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Núcleo de Constitución del Centro Tecnológico y Logístico del Ejército de Tierra

El embrión de la BLET en Córdoba dispara su trabajo y plantilla antes del traslado

El centro cuenta actualmente con más de 300 trabajadores, una cifra que se espera que escale hasta los 800 a finales del próximo año

Donde se forman los futuros trabajadores de la BLET.

Manuel Murillo

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

Alejados del centro de la capital, en el entorno de El Higuerón y a los pies de las vías del tren, el Núcleo de Constitución del Centro Tecnológico y Logístico del Ejército de Tierra ya funciona como la avanzadilla de la futura Base Logística (BLET). Lejos de los focos y a kilómetros de distancia de La Rinconada, y mientras comienzan las obras de urbanización del parque empresarial, este complejo reúne ya a alrededor de 300 trabajadores, entre personal militar y civil, y las previsiones apuntan a que esa cifra se multiplicará por cuatro antes del traslado.

El recinto, conocido durante años como Centro de Mantenimiento de Ruedas número 2, ha vivido en los últimos meses una transformación palpable: rotación de personal, más carga de trabajo y una ampliación progresiva de funciones que, según sus responsables, es solo el arranque de lo que está por venir.

Desde el 1 de enero es, en la práctica, el embrión de la BLET, y durante décadas ya había sido una pieza clave de la logística del Ejército de Tierra en Córdoba. Su misión era realizar grandes reparaciones, revisiones y sostenimiento de vehículos militares de ruedas, además de gestionar repuestos, controles de calidad y apoyo técnico a unidades desplegadas.

Ahora, el salto es de escala hasta convertirse en la referencia de todo el país. Según explica el coronel Francisco Javier Vílchez, en la futura base logística «se unificarán trece de los doce parques de mantenimiento de España», un proceso que obliga a una transición gradual, traslado de capacidades, reorganización de equipos y un plan de formación sostenido. «En total son 80 familias de armamento y equipo. Es un proceso que debe hacerse poco a poco», resume.

Miguel  Ángel Jordán revisa la suspensión de un camión que llega al centro para su reparación.

Miguel Ángel Jordán revisa la suspensión de un camión que llega al centro para su reparación.

El reto de 800 empleados

Ese tránsito ya se nota en el día a día del cuartel cordobés, que va asumiendo cada vez más tipos de material sobre los que trabajar. «Nos obliga a crecer en personal e infraestructuras», afirma Vílchez. En cuanto a trabajadores, detalla que ya se han incorporado civiles procedentes de las primeras ofertas de empleo público, además de nuevos efectivos militares. De hecho, señala que «esta semana se han incorporado 53 militares» y que está previsto que lo haga una treintena más entre octubre y noviembre. Con ese ritmo, la previsión es que a finales de año haya unas 400 personas en el complejo, «la mitad civiles y la otra mitad militares», lo que supondría —según sus cálculos— alrededor de cien más que a comienzos de año. La proyección crece todavía más si se mira a finales de 2027, cuando el coronel sitúa el objetivo en unas 800 personas, con medio millar de personal civil.

Un trabajador inspecciona un motor de vehículo.

Un trabajador inspecciona un motor de vehículo.

En paralelo, el incremento de plantilla trae aparejada una fase intensa de aprendizaje. Vílchez explica que se ha diseñado un plan de formación orientado especialmente al personal civil, con estancias en distintos centros del país para formarse en diferentes familias de material —desde radares a castrametación (realización y diseño de campamentos militares) o vehículos—. «La formación dura desde una semana hasta un año», precisa. Y remarca una idea que repite durante la conversación: quieren dar continuidad al proyecto con arraigo local. «Es importante que la gente sea de Córdoba», insiste.

Perfiles necesarios

Sobre el perfil de quienes se incorporan, Vílchez valora especialmente «que sean voluntarios». Da por hecho que llegan con una base sólida, pero subraya que tanto civiles como militares necesitan, antes del salto definitivo a la BLET, una preparación simultánea en varios frentes, en parte porque se están formando para trabajar con material que todavía no está físicamente en Córdoba, pero que acabará integrándose en la base. «Estamos muy contentos con la predisposición de la gente», añade.

Un grupo de trabajadores del centro logístico de El Higuerón.

Un grupo de trabajadores del centro logístico de El Higuerón. / MANUEL MURILLO

El coronel recuerda, además, que siguen existiendo oportunidades para la llegada de nuevo personal y señala que la Junta de Andalucía oferta 31 ciclos de Formación Profesional con 2.100 plazas vinculadas a diez familias profesionales que serán necesarias en la base logística. En esa línea, recomienda a quienes aspiren a incorporarse a la BLET que orienten su formación hacia una de esas ramas. «Quizá en el día de mañana haya que crear alguna especialidad más, pero sobre esas vamos a ir trabajando inicialmente», apunta, antes de cerrar con el objetivo de fondo: «Nos interesa que haya gente joven y que nos dé continuidad. Esto va a crecer mucho».

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