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Comienza el juicio

El jurado escucha los primeros testimonios sobre el crimen de Sagunto: golpes y música alta en un cuarto "muy difícil de escapar"

La policía describe una escena con "síntomas de gran violencia" y un hermano de la víctima explica que al entrar al piso lo primero que vio fue "sangre en las paredes y todo revuelto"

Acusados del crimen de Sagunto, este lunes en la Ciudad de la Justicia.

Acusados del crimen de Sagunto, este lunes en la Ciudad de la Justicia. / A.J. González

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Una habitación estrecha, de la que era “muy difícil escapar”, y una escena con “síntomas de gran violencia”. Con esas expresiones describieron este lunes varios agentes el escenario en el que, según la acusación, se produjo el presunto asesinato de un hombre en una vivienda del barrio de Sagunto en Córdoba, en abril de 2023. La Fiscalía solicita 71 años de prisión para los tres acusados, una mujer y dos varones, en una causa que se juzga con jurado popular.

A los dos hombres se les acusa de asesinato, robo con violencia en casa habitada y robo con fuerza. En el caso de la mujer, no está acusada de asesinato, pero sí figura como presunta cómplice en los hechos.

La defensa alega un abuso sexual

La primera sesión estuvo marcada por la constitución del jurado y por los testimonios iniciales, con versiones contrapuestas desde las defensas. La defensa de uno de los acusados, que era pareja de la mujer, sostuvo que el hombre actuó para defenderla, después de que ella asegurara haber sufrido un abuso sexual por parte de la víctima. Según esa tesis, la agresión se habría producido "fruto de la frustración" y sin intención de causar la muerte. La defensa añadió que la mujer no intervino durante la agresión porque, según su versión, se encontraba en "shock", y subrayó que estaba embarazada de dos meses. Por su parte, la defensa del otro acusado apuntó a un consumo problemático de drogas y a un trastorno de personalidad.

Acusados en el juicio del crimen de Sagunto.

Acusados del crimen de Sagunto. / A.J. González

En una sesión que se prolongó hasta la tarde declararon vecinos del bloque, algunos de los cuales afirmaron haber visto y reconocido a los presuntos autores. Coincidieron en que la noche de los hechos se escuchó música muy alta y golpes, hasta el punto de que una vecina subió a pedir que bajaran el volumen. Relató que le abrieron la puerta un hombre y una mujer que no eran habituales en la vivienda. También señalaron que al día siguiente volvió a oírse un estruendo que, según uno de los testimonios, se prolongó "hasta las seis de la mañana". Los vecinos describieron a la víctima como una persona "muy buena" y poco dada a fiestas. Uno de ellos afirmó haber visto cómo se llevaban una televisión.

También comparecieron la hija y tres hermanos del fallecido. Uno de ellos explicó que acudió al domicilio al día siguiente, tras recibir avisos de los vecinos primero por el revuelo y después porque, según le dijeron, se estaban llevando la televisión. Al entrar, aseguró que encontró "sangre en las paredes y todo revuelto" y localizó el cadáver de su hermano sobre un colchón en el suelo, en una habitación de reducidas dimensiones, momento en el que avisó a la Policía. Ese mismo familiar añadió que los acusados eran personas a las que su hermano habría conocido poco antes en un comedor social y sostuvo que le parecía “incapaz” de alquilarles el piso con él viviendo dentro.

Una habitación muy estrecha y dos barras metálicas

En la sesión de tarde declararon policías que participaron en la investigación y en la detención. Los agentes coincidieron en destacar la presencia de dos barras metálicas de alrededor de dos metros en la habitación donde se halló el cadáver. Una de ellas, según indicaron, estaba apoyada en la pared y presentaba marcas compatibles con impactos. Además, señalaron salpicaduras en la pared y que el cuerpo estaba tapado con una toalla. La habitación fue descrita por varios policías (incluidos miembros del grupo de homicidios, un inspector y agentes de la científica) como un espacio “muy estrecho”, con un ancho que uno de ellos situó “entre dos y 2,5 metros”, lo que, a su juicio, dificultaba la huida.

Especialmente relevante fue el testimonio del inspector jefe del grupo de homicidios, que puso el foco en el cinturón de una bata localizado en la estancia y lo señaló como un posible “elemento clave” en la muerte de la víctima. Otro agente añadió que las heridas del rostro del fallecido encajaban con marcas presentes en los extremos de una de las barras.

Operarios trasladan el cadáver de un vecino de Sagunto presuntamente asesinado.

Operarios trasladan el cadáver de un vecino de Sagunto presuntamente asesinado. / Manuel Murillo

En cuanto al presunto robo, en la vista se mencionó la desaparición de objetos como una televisión, un teléfono móvil y dos cadenas de oro, que, según se expuso, fueron intervenidos por la Policía en el momento de las detenciones, días después, en una nave abandonada de Chinales. Sobre la mujer, un agente declaró que, si estaba en el salón mientras ocurría lo que sucedía en la habitación, “debía escucharse” desde allí.

Las defensas apuntaron en sus intervenciones iniciales al consumo de drogas por parte de la víctima. Sin embargo, un amigo negó que acudiera a un centro de drogodependencias y afirmó que iba a un centro de manualidades anexo. Los agentes, por su parte, señalaron que en la vivienda no localizaron sustancias estupefacientes, aunque sí botellas de alcohol, principalmente litronas, y cigarros.

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