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ACCESO A LA UNIVERSIDAD

Selectividad en Córdoba: los errores tontos (y evitables) que pueden complicarte la PAU

Pequeños despistes que conviene evitar en la semana decisiva de la Selectividad

Estos son los errores comunes a evitar en la PAU 2026

Estos son los errores comunes a evitar en la PAU 2026 / A.J.González

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Los estudiantes de Andalucía, incluidos los cordobeses, apuran los días para la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), la otrora Selectividad, que determinará su futuro universitario los días 2, 3 y 4 de junio.

A estas alturas, la mayor parte del trabajo académico ya está hecho. Quedan los repasos, los nervios, la organización y algo que parece menor, pero no lo es: no cometer errores fácilmente evitables. Porque en la PAU no solo cuenta saber. También cuenta llegar bien, entender lo que se pregunta, cumplir las normas y no regalar minutos ni puntos por fallos de concentración.

No se trata de meter más presión, ya que muchos de los problemas que pueden publicar la evaluación se pueden evitar con previsión y unos sencillos consejos.

La Selectividad en Córdoba, en imágenes

La Selectividad en Córdoba. / A.J.González

Llegar con el tiempo justo

Es el error más básico y uno de los más peligrosos. Salir de casa apurando, confiar en que “se llega en diez minutos” o no prever tráfico, aparcamiento, transporte público o el tiempo para localizar el aula puede convertir el primer examen en una carrera de obstáculos.

La recomendación es sencilla: salir con margen real, revisar los datos del lugar de la prueba, la hora de citación –las 8.00 horas- y el itinerario para llegar al aula del examen.

Olvidar la documentación

Otro clásico de la PAU: tenerlo todo estudiado y dejarse lo imprescindible en casa. La documentación identificativa, la matrícula o cualquier justificante requerido deben prepararse la noche anterior.

Lo más práctico es dejar una carpeta o funda transparente con lo necesario: documentación, bolígrafos, material autorizado y cualquier instrucción de la sede.

Llevar material no permitido

En plena rutina de estudio es fácil meter en la mochila calculadora, apuntes, papeles, dispositivos o materiales que no corresponden. Puede parecer un descuido sin importancia, pero en un examen oficial cualquier objeto no autorizado puede generar un problema innecesario.

La norma debe ser clara: solo lo permitido y solo lo necesario. Si una asignatura permite calculadora, diccionario u otro recurso, hay que comprobar antes qué tipo de material se admite. No todas las calculadoras valen, no todos los instrumentos son válidos y no todos los exámenes tienen las mismas condiciones.

Entrar con el móvil demasiado “a mano”

El móvil no debe acompañar al estudiante como si fuera una extensión del cuerpo. Tampoco el reloj inteligente, los auriculares, los dispositivos electrónicos ni cualquier aparato con capacidad de comunicación. Además, las universidades ya han avisado que este año estarán especialmente vigilantes al uso de dispositivos o de Inteligencia Artificial que permita copiar.

La solución es simple: móvil apagado, guardado donde indiquen los responsables del aula y nunca en el bolsillo.

No leer bien el enunciado

Este es uno de los fallos más frecuentes y más frustrantes, y que suele ser fruto de los nervios. El alumno sabe la materia, pero responde a medias, confunde una instrucción, elige mal una opción o no se fija en que la pregunta pide comparar, justificar, razonar, definir o desarrollar.

En la PAU, leer bien es parte del examen. Antes de escribir conviene dedicar unos minutos a subrayar palabras clave: explica, relaciona, analiza, elige una opción, responde solo a una de las dos preguntas, justifica tu respuesta. Muchos puntos se pierden no por desconocimiento, sino por contestar algo distinto a lo que se pedía.

La Selectividad en Córdoba, en imágenes

Los nervios siempre están presentes en la PAU / A.J.González

Empezar a escribir sin organizar la respuesta

Los nervios empujan a llenar el papel cuanto antes. Pero empezar sin un pequeño esquema puede hacer que la respuesta quede desordenada, repetitiva o incompleta. En materias de desarrollo, un minuto de planificación suele ahorrar varios minutos de corrección mental después.

No hace falta redactar un borrador completo, basta con anotar tres ideas, ordenar los argumentos y reservar un cierre. En exámenes de comentario, historia, filosofía, lengua o materias con razonamiento, la estructura ayuda tanto al estudiante como al corrector.

Perder demasiado tiempo en una pregunta

Otro error habitual: atascarse. Una pregunta que no sale puede devorar media prueba y la PAU exige gestionar el tiempo con frialdad. Si una cuestión se resiste, es preferible dejarla señalada, continuar con el ejercicio y volver después.

La primera jornada de la convocatoria extraordinaria de Selectividad, en imágenes

Reloj con el control del tiempo de examen en la Selectividad. / Manuel Murillo

Descuidar la presentación y la ortografía

La PAU no es un concurso de caligrafía, pero la claridad importa. Una letra ilegible, tachones constantes, márgenes inexistentes o respuestas sin separación dificultan la corrección. También las faltas de ortografía, la puntuación deficiente o una redacción confusa pueden penalizar –con hasta un 10% de la nota-, especialmente en materias donde la expresión escrita forma parte de la evaluación.

Se recomienda escribir con caligrafía clara, frases comprensibles, párrafos separados, ideas ordenadas y revisión final.

Cambiar respuestas correctas por puro nervio

La revisión final es necesaria, pero también tiene su riesgo, como el borrar una respuesta bien pensada por una duda de última hora. Es normal que aparezcan inseguridades al final del examen. Lo importante es distinguir entre detectar un error real y dejarse arrastrar por el pánico.

No comprobar que se ha respondido donde toca

Parece una tontería, pero ocurre: respuestas mal numeradas, apartados mezclados, ejercicios contestados en el espacio equivocado, opciones incompatibles o páginas sin identificar correctamente si así lo exige el procedimiento. Antes de entregar, hay que revisar que todo está en orden.

La última mirada debe servir para comprobar tres cosas: que se han respondido los apartados elegidos, que la numeración es clara y que no queda ninguna página o ejercicio importante sin completar.

La Selectividad en Córdoba, en imágenes

Repaso de la materia antes del examen de la PAU en Córdoba / A.J.González

Olvidarse de comer, beber o descansar

La PAU no se prepara solo con apuntes. Llegar sin dormir, sin desayunar o con exceso de cafeína puede pasar factura. En la semana decisiva no conviene improvisar grandes cambios: ni estudiar hasta la madrugada, ni probar rutinas nuevas, ni castigarse si un examen no sale perfecto.

Entre prueba y prueba, lo recomendable es descansar, hidratarse, comer algo ligero y evitar conversaciones que disparen los nervios.

Mirar demasiado lejos antes de terminar

Notas de corte, carrera deseada, ponderaciones, plaza, residencia, matrícula. Todo eso importa, pero durante los exámenes conviene reducir el horizonte y centrarse en las pruebas y en cada día, uno a uno. Luego ya llegará el calendario de notas, reclamaciones y preinscripción en el Distrito Único Andaluz, que centraliza el acceso a las universidades públicas andaluzas.

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