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Selectividad 2026

La PAU se despide en Córdoba con buenas sensaciones y la vista puesta en el verano: «Es la última oportunidad»

Los estudiantes hacen cálculos para lograr la nota deseada y poder entrar en la carrera de sus sueños

Satisfacción en el último día de la PAU

Manuel Murillo

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Satisfacción, alivio y la mirada puesta en las vacaciones. El último día de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Córdoba se ha vivido, en líneas generales, con buenas sensaciones y calculadora mental en marcha para comprobar si la nota dará: «Es la última oportunidad. Me la juego mucho».

En la Facultad de Medicina, José Manuel González, Exiquio Murillo y Helena Páez comentan el examen de Biología antes de encarar el de Química. «Y ya por fin somos libres», suelta José Manuel con una sonrisa todavía tensa. Los dos chicos quieren estudiar Medicina y asumen que «tendremos que ir a la extraordinaria». «En algunos exámenes hemos pecheado», bromea Exiquio. Por ahora, no miran más allá del siguiente examen. «Ahora mismo solo pensamos en el próximo. Ya habrá tiempo de hacer planes», remata. Helena, en cambio, ya ha terminado y tiene claro el plan: «Salir de fiesta esta noche». Le gustaría entrar en «alguna ingeniería», sin una preferencia cerrada. «Ya decidiré. Ahora toca descansar».

Buenas sensaciones y sin presión por la nota

Víctor Torrico sale «contento» de Biología porque «lo han puesto facilito», aunque enseguida matiza: «Alguna cosita que había descartado justo ha caído». No necesita una nota alta: «Quiero hacer Biología en la UCO, que está en un 5». Antes de entrar a Química reconoce el desgaste acumulado, está «muy cansado» y lo tiene decidido. «Hoy no salgo -señala-, toca pasar el día tranquilo».

Satisfacción en el último día de la PAU

José Manuel González, Ixiquio Murillo y Helena Páez, antes del último examen. / Manuel Murillo

Un poco más apartadas del bullicio, sentadas en un poyete con las piernas cruzadas, más para disipar nervios que para repasar, están Nazaret Soriano y Yasmin Ezzahir. Es la segunda vez que se presentan: «El año pasado no nos dio la nota para entrar en Enfermería». Esta vez salen con «buenas sensaciones» y confían en que «sí nos dé». Aun así, señalan una diferencia: «La parte de razonar es algo más difícil que el año pasado y, al repetir, no hemos podido prepararla tanto». Tras hacer un ciclo superior para subir nota, lo tienen claro, cuando terminen, «vamos a echarnos la mayor siesta de nuestra vida».

Una chapa en honor a su profesor

Entre risas, nervios y algún selfie, Mauro Gomáriz, Lourdes Jiménez y Lucía Gutiérrez apuran los minutos antes de Química con una chapa del profesor en la camiseta. «Nos da suerte», dice Mauro. Y enseguida aclara, entre carcajadas: «Bueno, lo hacemos porque lo queremos mucho, no porque no nos haya preparado bien». La foto ya está hecha: «Ahora se la vamos a mandar».

Satisfacción en el último día de la PAU

Lourdes Jiménez, Lucia Gutiérrez y Mauro Gomárriz con la chapa de su profesor. / Manuel Murillo

Quienes viven con más vértigo el cierre de la PAU son Jaime Abir y Guillermo Tello. Jaime admite que Biología «no ha ido del todo bien», aunque quita hierro a la situación, pues "no lo ha hecho tan mal para ir casi sin estudiar». En su caso, no necesita demasiado para entrar en Bioquímica en Córdoba y cree que el resto «ha salido bastante bien».

Guillermo resume el curso con una frase, Bachillerato se le ha hecho «un poco duro; primero muy largo y segundo muy corto». Aún no tiene del todo claro qué carrera de Salud elegirá y, mientras echa una última mirada a los apuntes de Química, lo deja en el aire con la frase que más se repetía en los pasillos: «Es el último examen. Me la juego mucho».

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