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Cofradías

La Virgen de la Merced lleva esperanza al centro penitenciario de Córdoba

El Obispo de Córdoba, Jesús Fernández González, presidió la eucaristía y transmitió un mensaje de esperanza: «Dios nos quiere como somos, pero nos sueña mejores»

La Virgen de la Merced en el centro penitenciario de Alcolea, con la presencia del obispo Jesús Fernández.

La Virgen de la Merced en el centro penitenciario de Alcolea, con la presencia del obispo Jesús Fernández. / CÓRDOBA

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Córdoba

La mañana de este sábado 20 de junio quedará grabada en la memoria del Centro Penitenciario de Córdoba, de la Hermandad de la Merced y de cuantos tuvieron la oportunidad de participar en una jornada marcada por la fe, la emoción y la esperanza. Dentro de los actos conmemorativos del 50 Aniversario de la bendición y llegada de Santa María de la Merced a la ciudad de Córdoba, la Santísima Virgen realizó su segunda visita a la institución penitenciaria cordobesa (la última fue en 2018), protagonizando un encuentro cargado de simbolismo y profundo significado.

Desde primera hora de la mañana, el salón de actos del Centro Penitenciario presentaba un aspecto extraordinario. Santa María de la Merced presidía el espacio desde un lugar destacado, aguardando el comienzo de una jornada histórica. Poco a poco fueron accediendo al recinto decenas de internos e internas que, al encontrarse frente a la Santísima Virgen, no pudieron ocultar la emoción de participar en un acontecimiento tan singular.

La jornada comenzó con la celebración de una eucaristía acción de gracias por la visita de Santa María de la Merced al Centro Penitenciario de Córdoba, presidida por el Obispo de Córdoba Jesús Fernández González, y concelebrada por el párroco de San Antonio de Padua y director espiritual de la hermandad, Francisco Javier Moreno Pozo, junto al vicario parroquial Jesús Sánchez Cabezas y los capellanes del Centro Penitenciario, el Padre José Antonio Rojas y el Padre Sergio García.

La celebración contó con el acompañamiento musical de un coro formado por internos del propio Centro Penitenciario, cuyas voces aportaron una especial sensibilidad a cada uno de los momentos de la eucaristía, contribuyendo a crear un ambiente de profundo recogimiento, alegría y participación. Junto a la comunidad penitenciaria estuvieron presentes la directora del Centro, Inmaculada Román, la subdirectora de Tratamiento y diversos miembros del equipo directivo, así como los voluntarios que desarrollan su labor en el Centro. La hermandad de la Merced estuvo representada por gran parte de su Junta de Gobierno, encabezada por su hermana mayor, Ana Gema Torrico Luque.

Virgen de la Merced en el centro penitenciario.

Virgen de la Merced en el centro penitenciario. / CÓRDOBA

Durante su homilía, el prelado dirigió un mensaje de esperanza a todos los asistentes, recordando las palabras pronunciadas recientemente por el Papa León XIV durante su visita al Centro Penitenciario de Briansen Barcelona. El obispo destacó especialmente una reflexión que encontró un profundo eco entre los presentes: «Dios nos quiere como somos, pero nos sueña mejores». Un mensaje que conecta plenamente con el espíritu de misericordia, redención y esperanza que encarna la advocación de Santa María de la Merced.

Finalizada la celebración eucarística tuvo lugar uno de los momentos más emotivos de la mañana. El Centro Penitenciario y varios de sus internos quisieron expresar su cariño a la Santísima Virgen mediante la entrega de diversos presentes, algunos realizados con sus propias manos. Entre ellos destacaban un delicado tocado para Santa María de la Merced, un rosario de filigrana cordobesa, un escudo mercedario elaborado artesanalmente por un interno y que la Virgen lució en su pecho, varios dibujos dedicados a la Virgen y flores confeccionadas con miga de pan. Cada uno de estos regalos trascendía su valor material para convertirse en una auténtica muestra de afecto, gratitud y devoción. Eran el reflejo del esfuerzo, la dedicación y el cariño de quienes habían querido agradecer la presencia de la Virgen entre ellos a través de obras nacidas de sus propias manos y de sus propios corazones.

Asimismo, los funcionarios y los propios internos quisieron agradecer la presencia de todos los asistentes obsequiándolos con un pañuelo confeccionado en el taller «Puntadas de Libertad», iniciativa conjunta de la Pastoral Penitenciaria y la hermandad de la Merced, financiada por la Fundación La Caixa, en un hermoso gesto de fraternidad y agradecimiento.

Antes de concluir la jornada tuvo lugar otro de los momentos más significativos del encuentro. El coro formado por internos del Centro Penitenciario interpretó «Virgen de la Libertad», un himno compuesto por ellos mismos años atrás y dedicado a Santa María de la Merced. Sus voces llenaron el salón de emoción y sentimiento, convirtiendo el canto en una auténtica oración colectiva dirigida a la Madre de la Merced.

La visita concluyó con un besamanos que permitió a internos e internas acercarse a la imagen para contemplarla de cerca y elevar sus plegarias. Fueron instantes de gran intensidad emocional. Como recuerdo de esta histórica jornada, la hermandad entregó a todos los internos una estampa conmemorativa de Santa María de la Merced. De este modo finalizaba una visita que según la hermandad de la Merced"más allá de su carácter conmemorativo, se convirtió en un testimonio de cercanía, humanidad y misericordia".

En el año de su cincuentenario, Santa María de la Merced volvió a llevar un mensaje de esperanza al corazón del Centro Penitenciario de Córdoba, dejando una profunda huella entre internos, trabajadores, voluntarios y miembros de la corporación mercedaria.

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