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Simulacro

Humo, varios heridos y mucha tensión: Córdoba pone a prueba su respuesta en el Túnel de los Omeyas

Un centenar de efectivos intervienen para revisar y mejorar protocolos en caso de una colisión múltiple con varios afectados en uno de los puntos más delicados de la capital

Prueba de fuego en el Túnel de los Omeyas

Manuel Murillo

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Accidente en el Túnel de los Omeyas, margen derecha. Colisión entre dos vehículos. Hay varios heridos”. El aviso salta y, en cuestión de segundos, se activa una cadena que no admite demoras, 061, Bomberos, Protección Civil, Emergencias 112, conservación de carreteras y Policía Local y Nacional. Se corta la vía. El humo empieza a ganar terreno. Y, dentro de un túnel, cada segundo cuenta.

La Junta de Andalucía ha realizado en la noche del miércoles al jueves un simulacro de accidente múltiple con heridos en uno de los puntos más sensibles y transitados de Córdoba: el Túnel de los Omeyas. Antes de arrancar el ejercicio, en el que han participado un centenar de efectivos, la jefa del Servicio de Carreteras de la delegación territorial de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, María José Ochoa, ha epxlicado que el objetivo es “evaluar la capacidad de respuesta ante una emergencia” en una infraestructura de estas características. La operación, ha añadido, se preparó con una reunión previa de coordinación para que el simulacro fuera “lo más real posible”. Entre los aspectos a comprobar se incluyen “el correcto funcionamiento de las instalaciones del túnel, la coordinación entre los implicados y la recuperación del estado inicial” tras superar la incidencia.

Respuesta en segundos

El supuesto planteado situaba el impacto en el lado derecho de la vía, sentido Hipercor, dos vehículos colisionados, tres personas heridas y una de ellas inconsciente. Desde el centro de gestión del túnel se da el aviso. A los pocos instantes, el humo se espesa y el aire se vuelve más pesado. Se activan los ventiladores, pero la visibilidad sigue cayendo. El túnel se convierte en un pasillo gris donde cuesta orientarse.

Las primeras sirenas rompen el silencio. Llega la Policía Local, corta el tráfico y varios agentes se adelantan para abrir camino, comunicándose por emisora mientras se adentran en la zona del impacto. Localizan los vehículos, evalúan a los heridos y comienzan las primeras extracciones. Una víctima no puede moverse; otra sale del coche con ayuda. Los agentes informan del estado de cada afectado mientras intentan mantener sus constantes vitales y despejar el área. El humo continúa cerrándose alrededor y, por protocolo, se aparta a una de las heridas hacia el arcén, lejos de los coches, ante el riesgo de un posible conato o una reacción en cadena.

Prueba de fuego en el Túnel de los Omeyas

Prueba de fuego en el Túnel de los Omeyas / Manuel Murillo

Entonces llegan dos camiones de Bomberos. El equipo se abre paso con linternas y equipos de respiración. Unos despliegan mangueras, otros instalan ventilación potente para “barrer” el humo y ganar aire. El tercer grupo realiza una nueva batida. Dentro del túnel no solo están los vehículos siniestrados, también otros coches que han quedado atrapados por el corte y el ambiente denso.

Actuación con los heridos

En uno de los turismos está el herido inconsciente. Los bomberos lo extraen a pulso, con coordinación milimétrica, y lo trasladan con rapidez hacia la ambulancia. En el exterior, Protección Civil asiste a otra afectada ya con manta térmica. En una segunda intervención, se sube a una herida a la camilla entre varios efectivos, y el 061 completa la valoración para su traslado sanitario. La tercera víctima permanece atendida en el arcén, estabilizada y bajo supervisión.

Prueba de fuego en el Túnel de los Omeyas

Prueba de fuego en el Túnel de los Omeyas / Manuel Murillo

Mientras se evacua, otra pieza clave del engranaje trabaja en paralelo para asegurarse que no hay focos secundarios. Los bomberos revisan perímetros, descartan y controlan cualquier conato, atentos especialmente a las zonas de motor y bajos. Solo cuando el escenario se considera “limpio” comienza la fase de retorno. Una grúa retira los vehículos y conservación de carreteras actúa para despejar la calzada y dejarla en condiciones de reabrir al tráfico.

Prueba de fuego en el Túnel de los Omeyas

Prueba de fuego en el Túnel de los Omeyas / Manuel Murillo

Era un simulacro, pero no lo parecían las miradas. La tensión, el ritmo y el sudor al final del ejercicio delatan que se lo tomaron como lo que es, un ensayo general en un lugar donde el margen de error es mínimo. Porque, en un túnel, el humo no espera y es el gran enemigo. Y porque cuando el aviso llega de verdad, no hay tiempo para improvisar, solo sirve poner en práctica lo que ya se ha entrenado.

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