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Reportaje

Córdoba fue la gran capital de los gladiadores en Hispania

El catedrático cordobés Desiderio Vaquerizo desmonta mitos y pone en valor su legado con su último trabajo, 'Los soldados de la arena. Colonia Patricia Corduba'

Recreación de una pelea de gladiadores romanos en el Rectorado de la mano de las Kalendas.

Recreación de una pelea de gladiadores romanos en el Rectorado de la mano de las Kalendas. / Francisco González

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Europa Press

Córdoba conserva una de las huellas más importantes de la gladiatura en todo el Occidente romano. Así lo defiende el catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba Desiderio Vaquerizo en su nuevo libro, Gladiadores. Los soldados de la arena. Colonia Patricia Corduba, publicado por Editorial Almuzara, una obra que ofrece una mirada rigurosa, documentada y más humana sobre los protagonistas de la arena.

Según expone el autor, Córdoba conserva, después de Roma, “el conjunto de epigrafía gladiatoria más importante de la mitad occidental del Imperio”. Esta relevancia convierte a la antigua Colonia Patricia Corduba en un enclave fundamental para comprender la historia de los gladiadores, hasta el punto de que la ciudad pudo albergar la única escuela de gladiadores de titularidad imperial en Hispania.

El libro sitúa también el foco en el antiguo anfiteatro romano de Córdoba, localizado bajo el actual Rectorado de la UCO. En esa arena, según Vaquerizo, lucharon algunos de los mejores gladiadores del Imperio gracias a la capacidad económica de la ciudad, capital de la provincia Baetica, una de las más ricas y nobles de Occidente.

Portada del último libro de Desiderio Vaquerizo.

Portada del último libro de Desiderio Vaquerizo. / EDITORIAL ALMUZARA

Una nueva mirada a los gladiadores romanos

La obra se aleja del imaginario popular construido por el cine, la literatura y ciertas visiones históricas posteriores. Frente a la imagen de hombres condenados a morir en cada combate, Vaquerizo recuerda que muchos gladiadores romanos eran hombres libres, algunos estaban casados e incluso tenían hijos, que probablemente vivían con ellos en el ludus o escuela de entrenamiento.

Estos luchadores eran considerados auténticos deportistas de élite, sometidos a una disciplina rigurosa, con dietas calculadas y una preparación física constante. También fueron vistos como modelos de determinadas virtudes para los hombres y como figuras de gran atractivo social para muchas mujeres, especialmente entre las clases altas.

El autor subraya además que los gladiadores “no siempre combatían a muerte”, entre otras razones porque los más famosos alcanzaban cachés muy elevados y su pérdida suponía un coste importante. Cuando el final llegaba en la arena, explica Vaquerizo, se esperaba de ellos gallardía y valor, afrontando la muerte conforme al código de su oficio.

El anfiteatro de Córdoba y una industria del espectáculo

Gladiadores. Los soldados de la arena recorre los orígenes funerarios y militares de la gladiatura, la organización de los juegos, los distintos tipos de combatientes, la vida cotidiana en las escuelas y la relación de estos espectáculos con el poder imperial romano.

Los gladiadores romanos llegan al Rectorado de la mano de las Kalendas

Batalla de gladiadores en un antigua edición de Kalendas. / FRANCISCO GONZÁLEZ

El libro muestra que la gladiatura fue mucho más que una sucesión de combates. Se trató de una verdadera industria del entretenimiento que movilizaba a numerosas profesiones. En este sentido, Córdoba ha ofrecido hallazgos especialmente valiosos, con testimonios epigráficos vinculados al portero del anfiteatro, un acomodador, un músico e incluso comerciantes de armas y fieras.

La investigación de Vaquerizo revisa fuentes escritas y hallazgos arqueológicos para acercar al lector a una realidad más compleja: la de unos hombres que vivían en comunidad, entrenaban con disciplina militar y, en caso de morir, podían recibir una sepultura digna acompañada de epitafio.

Desiderio Vaquerizo, una referencia en la arqueología hispanorromana

Desiderio Vaquerizo Gil nació en Herrera del Duque, Badajoz, en 1959. Es licenciado en Filosofía y Letras, en la sección de Geografía e Historia, con Premio Extraordinario en 1981. Accedió al doctorado en 1987 y en 1988 obtuvo una plaza de profesor titular de Arqueología en la Universidad de Córdoba, donde alcanzó la cátedra en 2002.

Investigador, docente y divulgador, cuenta con varias decenas de monografías y numerosos artículos científicos. Ha coordinado congresos y exposiciones, creado y dirigido revistas de investigación y liderado proyectos de amplia repercusión nacional e internacional.

Con esta nueva publicación, Vaquerizo vuelve a situar a Córdoba en el centro del debate sobre el pasado romano de Hispania. Su trabajo invita a mirar bajo la ciudad actual para comprender mejor la importancia histórica de una Córdoba que, hace dos mil años, fue capital, escenario de poder y una de las grandes arenas de la gladiatura en Occidente.

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