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Seguridad laboral

La hostelería cordobesa tendrá que adaptar turnos, horarios y hasta cerrar las terrazas ante episodios de calor extremo

El presidente de Hostecor, Jesús Guerrero, señala está de acuerdo con proteger la salud de los trabajadores, pero reclama que el impacto de este tipo de medidas no recaiga solo en el empresario

Los hosteleros de Córdoba cargan contra las nuevas medidas por calor extremo en las terrazas: “Estamos muy cansados”.

Los hosteleros de Córdoba cargan contra las nuevas medidas por calor extremo en las terrazas: “Estamos muy cansados”. / Manuel Murillo

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Esto ya aburre”. Con esa frase resume el presidente de Hostecor, Jesús Guerrero, el malestar en el sector hostelero cordobés tras la modificación del Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería (ALEH), que incorpora medidas específicas frente a los episodios de calor extremo. Una regulación que, por las temperaturas que registra Córdoba en verano, coloca el foco en terrazas, cocinas y cualquier puesto con alta exposición al riesgo climático.

La actualización del ALEH no implica un cierre automático de las terrazas cuando haya ola de calor. Lo que fija es que los negocios deberán identificar los puestos más expuestos (camareros de terraza, personal de cocina o trabajadores al aire libre) y adoptar medidas preventivas. En la práctica, cuando existan avisos meteorológicos oficiales, especialmente de nivel naranja o rojo, las empresas tendrán que evaluar si pueden garantizar la seguridad de la plantilla. Si las medidas no bastan, deberán adaptar horarios, modificar o reducir la jornada e incluso suspender temporalmente la actividad en espacios exteriores.

Un camarero atiende a unas clientas en Córdoba.

Un camarero atiende a unas clientas en Córdoba. / A. J. González

Entre las medidas posibles figuran la reorganización de turnos, el refuerzo de pausas, la disponibilidad de agua, la creación de zonas de sombra, la reducción del tiempo de exposición al sol o la paralización del servicio exterior en las horas de mayor riesgo.

“Pedimos lo mismo que los trabajadores”

Guerrero asegura estar de acuerdo con proteger la salud laboral, pero critica que la norma llegue como “una detrás de otra” y reclama que el impacto de este tipo de decisiones no recaiga solo en el empresario. En ese sentido, insiste en que el sector no pide privilegios, sino "lo mismo que le damos a nuestros trabajadores”.

En su argumentario, plantea el escenario de un episodio prolongado de calor: “Si llegan 20 días de ola de calor. ¿Qué pasa?”, asevera preguntándose quién asume entonces costes como impuestos, pagos y compromisos con proveedores.

Un camarero sirve una cerveza.

Un camarero pone una cerveza. / Manuel Murillo

Impacto “mínimo”, pero hartazgo creciente

El propio Guerrero admite que, en términos estrictamente de negocio, el efecto puede ser limitado porque en los días de calor extremo “el impacto se va a notar mínimo”, ya que apenas hay personas consumiendo en las terrazas. Pero insiste en que el problema es que "es una tras otra".

En ese contexto, el representante de la hostelería reivindica el peso del sector: “Somos la primera industria del país” y exige que "nos traten un poquito mejor".

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