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Pregón taurino

Albert Boadella llama en Córdoba a defender la tauromaquia como un acto de libertad: "Ellos prohíben y nosotros pensamos"

El dramaturgo y escritor catalán protagoniza el 35º Pregón Taurino del Círculo de la Amistad con un intenso discurso en el que criticó la sociedad actual y la postura de los antitaurinos

Albert Boadella, durante el pregón taurino ofrecido en el Círculo de la Amistad.

Albert Boadella, durante el pregón taurino ofrecido en el Círculo de la Amistad. / Víctor Castro

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

El escritor y director escénico, fundador de la compañía de teatro Els Joglars, Albert Boadella, ha sido este martes el protagonista del 35 pregón taurino del Real Círculo de la Amistad de Córdoba, una semana después de la fecha prevista inicialmente y que tuvo que suspender por cuestiones de salud. El dramaturgo ha hecho en Córdoba una defensa feroz de los toros como una expresión "de la libertad sin pretextos ni justificaciones", por encima de la tradición u otros argumentos.

El escritor diseccionó con su bisturí el contexto social actual, en el que el toreo es "repudiado por una parte considerable de nuestra sociedad" y pronosticó que "si no se actúa con inteligencia, estrategia y militancia, asistiremos sin pasiones a su extinción en un horizonte muy cercano", augurando que "en la época de la IA" acabará por imponerse "un sucedáneo de toro robot que elimine riesgo, sangre y muerte".

Boadella rememoró los tiempos en los que su tierra natal, Cataluña, era lugar de culto para el toreo y cómo en pocos años, la Monumental se ha cerrado y muchas otras plazas de toros han sido derribadas. Para el autor, ese es el signo de nuestro tiempo, "esconder lo real, hacerlo tolerable, convertir el rito en espectáculo y el riesgo en entretenimiento". Ante esta realidad, que describió profusamente, destacando la corriente puritana anglosajona protectora de animales que se ha impuesto en España y que se opone a la muerte del animal, cuestionando "bajo qué criterio se decide qué insecto o animal merece vivir o morir", el dramaturgo abogó por la defensa de la tauromaquia como una expresión de libertad.

En su opinión, esa corriente arrastra un fondo dogmático que alcanza la educación, las relaciones entre los sexos e incluso la alimentación, convertida a veces en una especie de secta. "Vegetarianos, veganos, macrobióticos, etcétera -señaló-, no son simples opciones individuales, sino oficios de una liturgia contemporánea que se exhiben como signos de superioridad moral frente a los demás".

Pregon taurino en el circulo de la amistad

Público asistente al pregón taurino celebrado en el Círculo de la Amistad. / Víctor Castro

Para el escritor, siempre irreverente, "el ser humano no puede equipararse ni siquiera con el más evolucionado de los primates". Así, puso sobre la mesa un dato, la existencia de 25 millones de mascotas en España y cómo esas cifras también son un rasgo de carencias afectivas interpersonales. En ese contexto en el que "el hombre se iguala al animal", continuó, emerge una sociedad "sensiblera, en la que la educación sobre los animales parece sacada de la factoría Disney y no de la realidad" y en la que el aficionado a los toros "se muestra como un ser antisocial, un sádico que aplaude el asesinato premeditado".

Para Boadella, el problema del retroceso de la tauromaquia no solo reside en el avance de ese discurso sino "en la incapacidad del mundo taurino para entender la dimensión de un problema con amplias implicaciones morales". Así, aludió al ministro de Cultura, que "en lugar de defender la tauromaquia, suprime el Premio Nacional, a sabiendas del respaldo de una mayoría social".

Para el pregonero, esa mayoría no identificada que rechaza los toros "no entiende, sino que juzga, no mira la realidad sino que la inventa, ni escucha ni piensa porque elude todo debate". Por eso, llamó al aficionado taurino a "formar parte de la resistencia frente a una masa que desprecia toda dimensión espiritual que no comprende, frente al infantilismo social que sueña un mundo sin heridas ni muerte, frente a la desnaturalización del hombre".

"Hay que llevar a los niños a los toros, sin complejos"

Desde su punto de vista, el público de toros no es como se pinta, sino "un público crítico, apasionado, diverso, feroz y ante todo, libre para aplaudir y protestar sin consignas en la plaza". Por eso, llamó a "llevar a los niños a los toros, cuanto antes, sin complejos", al considerar que "son una escuela de los impulsos fundamentales del ser humano, la vida y la muerte, el miedo, la astucia, el ingenio, la dignidad y el temple ante la adversidad". Para él, la excesiva protección a que se somete a los niños es nociva porque se les está educando al margen de la realidad.

Por último, antes de terminar, dio siete razones para defender el ritual taurino. La primera, porque es efímero, "los toros son emoción y memoria", aseguró. La segunda, porque es poesía, entendida como "la máxima emoción con los mínimos elementos". La tercera, porque es "una exaltación del mito auténtico en una época de mitos efímeros, el hombre enfrentado a sus límites". La cuarta, porque supone la exaltación del mérito, ya que "el torero comienza de nuevo cada tarde de cero". La quinta, por ser "impasible ante las modas", el resultado de una larga tradición: la sexta porque en los toros "el pueblo es soberano" y la última, "porque existen antitaurinos" y eso, aseguró, "nos obliga a profundizar y enfrentarnos a nuestras propias dudas". En su opinión, el antitaurino desprecia los hechos, no distingue, simplifica.

Según Boadella, "el aficionado a los toros no es un fanático, a diferencia del antitaurino", dijo, "ellos prohíben y nosotros pensamos". A continuación, recordó a Manolete y lanzó un Viva España Taurina, que puso al público presente en pie.

Pregon taurino en el circulo de la amistad

Autoridades presentes en el pregón taurino, en el Círculo de la Amistad. / Víctor Castro

Como debe ser en cualquier pregón taurino que se precie, la intervención estuvo precedida por un pasodoble, Nerva, tras el cual aún sonarían otros dos, Ópera Flamenca y Manolete, a cargo de la banda de música del Cristo del Amor.

El director de la Tertulia Taurina El Castoreño, Manuel Vázquez Silva, fue el encargado de presentar a Boadella, quien relató su larga trayectoria como actor y director, destacando su indomable espíritu libre, su larga y fructífera trayectoria teatral, su visión artística y su particular forma de torear sobre los escenarios y su compromiso con la verdad, lo que le han convertido a menudo en un personaje incómodo.

El acto, presentado por la periodista Mar Rodríguez, contó con la presencia de autoridades como el presidente del Parlamento de Andalucía, Jesús Aguirre, el delegado del Gobierno de la Junta en Córdoba, Adolfo Molina; la concejala de Cultura, Isabel Albás, el diputado popular Andrés Lorite y el presidente del Círculo de la Amistad, Nicolás de Bari Millán, que clausuró el acto, además del torero Finito de Córdoba.

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