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Educación

CSIF exige soluciones reales ante el calor en las aulas de Córdoba: “Los protocolos no enfrían los centros”

El sindicato denuncia que solo el 22% de los centros educativos cordobeses cuenta con bioclimatización y advierte de riesgos para la salud, el aprendizaje y las condiciones laborales

Un ventilador en un colegio de Córdoba, en una imagen de archivo.

Un ventilador en un colegio de Córdoba, en una imagen de archivo. / MANUEL MURILLO

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Diario CÓRDOBA

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Córdoba

El calor vuelve a poner contra las cuerdas a los colegios e institutos de Córdoba. CSIF ha exigido a la Junta de Andalucía “soluciones reales” ante las altas temperaturas en las aulas cordobesas, una situación que, según denuncia, se repite cada curso y afecta tanto al alumnado como al profesorado y al resto de trabajadores de los centros educativos públicos.

El sindicato alerta de que buena parte de los centros educativos públicos de Córdoba no están preparados para afrontar episodios de calor cada vez más tempranos, intensos y prolongados. Para CSIF, los protocolos actuales no son suficientes si no van acompañados de inversiones, planificación y mejoras estructurales en los edificios escolares.

El responsable del Sector de Educación de CSIF Córdoba, Antonio Pachón, ha señalado que esta situación afecta directamente a las condiciones laborales del profesorado, al bienestar del alumnado y al desarrollo normal de la actividad lectiva. “No basta con pedir a los centros que adapten horarios, reorganicen actividades o busquen espacios más frescos. Los equipos directivos y el profesorado no pueden asumir en solitario la gestión de una situación que requiere inversiones, planificación e infraestructuras adecuadas”, ha afirmado.

El calor ya no es un hecho puntual

CSIF reconoce que la Administración andaluza cuenta con instrucciones y protocolos para actuar ante olas de calor o temperaturas excepcionales, pero insiste en que estas medidas no pueden convertirse en la respuesta principal a un problema que considera estructural.

El sindicato recuerda que el calor en las aulas ha dejado de ser una circunstancia puntual limitada a finales de junio o principios de septiembre. Según la organización, los efectos del cambio climático están provocando que las altas temperaturas se adelanten y coincidan cada vez más con periodos lectivos ordinarios.

Pachón advierte de que las consecuencias “van mucho más allá de la incomodidad”, ya que las temperaturas elevadas repercuten en la concentración del alumnado, el rendimiento académico, la salud laboral de los docentes y la atención a los estudiantes más vulnerables.

En este sentido, CSIF recuerda que la normativa sobre seguridad y salud en el trabajo establece que las condiciones ambientales no deben suponer un riesgo y fija una temperatura de entre 17 y 27 grados para trabajos sedentarios.

Solo el 22% de los centros cordobeses tiene bioclimatización

El sindicato también ha criticado que, seis años después de la aprobación de la Ley para la mejora de las condiciones térmicas y ambientales de los centros educativos andaluces, la norma siga sin aplicarse de forma efectiva.

“Las actuaciones que se están llevando a cabo son insuficientes y desiguales. Tan solo un 22% de los centros cordobeses cuenta con sistemas de bioclimatización, según los datos de la propia Administración”, ha denunciado Pachón.

CSIF considera imprescindible acelerar las actuaciones pendientes y dotar a los cerca de 500 centros educativos públicos de la provincia de Córdoba de soluciones permanentes que garanticen unas condiciones adecuadas para enseñar y aprender.

Ante posibles episodios de altas temperaturas en Córdoba durante los próximos días, la central sindical reclama a la Delegación Territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional que garantice la correcta aplicación de las Instrucciones de 5 de mayo de 2023 y del Protocolo General de Actuación ante Olas de Calor y Altas Temperaturas Excepcionales.

El sindicato pide, además, que se faciliten a los centros todos los recursos necesarios para cumplir estas medidas sin cargar de nuevo la responsabilidad sobre los equipos directivos y el profesorado.

“Los protocolos son necesarios para gestionar situaciones puntuales, pero no pueden sustituir las inversiones que requieren nuestros centros educativos. El calor en las aulas no es una anécdota, sino un problema educativo, laboral y de salud pública que exige respuestas inmediatas y soluciones definitivas”, ha subrayado Pachón.

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