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Tribunales

Condenado a cárcel tras admitir en el juicio haber apalizado a su compañero de trabajo en Córdoba: "Estoy muy arrepentido"

El acusado abandonará la prisión preventiva este lunes, a la espera de que el tribunal decida si le suspende esta pena

Ciudad de la Justicia de Córdoba.

Ciudad de la Justicia de Córdoba. / A. J. GONZÁLEZ

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Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba

Un acusado de dar una paliza a su compañero de trabajo en Córdoba, dejándole semiinconsciente y causándole lesiones, ha admitido este lunes los hechos ante la Audiencia Provincial, manifestando que se encuentra "muy arrepentido". En un primer momento, la Fiscalía solicitó cuatro años de prisión para este individuo, pero el acuerdo alcanzado este lunes por las partes ha posibilitado que, finalmente, su condena se reduzca a dos años de cárcel.

El encartado se hallaba en prisión preventiva y el magistrado José María Morillo, presidente de la sección segunda de la Audiencia, le ha informado de que podrá abandonar el centro penitenciario esta misma mañana. Ahora tendrá que esperar a que el tribunal decida sobre una posible suspensión de esta pena privativa de libertad. Además, deberá indemnizar a la víctima y abonar las costas del procedimiento judicial.

En sus conclusiones definitivas, la fiscal ha apreciado las circunstancias atenuantes de dilaciones indebidas del proceso y de colaboración activa del acusado con las autoridades, reconociendo su participación en los hechos.

Una patada en el rostro con las botas

De acuerdo con el escrito de conclusiones provisionales de la fiscal, este individuo pateó el rostro a su compañero de trabajo y le propinó numerosos puñetazos, después de mantener una discusión sobre las tareas que debía desarrollar. De esta forma, la acusación pública relata que el agresor y la víctima mantuvieron un desencuentro "debido a que el acusado comenzó a quejarse de las tareas que debía desempeñar y su compañero le conminó a cumplirlas o, en caso contrario, que se marchara", describe.

Sin embargo, poco tiempo después, el procesado aprovechó que su compañero se encontraba en el suelo, comiendo, para acometerlo por la espalda, "propinándole una patada en el rostro con las botas de trabajo que portaba y, con posterioridad, numerosos puñetazos cuando ya se encontraba en el suelo semiinconsciente". La acusación pública valora que lo ocurrido constituye un delito de lesiones y que el encartado provocó una deformidad a su compañero. Fuentes judiciales indican que esa deformidad haría referencia, fundamentalmente, al perjuicio estético de las heridas provocadas.

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