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VERANO EN CÓRDOBA

Córdoba mira al mar: diez razones por las que Málaga es la segunda casa de muchos cordobeses en verano

Cuando el termómetro aprieta, Córdoba cambia de dirección: A-45, sombrilla al maletero y destino a la Costa del Sol

Playa del Bajondillo

Playa del Bajondillo / AYUNTAMIENTO DE TORREMOLINOS

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En Córdoba hay una señal no escrita de que el verano ha empezado de verdad: el coche cargado, la nevera preparada, las toallas, bañadores y crema solar en la bolsa, y una frase que se repite en muchas casas antes de que el calor apriete: “nos vamos para Málaga”.

Para los cordobeses ir a Málaga en verano es más que una escapada, pues la Costa del Sol funciona como una segunda casa emocional –y climática- durante los meses más duros del verano. Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola, Mijas, Rincón de la Victoria, Torre del Mar o Nerja forman parte de un mapa sentimental que se activa desde junio hasta septiembre, y que cobra fuerza cuando Córdoba entra en modo horno, con avisos por altas temperaturas, noches tropicales y esa sensación de que la ciudad se vacía en cuanto el calendario permite poner rumbo al mar.

Archivo - Bañistas disfrutan de la playa de La Malagueta, en Málaga (Andalucía, España)

Bañistas disfrutan de la playa de La Malagueta, en Málaga / Álex Zea - Europa Press

Pero la elección de Málaga va más allá de la huida del calor y se explica por una mezcla muy cordobesa de cercanía, costumbre familiar, clima, infancia, economía, amigos, segunda residencia, playa conocida y la necesidad de respirar cuando el Valle del Guadalquivir se convierte en una plancha de calor. Estos son los motivos por los que Málaga es el destino de muchos cordobeses en verano.

Porque Málaga está lo bastante cerca como para improvisar

La primera razón es pura geografía emocional, ya que Málaga está lo suficientemente cerca de Córdoba como para que no haga falta planear unas vacaciones perfectas. Basta con cuadrar un fin de semana, salir temprano y aceptar que media Córdoba ha tenido la misma idea.

La A-45 se ha convertido en una especie de pasillo sentimental entre el interior y el Mediterráneo. No solo une dos provincias: une dos formas de sobrevivir al verano. Córdoba pone el calor seco, la sombra buscada y las noches largas; Málaga pone el agua, el paseo marítimo y esa sensación inmediata de haber cambiado de estación aunque solo hayan pasado unas horas.

en la autovia A4 y A45 por las obras de la variante Oeste. Desvios, . autovia de Malaga Cuesta del espino

Señalización de Málaga a la salida de Córdoba / A. J. GONZÁLEZ

Porque el mar es el aire acondicionado emocional de Córdoba

En Córdoba el verano no se mira, se padece; y por eso Málaga no se percibe solo como destino turístico, sino como un alivio.

El baño en el mar, la brisa de la tarde, cenar sin mirar constantemente el ventilador o poder pasear después de las ocho sin sentir que el asfalto devuelve fuego. Todo eso explica por qué tantos cordobeses asocian Málaga con descanso incluso cuando hay tráfico, playas llenas y precios de temporada alta.

Ambiente veraniego en las playas de Málaga. 10 Mayo de 2023.

Ambiente veraniego en las playas de Málaga. / ÁLEX ZEA

Porque muchas familias tienen allí su rutina de siempre

Hay cordobeses que no “van” a Málaga: vuelven. Regresan al apartamento de los abuelos, al piso alquilado de todos los veranos, al bloque donde conocen al portero, al bar donde les saludan, a la playa donde aprendieron a nadar o al paseo donde de niños tomaban helado después de cenar.

Málaga funciona así como un archivo familiar. Hay urbanizaciones, portales y chiringuitos que forman parte de la biografía de muchas familias cordobesas, y que durante el verano se convierten, por así decirlo, en una ‘Córdoba chica’. La segunda residencia, el alquiler repetido o la visita anual crean una sensación de pertenencia que va más allá del turismo convencional.

nueva normalidad reportaje de la playa de Fuengirola los boliches donde veranean los cordobeses

Playa de Fuengirola de Los Boliches, donde veranean muchos cordobeses / SANCHEZ MORENO

Porque Torremolinos, Benalmádena y Fuengirola son fáciles

La Costa del Sol occidental tiene algo que encaja muy bien con el verano cordobés: lo pone todo fácil. Playas urbanas, paseo marítimo, supermercados cerca, restaurantes, heladerías, tren de Cercanías, ocio para niños, servicios, accesibilidad y planes para todas las edades.

Torremolinos tiene tradición y vida de playa. Benalmádena combina costa, puerto, familia y ocio. Y Fuengirola ofrece un paseo marítimo largo, playas muy equipadas y una estructura cómoda para quien no quiere complicarse.

Playa de Fuengirola

Playa de Fuengirola / AYUNTAMIENTO DE FUENGIROLA

Porque es un destino que entiende el viaje familiar

Málaga no obliga a elegir entre niños, abuelos, adolescentes y adultos. Hay playas con servicios, restaurantes para todos los presupuestos, zonas más tranquilas, parques, puertos deportivos, centros comerciales, actividades acuáticas, apartamentos familiares y paseos pensados para caminar sin demasiada logística.

Para Córdoba, donde el verano suele empujar a organizar la vida alrededor de las horas de menos calor, esa comodidad pesa mucho. Málaga permite hacer algo muy simple y muy valioso: salir de casa sin convertir cada plan en una expedición.

Vista de Muelle 1, en Málaga

Vista de Muelle 1, en Málaga / LA OPINIÓN

Porque el cordobés no busca lujo, busca costumbre

La relación de Córdoba con Málaga no se explica solo por hoteles o turismo de postal. Muchas veces tiene más que ver con la repetición: la misma playa, el mismo bloque, la misma sombrilla, la misma compra, el mismo chiringuito y hasta el mismo atasco de vuelta.

Ese componente casi ritual convierte la escapada en algo reconocible. Puede que haya destinos más exóticos, más baratos o menos masificados, pero Málaga tiene una ventaja sobre los demás y es que casi todo el mundo tiene una historia allí.

Un camarero atiende a los clientes en las hamacas de un chiringuito de Málaga.

Un camarero atiende a los clientes en las hamacas de un chiringuito de Málaga. / Álex Zea

Porque la Costa del Sol ofrece playa, pero también ciudad

Otra razón por la que Málaga engancha a Córdoba es que no todo termina en la arena de la playa. La capital malagueña, los puertos deportivos, los centros históricos de los municipios costeros, los mercados, los museos, los conciertos y la oferta gastronómica hacen que el viaje pueda adaptarse al día.

Por ello, la Costa del Sol ofrece una elasticidad que encaja con vacaciones familiares, escapadas de pareja, viajes con amigos y fines de semana improvisados.

Panorámica de Málaga desde Gibralfaro

Panorámica de Málaga desde Gibralfaro / L.O.

Porque el tren también ha cambiado la relación con Málaga

Aunque el coche sigue siendo el gran símbolo del verano cordobés hacia la costa, la alta velocidad facilita el traslado a la playa sin la necesidad de conducir. Llegar a la estación de María Zambrano y desde allí conectar con otros puntos de la costa permite que el viaje sea más cómodo para quienes quieren evitar aparcamiento, tráfico o el cansancio de la vuelta.

Para una escapada urbana, cultural o de playa sin cargar media casa, el tren ha acercado todavía más a las dos ciudades.

Llegada de trenes a la estación de Málaga María Zambrano.

Llegada de trenes a la estación de Málaga María Zambrano. / ÁLEX ZEA

Porque hay una colonia cordobesa invisible cada verano

No aparece en un censo con ese nombre, pero se nota. En julio y agosto, en ciertos paseos marítimos de Málaga, Córdoba está presente en los acentos, en las conversaciones, en los grupos de familias, en los conocidos que se cruzan “sin haber quedado” y en esa sensación de que media ciudad se ha trasladado al litoral.

Es una colonia emocional, no administrativa. Una comunidad de verano hecha de rutinas compartidas: bajar a la playa temprano, subir a comer, siesta, ducha, paseo y cena.

Playa de la Malagueta

Playa de la Malagueta / Gregorio Marrero

Porque Málaga representa lo que Córdoba no tiene: el mar

La razón final es la más sencilla y quizá la más poderosa. Córdoba tiene patrimonio, historia, patios, noches únicas y una identidad que no se parece a ninguna otra. Pero no tiene mar. Y cuando llegan las primeras olas de calor, ese dato pesa. Málaga ofrece a los cordobeses una salida física y mental. El Mediterráneo no borra el verano cordobés, pero lo hace más llevadero. Por eso, de junio a septiembre Córdoba mira al sur. No solo porque allí haya playas, sino porque allí muchos encuentran una versión respirable del verano.

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