Entrevista
Berta Ruiz, jefa de Alergología del hospital Reina Sofía de Córdoba: «Una picadura puede producir desde una reacción leve hasta un shock mortal»
Con motivo de la Semana Mundial de la Alergia, la especialista recuerda que el verano también trae riesgos asociados a picaduras, el sol y algunos alimentos.

La jefa de Alergología del hospital Reina Sofía de Córdoba. / CÓRDOBA

-Acaba la primavera y muchas personas piensan que también termina la época de las alergias. ¿Podemos darlas ya por cerradas?
-Se acaba la época de la alergia estacional propia de la primavera, pero también hay alergias en verano, aunque son mucho menos frecuentes. Podemos hablar de varios grupos: la alergia respiratoria, porque sigue habiendo algunos pólenes; la alergia cutánea, con reacciones relacionadas con el sol o con productos que usamos más en esta época; las alergias alimentarias, porque hacemos más vida fuera; y, de forma muy importante, la alergia a picaduras de insectos.
-¿Las picaduras son una de las principales alergias de esta época?
-Sí. Durante el verano es cuando más se concentran las picaduras de insectos. Desde el punto de vista alergológico, los insectos de mayor interés son las abejas y las avispas, y ahora también tenemos que hablar del avispón, especialmente de la Vespa orientalis, que ya está distribuida por Andalucía. Las abejas suelen dejar el aguijón clavado y solo pican una vez, mientras que las avispas no dejan el aguijón clavado y pueden picar en varias ocasiones. Además, las picaduras de abejas y avispas son dolorosas; las de mosquito, por ejemplo, no suelen doler.
-¿Cuál es la reacción normal después de una picadura?
-Lo más normal es que se produzca una reacción local en el sitio de la picadura: inflamación, calor, eritema, rojez y una hinchazón limitada, normalmente de menos de diez centímetros. Cuando la inflamación es muy extensa, supera los diez centímetros, abarca varias articulaciones o, por ejemplo, si la picadura ha sido en la mano y la hinchazón llega hasta el codo. También cuando dura más de 24 horas. A esas reacciones las llamamos reacciones locales extensas. Son las que con frecuencia hacen que el paciente acuda a urgencias para que le administren tratamiento, como corticoides.
-¿Son frecuentes esas reacciones extensas?
-Las reacciones locales normales son las más frecuentes, las extensas son menos habituales, aunque se ven todos los años. En estudios epidemiológicos se estima que pueden afectar aproximadamente a un 2% o 2,5% de la población. Una picadura puede producir una reacción generalizada, que puede ir desde formas leves hasta cuadros muy graves, incluso un shock anafiláctico que produzca la muerte.
«Se acaba la época de la alergia estacional de la primavera, pero también hay alergias en verano»
.¿Qué síntomas deben alertarnos?
.Hay síntomas leves, como ronchas o lesiones de urticaria generalizada, o inflamación de la boca y de la cara, lo que llamamos angioedema facial. Pero también puede aparecer dificultad respiratoria, tos, rinitis, sensación de ahogo, mareo, sudoración o hipotensión. Cuando aparecen síntomas a distancia de la zona de la picadura, hay que acudir rápidamente al centro de urgencias más cercano.
.¿Qué se debe hacer ante una picadura?
-Lo primero es lavar bien la zona con agua y jabón. No se debe aplicar barro ni orina, porque una de las complicaciones es que la picadura se infecte. Después se puede aplicar hielo. Si pica mucho, se puede tomar un antihistamínico oral y aplicar una crema de corticoides. Si la reacción es muy extensa, se pueden administrar corticoides orales o intramusculares, que es lo que muchas veces se hace en urgencias. Si el paciente nota síntomas a distancia, debe acudir rápidamente a urgencias. Si se trata de una anafilaxia, la primera indicación es la adrenalina. Posteriormente, en función de los síntomas, se pueden administrar corticoides o antihistamínicos por vía intramuscular o intravenosa. Después, el paciente debe consultar con su médico para ser derivado al alergólogo de referencia.
-¿Qué insectos son los que más preocupan?
-Principalmente la abeja de la miel, Apis mellifera, y las avispas. Dentro de las avispas hay dos tipos de interés. Una es Polistes dominula, que hace nidos aéreos. La otra es Vespula germanica, una avispa más pequeña y más peluda, que hace nidos ocultos: debajo de la tierra, en terrenos húmedos como el césped o entre edificios. En algunas localidades se las llama terrizas. En Córdoba las tenemos todas. Hay zonas con mucha actividad agrícola, donde hay bastantes abejas, que se utilizan como polinizadoras de cultivos, por ejemplo en frutales como las naranjas. El avispón que tenemos ahora mismo es la Vespa orientalis. Es un insecto grande, de color rojizo, aproximadamente como una avispa y media, y el abdomen termina con una banda amarilla. Por eso, cuando vuela, muchas veces lo que se ve es como un punto amarillo. La Vespa orientalis entró en 2018 por Málaga y se extendió rápidamente por todo el litoral malagueño. En 2026 ya está en todas las provincias de Andalucía y parece que también en Valencia. Está ya muy extendida y se ha adaptado perfectamente al ambiente urbano, ya no hay que irse al campo para verla.
-¿Está provocando muchas alergias graves?
-De momento no. En nuestro caso, solo hemos tenido un paciente con una reacción grave por Vespa orientalis. Ahora mismo no tenemos comercializado en España un tratamiento específico para ese veneno, si hablamos de vacunas o inmunoterapia. Sí tenemos diagnóstico y tratamiento específico para la alergia a la abeja y a las avispas.
«Cuando aparecen síntomas a distancia de la zona de la picadura, hay que acudir a urgencias»
-¿Y qué tratamientos hay?
-Cuando un paciente ha tenido una reacción generalizada y se demuestra que es alérgico, existe un tratamiento específico: la inmunoterapia. Es un tratamiento etiológico, dirigido a la causa. En el caso de la alergia a venenos de himenópteros, es una inmunoterapia con alta seguridad y eficacia. De hecho, es de las inmunoterapias más eficaces que tenemos actualmente los alergólogos, más incluso que otras herramientas para pólenes, hongos o ácaros del polvo.
-Además de los insectos, ¿existe la llamada alergia al sol?
-Hay que matizarlo. Las primeras exposiciones al sol pueden producir reacciones que muchas veces no son alérgicas, sino respuestas de la propia piel al defenderse. Por eso hay que exponerse al sol de forma progresiva y siempre con protección. Luego sí existe el eritema polimorfo solar, que es una reacción más específica relacionada con el sol. En las zonas expuestas aparecen lesiones eritematosas, rojizas, con lesiones puntiformes que pican muchísimo. Normalmente se queda en eso, pero debe valorarse si la reacción se repite o es intensa. A veces vemos dermatitis de contacto a protectores solares. En verano cambiamos los productos que usamos, los cosméticos, las cremas y también los hábitos. Si usamos otro tipo de producto, podemos tener una dermatitis de contacto. Pero eso no significa que haya que evitar la fotoprotección: siempre debe utilizarse protección solar.
-¿Las alergias alimentarias aumentan también en verano?
-En esta época hacemos más vida en el exterior. Aparecen frutas de temporada a las que algunos pacientes pueden ser alérgicos. También se toma más marisco, pescado o alimentos fuera de casa, especialmente en zonas costeras, en restaurantes o chiringuitos. Si un paciente ya está diagnosticado de alergia a marisco, a Anisakis o a algún alimento concreto, debe tenerlo muy presente en estas fechas, seguir las recomendaciones de su alergólogo y llevar consigo el tratamiento que se le haya indicado.
-¿Qué recomendaciones básicas daría para disfrutar del verano con la alergia bajo control?
-Depende del tipo de alergia que tenga cada persona. Si es una alergia respiratoria, hay que seguir las recomendaciones del médico y no automedicarse. En cuanto al sol, no se trata de ir un día a la playa y exponerse de golpe durante muchas horas. Hay que utilizar siempre fotoprotección y aumentar la exposición poco a poco. Para las picaduras conviene evitar andar descalzo por el césped. Si se va al campo, es mejor no llevar perfumes ni colores intensos. También hay que evitar acercarse a zonas de basura, porque hay avispas que se relacionan más con el entorno alimentario. Hay que revisar lo que vamos a comer o beber, porque puede haberse metido una avispa en una lata o en un vaso. Y si nos metemos en el coche, es recomendable revisarlo antes de ponernos en marcha por si hubiera algún insecto dentro.
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