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Mercado laboral

Pluriempleada en la limpieza en Córdoba: "Evidentemente, una parte es en B"

Una trabajadora explica a Diario CÓRDOBA que combina un contrato a media jornada con las limpiezas en casas para llegar a fin de mes

Una limpiadora del hogar, en una imagen de archivo.

Una limpiadora del hogar, en una imagen de archivo. / Manuel Murillo

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Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba

Carmen, nombre ficticio de la persona que relata su experiencia a Diario CÓRDOBA, ingresa 515 euros mensuales trabajando a media jornada en una empresa de limpieza donde se ocupa desde hace dos décadas. Prefiere no difundir su identidad, porque realiza otros empleos en B para llegar a fin de mes. Tiene dos hijos y su pareja percibe el salario mínimo interprofesional (SMI).

Con este sueldo «no como», reconoce, y esto le lleva a limpiar casas por horas. «Pagamos un alquiler y los gastos, y él abona 280 euros por la pensión de alimentos de otro hijo. Más la gasolina. Trabajando los dos, no llegamos», explica. Su situación económica difícil motiva, además, que no declare la segunda actividad. «Evidentemente, fuera de la empresa es en B. Si tienes dos trabajos, Hacienda te cruje, aunque no llegues a la jornada completa sumando ambos», lamenta.

Una subida de 20 euros en 7 años

Desde hace años, las limpiadoras reivindican mejoras de sus condiciones laborales en Córdoba. «El salario base son 907 euros, por lo que incluso la gente con jornada completa está pluriempleada porque le hace falta», asegura. Carmen opina que, en su sector, el SMI «está mal planteado y todos los pluses suman. Yo cobro 20 euros más que hace siete años, pero la vida ha subido bastante más. Hay familias viviendo con seis euros por escalera y combinando cuatro empresas diferentes para juntar 800 o 900 euros a final de mes. Además, la mayoría de las empresas pequeñas no pagan los salarios mínimos», apunta.

Con objeto de mejorar su situación, en ocasiones las profesionales aspiran a cambios que no llegan. Al igual que otras trabajadoras, Carmen ha solicitado trabajar más horas, «pero se niegan porque buscan otro perfil. Personas con discapacidad o mujeres maltratadas les resultan más rentables, por desgracia, porque dan ayudas».

También ha intentado cambiar de ocupación, pero no se arriesga ante ofertas laborales de tres meses de duración, sin garantía de continuidad. «Una media jornada en otro sitio y poder acceder al sueldo completo sería estupendo, pero no sale. Otros sectores también tienen contratos bonificados», afirma.

El reto de conciliar

A todo ello, se suma el estrés de buscar empleos con horarios que se puedan combinar y que le permitan conciliar, ya que trabaja durante el tiempo que los pequeños se hallan en el colegio o en actividades extraescolares.

Por esto, como aspectos positivos del trabajo en su empresa, valora la estabilidad y la interrupción de la actividad en julio y en agosto, lo que le permite atender a sus hijos sin contratar a otros y sin acudir a escuelas de verano.

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