menos uso del hospital de día y menos urgencias oncológicas, optimizando el uso de recursos hospitalarios.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents