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Testimonio

Francisco Sánchez, secretario de LAR y ludópata rehabilitado: "El juego online oculta mucha ludopatía, solo vemos la punta del iceberg"

La asociación alerta del incremento sostenido de la demanda de ayuda y de que los afectados son cada vez más jóvenes: "El juego no entiende de ricos y pobres, de sexo ni de edad"

Francisco Sánchez, secretario de la Asociación Córdobesa L.A.R.

Manuel Murillo

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

El secretario de la asociación LAR es Francisco Sánchez, tiene 24 años y es ludópata rehabilitado. Empezó a jugar cuanto tenía 18 años y con 21 se dio cuenta de que necesitaba ayuda. "Me di cuenta cuando empecé a hacer daño a la gente que me quería", recuerda, "tuve que pedir dinero a mi abuelo para saldar una deuda y para eso tuve que contarle lo que estaba pasando, ahí saltó todo". Estaba trabajando, pero "todo lo que ganaba se iba ahí".

Acudió a LAR (Ludópatas Asociados Rehabilitados) en busca de ayuda. "Aquí me ofrecieron participar en los grupos de autoayuda, las sesiones individuales con la psicóloga y a base de mucha terapia y mucho trabajo conmigo mismo pude desarrollar las herramientas necesarias para que, cuando me salta el impulso de jugar, pueda frenarlo". Para llegar ahí, tienes que "reconocer que tienes una enfermedad y tener constancia".

Cada vez más usuarios jóvenes

En los últimos años, "cada vez viene más gente pidiendo ayuda y lo que nos preocupa es que está bajando la edad del juego patológico", explica. "Cuando vine en 2021, yo era el único joven y ahora hay muchos usuarios entre 18 y 26 años", añade. Apuestas deportivas y ruleta online son los casos más habituales, "el juego online está dando muchos problemas". Lo normal es empezar con la Bonoloto, los cupones y cuando la deuda empieza a crecer "se tocan otros juegos de azar para intentar pagar". Ese es el gran error porque "intentas tapar un agujero con otro más grande". Sobre las tragaperras, es claro: "Mucha gente autoexcluida en las salas de juego, está en las tragaperras porque están en cualquier bar y no tienen ningún control". Ese jugador está a la vista, mientras que "el juego online oculta mucha ludopatía, solo vemos la punta del iceberg".

Córdoba. Asociación Cordobesa LAR. Francisco Sánchez, Secretario de la asociación

Francisco Sánchez, secretario de la asociación LAR. / Manuel Murillo

En LAR, siempre dicen que "se empieza jugando por ocio y se acaba jugando para recuperar, no para ganar". Y la deuda cada vez es más grande. Esto desemboca en problemas personales, "la gente se encierra en sí misma, pierde habilidades sociales, no se relaciona con sus amigos y abandona prácticas de ocio saludables". No es raro que eso acabe en problemas de salud física y mental. "En la etapa de juego, hay mucha tristeza, ansiedad, falta de sueño y mucho desgaste personal".

Una enfermedad crónica

La realidad es que la ludopatía "es una enfermedad crónica" que no tiene cura. "Yo nunca voy a ser un jugador de ocio porque si juego, no sé controlar el impulso". La solución es "no jugar". Caer en la ludopatía se puede prevenir. "La clave es la información, por eso hacemos muchos talleres en los institutos que ayuden a los chavales a identificar cuándo hay un peligro", explica Francisco, que añade que "se nos bombardea desde pequeños con juegos en redes sociales, en videojuegos, y no nos damos cuenta de cuándo el juego es patológico y cada vez se llega antes a esa fase".

Lo que antes tardaba muchos años "ahora ocurre muy rápido porque los jugadores no se exponen, juegan en casa, donde nadie les ve y pasan horas jugando sin que nadie sospeche". Recuerda por eso que "la ludopatía es una adicción silenciosa hasta que explota".

A menudo, el juego sirve "para cubrir carencias, vacíos personales que llenas con dinero fácil y lo que tú crees que es entretenimiento". El juego te convierte además en "mentiroso profesional".

"Cuento mi experiencia para ayudar a otros"

Aunque es tímido, ya no le da vergüenza contar lo que pasó. "Creo que es necesario, cuando yo llegué aquí alguien me contó su experiencia y ahora es importante que yo cuente la mía para ayudar a otros". Todo el mundo tiene una imagen estereotipada del ludópata, pero "la verdad es que el juego no entiende de ricos y pobres, de sexo ni de edad, cualquiera puede caer". Cuanto más se tarda en pedir ayuda es peor: "Lo difícil no es dejar de jugar, lo difícil es cambiar el hábito".

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