Entrevista | Antonio Pablo Arenas de Larriva Jefe de Estudios del hospital Reina Sofía
"El hospital Reina Sofía de Córdoba es referente en Andalucía y España para los futuros residentes"

Chencho Martínez
¿Cuánto tiempo lleva como jefe de Estudios del Hospital Universitario Reina Sofía?
En octubre cumpliré tres años como responsable de la formación de los residentes. Llevo años vinculado a la formación sanitaria especializada, primero como especialista formado en este hospital (en Medicina Interna), después como tutor y ahora como jefe de Estudios. Acepté este reto porque creo profundamente que la formación es la clave para garantizar que nuestro sistema de salud disponga de excelentes profesionales en el futuro que son los que en unos años sostendrán nuestra sanidad pública. Es una forma directa de cuidar el futuro de nuestro sistema sanitario.
El Reina Sofía cumple este año su 50 aniversario. ¿Cómo ha cambiado la formación sanitaria en todo ese tiempo?
El cambio ha sido enorme. En los años 80 la formación sanitaria especializada era mucho más limitada en número de especialidades, en volumen de residentes y en complejidad organizativa. El modelo MIR ya era una garantía de calidad, pero el hospital tenía una estructura formativa mucho más pequeña. Hoy hablamos de un hospital universitario de referencia, con alrededor de 50 unidades docentes, más de 500 residentes en formación y una oferta que incluye especialidades médicas, quirúrgicas, especialidades de enfermería y de otros perfiles sanitarios como farmacéuticos, biólogos, físicos... La formación ya no se limita a «aprender viendo trabajar» a los adjuntos. Ahora exige programas formativos estructurados, evaluación continuada, competencias clínicas, comunicación, seguridad del paciente, investigación, ética, trabajo en equipo, simulación, formación transversal y adaptación tecnológica. También ha cambiado mucho el perfil del residente. Los residentes actuales son profesionales muy preparados, muy exigentes con su formación y con una visión más global. Quieren participar en investigación, tener oportunidades de movilidad y desarrollar competencias más allá de la asistencia pura. La formación sanitaria especializada ha pasado de ser un proceso fundamentalmente asistencial a convertirse en un ecosistema docente complejo, donde confluyen asistencia, investigación, docencia, innovación y humanización.

El jefe de Estudios del hospital Reina Sofía, Antonio Pablo Arenas de Larriva, especialista también en Medicina Interna. / Chencho Martínez
En estos días los futuros residentes están escogiendo plazas. ¿Cuántas plazas de especialidades ha ofertado el hospital Reina Sofía para el curso 2026-27a?
El Reina Sofía dispone de 135 plazas para el próximo año, distribuidas entre distintas especialidades y ámbitos formativos, con la particularidad de que tendremos el primer residente de Medicina de Urgencias y Emergencias. A estas plazas se suman los puestos de formación sanitaria previstos en el Área Norte, Área Sur y Distrito Córdoba-Guadalquivir. La formación sanitaria especializada no depende únicamente del hospital, sino también de la red asistencial provincial y de atención primaria. Estos datos confirman que Córdoba tiene un peso importante dentro de la formación sanitaria especializada andaluza.
¿Qué objetivos deben cumplirse en la formación sanitaria?
Cada especialidad tiene su propio programa formativo oficial, aprobado a nivel nacional, y el mismo define las competencias que debe adquirir el residente. No se trata solo de cumplir un número de años o de rotaciones, sino de alcanzar una serie de capacidades profesionales (competencias clínicas, técnicas, quirúrgicas o diagnósticas según la especialidad; habilidades de comunicación con pacientes y familias; trabajo en equipo; toma de decisiones; seguridad del paciente; investigación; ética; gestión clínica y uso adecuado de los recursos). También se exige una evaluación continuada. El residente no solo debe «pasar años» en el hospital, sino demostrar progresivamente que adquiere autonomía, responsabilidad y madurez profesional. En la Comisión de Docencia estamos muy comprometidos con esto y tenemos claro que no daremos un título de especialista a un profesional que no reúna esas competencias o valores. El objetivo final es que, al acabar la residencia, este profesional pueda ejercer su especialidad con solvencia, seguridad y compromiso con los pacientes para asegurar una atención de calidad.

Asistentes este 2025 a la jornada de puertas abiertas que cada año organiza el hospital Reina Sofía para dar a conocer sus especialidades a los futuros residentes. / CÓRDOBA
¿Existe mucho interés por parte de los futuros residentes por escoger el Reina Sofía?
Sí, despierta mucho interés. El hospital Reina Sofía de Córdoba es un hospital de referencia en Andalucía y en España para la formación sanitaria especializada y los futuros residentes, con una cartera de servicios muy amplia, alta complejidad asistencial, investigación vinculada al Imibic, actividad de trasplante y una trayectoria docente muy consolidada. Los futuros residentes valoran el volumen de pacientes, la complejidad clínica, la posibilidad de formarse en unidades punteras, la cercanía entre profesionales, el ambiente docente y la oportunidad de investigar. También influye que Córdoba es una ciudad muy cómoda para vivir, con buena calidad de vida y un entorno universitario atractivo.
Cuando se acaba la residencia, ¿hay opciones de quedarse luego a trabajar en Córdoba?
Sí, muchos residentes que se forman en Córdoba acaban desarrollando su carrera profesional en el propio hospital, en otros centros del sistema sanitario público andaluz, hospitales comarcales, en investigación o en docencia universitaria. El Reina Sofía y el Imibic ofrecen un entorno especialmente interesante para quienes quieren combinar asistencia e investigación. Muchos residentes se incorporan a líneas de investigación durante su formación, realizan tesis doctorales, participan en publicaciones o se vinculan a grupos consolidados. Es un lujo contar con el Imibic a escasos metros de nuestro hospital, favoreciendo esa simbiosis tan valiosa. Esa conexión entre hospital, Universidad de Córdoba (UCO) e Imibic es una de las fortalezas del modelo de Córdoba. Pero también hay que ser realistas: la incorporación posterior depende de las necesidades del sistema, de las ofertas de empleo, de la especialidad y del momento. La formación en Reina Sofía abre puertas, pero el reto como sistema es ser capaces de retener el talento. Formamos profesionales excelentes y debemos procurar que encuentren oportunidades atractivas para quedarse en la sanidad pública y en la investigación.

El jefe de Estudios del hospital Reina Sofía, Antonio Arenas. / Chencho Martínez
¿Se percibe un número mayor de mujeres entre los residentes?
Sí, hay más mujeres residentes y esto está en línea con lo que ocurre desde hace años en las facultades de Ciencias de la Salud. La feminización de la Medicina y de otras profesiones sanitarias es una realidad consolidada. En muchas promociones hay más mujeres que hombres, y en algunas especialidades esta diferencia es especialmente visible. Esto debe analizarse con naturalidad, pero también con responsabilidad. Lo importante no es solo cuántas mujeres entran en el sistema, sino que tengan las mismas oportunidades.
¿Existen acuerdos con otros hospitales o centros para que los residentes hagan sus rotatorios?
Sí. La formación sanitaria especializada se apoya en una red de dispositivos docentes. Los residentes realizan rotaciones dentro del propio hospital, pero también pueden hacerlo en centros de salud, hospitales comarcales, unidades específicas, dispositivos de salud mental, centros sociosanitarios u otros hospitales de referencia, dependiendo de su especialidad. Además, existen rotaciones externas que permiten completar la formación en centros nacionales o internacionales cuando hay una justificación docente clara.
¿Las plazas de formación sanitaria van a seguir aumentando en los próximos años?
La formación sanitaria especializada evoluciona con las necesidades de la sociedad, con la complejidad de los pacientes y con el desarrollo científico. De cara a los próximos años, lo razonable es pensar que pueda haber nuevas acreditaciones, aumento de plazas en especialidades ya existentes o redistribución en función de las necesidades asistenciales. En nuestro caso, siempre que se plantea una subida de plazas, como puede ocurrir en Neurología este año u otras especialidades, hay que hacerlo con rigor: no basta con querer más residentes, hay que garantizar tutores, actividad asistencial suficiente, supervisión, calidad docente y capacidad real de formación. El objetivo no es crecer por crecer, sino crecer bien. Aumentar plazas solo tiene sentido si podemos asegurar que cada residente recibirá una formación excelente y que, en esa especialidad, se demanden profesionales en el mercado laboral futuro, asegurando así que tengan más probabilidad de obtener empleo.
¿Cuántos tutores aproximadamente guían a los residentes y qué compensación reciben?
Contamos con más de 200 tutores implicados en la formación sanitaria especializada, además de con colaboradores docentes, responsables asistenciales y profesionales que participan diariamente en la supervisión de los residentes. El tutor es una figura clave. Es quien acompaña al residente durante todo su itinerario formativo, orienta sus rotaciones, detecta dificultades, evalúa su progresión y sirve de referencia profesional y humana. La calidad de la formación depende en gran medida del compromiso y trabajo de los tutores. Respecto a la compensación, es uno de los grandes temas pendientes. La tutoría tiene reconocimiento institucional y curricular, pero la carga real que supone no siempre está suficientemente compensada en términos de tiempo dedicado a la docencia, reconocimiento profesional o incentivos. Ser tutor exige muchas horas, mucha responsabilidad y una implicación que va más allá de la asistencia ordinaria. Si queremos una formación sanitaria especializada excelente y sostenible, debemos cuidar más a los tutores. Reconocer su papel es una necesidad del sistema y en este punto estamos trabajando porque es vital. Todos los jefes de Estudio de Andalucía estamos muy comprometidos con esto y así se lo hemos hecho saber al actual consejero de Sanidad y al presidente del Consejo Andaluz del Colegio de Médicos, que se han comprometido a revisar estos principios, reconociendo que es un punto clave en el que actuar y mejorar.

Acto de bienvenida a los nuevos residentes que se incorporaron el pasado año al hospital Reina Sofía de Córdoba. / CÓRDOBA
Cada año se entregan premios a los mejores residentes de Medicina y Enfermería que acaban su formación. ¿Es complicado elegir a los galardonados?
Sí, porque el nivel es muy alto. Tenemos residentes con una enorme capacidad clínica, pero también con compromiso investigador, docente, humano y organizativo. Cuando se reconoce a un residente no se premia solo un expediente brillante. Se valora su trayectoria, implicación con los pacientes, relación con los compañeros, capacidad de trabajo, actitud ante la incertidumbre, participación en investigación o docencia y su contribución al servicio en el que se forma. En Medicina y en Enfermería encontramos perfiles extraordinarios. Residentes que, además de formarse, ayudan a mejorar el hospital, lo que refleja la fortaleza del sistema docente del Reina Sofía. Estos reconocimientos transmiten a los residentes que esfuerzo, excelencia, humanidad y compromiso importan y son esenciales.
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