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En primera persona

Córdoba mira a Venezuela tras el terremoto: "No sabías si te esperaba la muerte de un lado o del otro"

La periodista venezolana de Diario CÓRDOBA, Fabiola Mouzo, sigue de cerca la actualidad de su país en contacto directo con familiares y amigos, tras los dos potentes seísmos de magnitud 7,2 y 7,5 que han causado cientos de muertos y heridos

Labores de rescate tras los terremotos de Venezuela.

Labores de rescate tras los terremotos de Venezuela. / Rayner Peña / EFE

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Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

Eran las 00:13 horas cuando Jessica, que vive en Estados Unidos, me escribió para preguntarme si mi familia estaba bien. Su madre la había llamado muy nerviosa desde Venezuela y no terminaba de entender qué estaba ocurriendo. Dados los últimos acontecimientos en el país, se me pasaron muchos escenarios por la cabeza. Pero enseguida empezaron a saltar los grupos de WhatsApp y todos repetían la misma palabra: terremoto.

Las primeras informaciones hablaban de un seísmo de más de 7 grados en la escala de Richter y con epicentro en Yaracuy. Yo soy de Yaracuy. Mis padres viven en un pueblo de Yaracuy. A partir de ese momento comenzó una nueva odisea: intentar comunicarme con ellos. Escribí a familiares, amigos, vecinos, pero no llegaba nada. En muchas zonas se había ido la luz y las comunicaciones habían colapsado.

Mientras tanto, empezaban a llegar testimonios de quienes habían vivido el terremoto en primera persona. "Estaba como ido, perdido, porque eran muchos movimientos y veías todo a tu alrededor sin saber qué te iba a venir encima", cuenta Daniel Dugarte, que vivió el terremoto en Caracas. Cuando el temblor se intensificó salió corriendo a la calle. "Era un colapso total, los cables daban latigazos, las motos se caían, no sabías si te esperaba la muerte de un lado o del otro". Todavía le cuesta encontrar palabras para describirlo: "Nunca había sentido algo así, era muy fuerte".

Los muertos y heridos ya se cuentan por cientos, mientras las labores de rescate continúan y se ha declarado el estado de emergencia en el país. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos. Inicialmente, se informó de un único terremoto de más de 7 grados, pero los análisis posteriores confirmaron que fueron dos eventos distintos ocurridos prácticamente de forma consecutiva.

Las imágenes que comenzaron a circular horas después tampoco ayudaban. La periodista venezolana Valentina Gil no podía contener las lágrimas. "Me puse a llorar viendo los edificios, bueno, los escombros", expresaba. Muy cerca, justo en el edificio de al lado de donde se encontraba se produjo el derrumbe de uno de los inmuebles afectados. "Detrás de donde yo estaba se cayó uno", cuenta.

Los daños se repiten en distintos puntos del país y las labores de rescate continúan a la espera de medios y ayuda internacional. María José Dugarte cuenta que el edificio donde vive su hermana sufrió también desperfectos: "Se agrietó y se rompieron las ventanas", afirma. Pero más allá de las grietas y los derrumbes, el terremoto ha dejado también heridas invisibles. "Mi mamá está muy mal, tuvo como un ataque de nervios", escribe la periodista Omarela Depablos, que resumía en una sola frase el miedo que muchos sintieron durante aquellos minutos interminables: "Pensé que mi mamá se iba a morir". Eso sin contar los cientos de damnificados que hoy no tienen un hogar al que volver.

La comunidad venezolana en Córdoba, pendiente de su país

Tomás Rotundo, venezolano afincado en Córdoba, seguía intentando localizar a parte de su familia. "Tengo un primo de La Guaira que no aparece, estaba trabajando en Caracas". Además, el terremoto golpeó de lleno parte del patrimonio familiar. "Nos quedamos sin el apartamento de Tucacas", lamentaba. Tucacas, una zona en la costa caribeña venezolana, se ha visto muy afectada por el terremoto y ese edificio se derrumbó por completo.

Un edificio destruido en Tucacas, Venezuela.

Un edificio destruido en Tucacas, Venezuela. / CÓRDOBA

En Venezuela la tierra tiembla de vez en cuando. Crecemos escuchando hablar de seísmos, de las fallas geológicas que atraviesan el país y de terremotos históricos como el de Caracas de 1967. El país caribeño se asienta sobre el límite entre las placas del Caribe y Suramérica y está atravesada por grandes sistemas de fallas como Boconó, San Sebastián y El Pilar, responsables de buena parte de la actividad sísmica del país, aunque esta vez los científicos estudian ya el fenómeno y lo califican de extremadamente raro.

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