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Seguridad antes de las pruebas

El ‘búnker’ de la PAU: así custodia la Universidad de Córdoba los exámenes de Selectividad

El vicerrector de Estudiantes de la UCO detalla los estrictos protocolos de seguridad y trazabilidad empleados para el transporte y almacenamiento de las pruebas

Estudiantes de Córdoba preparan los exámenes en la biblioteca de Filosofía y Letras.

Estudiantes de Córdoba preparan los exámenes en la biblioteca de Filosofía y Letras. / Chencho Martínez

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

La Universidad de Córdoba custodia ya los exámenes de la PAU en una sala de máxima seguridad alojada en el Rectorado conocida internamente como el búnker. Según el vicerrector de Estudiantes de la UCO, Juan José Giner, este espacio «cuenta con distintos niveles de protección, tanto físicos como electrónicos, y en él se almacenan tanto los enunciados de examen como las pruebas realizadas posteriormente por el alumnado».

Durante la celebración de las pruebas, trabajan en esta sala unas quince personas de manera simultánea, aunque solo una dispone del código que abre la puerta, la directora de Acceso de la Universidad de Córdoba, Anabel Martínez. La organización de la PAU en Andalucía rota cada año entre las universidades públicas por orden alfabético. Este año, la coordinación ha recaído en la Universidad de Cádiz, que ha sido la encargada de imprimir, empaquetar y ordenar los exámenes de las ocho provincias.

Los exámenes descansarán en un furgón de seguridad

Hace una semana, personal de la UCO «recogió los ejercicios en un furgón de seguridad acompañado por los servicios de seguridad y los trasladó hasta el búnker», ha informado, donde descansarán hasta que viajen a las distintas sedes. Giner aclara que «los preparativos previos incluyen una revisión final de matrículas y de posibles modificaciones para asegurar que cada sede tenga el número necesario de exámenes antes del inicio de las pruebas».

El traslado a los distintos centros se realiza siguiendo «estrictos protocolos de seguridad y trazabilidad», recalca, «cada vez que un examen cambia de manos, se firma un acta por duplicado, de forma que tanto quien entrega como quien recibe conservan una copia firmada». Así, la universidad «puede garantizar en todo momento dónde se encuentra cada examen, quién lo transporta, cuándo se produce el relevo y cuántos documentos son entregados y recibidos», apostilla Giner.

La apertura de los sobres con los exámenes se hace de forma escalonada, cada uno antes de la realización de la prueba, evitando que se manipulen o conozcan con antelación el resto de ejercicios previstos para esa jornada.

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