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Mayo Festivo

La Feria de Córdoba vive un 'boom' de reservas para comer, con días clave ya completos: "Ha sido una locura"

Muchos caseteros afirman que la demanda ha superado las reservas del año pasado faltando todavía tres semanas, con el primer sábado como el día más fuerte

Una camarera atiende una mesa en una caseta de la Feria de Córdoba durante las comidas.

Una camarera atiende una mesa en una caseta de la Feria de Córdoba durante las comidas. / AJGONZALEZ

Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

Faltan todavía tres semanas para que arranque la Feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba y la demanda para comer en el recinto ferial se ha disparado, con muchos espacios que ya rozan el lleno total en los días clave. Aunque el contexto económico sigue marcado por la subida de costes, la estrategia general del sector parece firme: mantener precios, mejorar la experiencia y fidelizar a un público cada vez más acostumbrado a reservar con antelación. Algunos caseteros ya definen este año como "una locura" o "una sorpresa", con gente buscando reservar incluso desde antes de la Semana Santa.

Reservas al alza y días clave completos

Los días más clave, como puede ser el sábado del primer fin de semana, están ya al completo en la mayoría de las casetas consultadas por este periódico, que arrojan una imagen de cómo se está comportando el sector este año. Antonio Velasco, de la caseta Cosso, confirma que "el sábado 23 seguro que no hay sitio. Es el día más fuerte y en general ya hemos superado las reservas del año pasado a estas alturas".

En El Albero está siendo "una locura porque aunque sacamos el menú después de la Semana Santa, ya antes llamaban para reservar, sin saber lo que iba a haber", dice al teléfono Inma, que atiende las llamadas para reservar. Sobre los días fuertes, hay consenso, el primer sábado sigue siendo el rey, pero también funcionan muy bien el domingo o el martes por la tarde. El segundo fin de semana se suele llenar ya comenzada la feria.

Córdoba en Mayo. Montaje y Preparativos casetas en la Feria. Reservas de comidas para la feria. Caseta La Prensa, Cosso, La Despecha, Gloria Bendita

Montaje y preparativos de las casetas. / Manuel Murillo

En otras casetas el sistema de socios sigue marcando el ritmo. Es el caso de Gloria Bendita, que funciona con una base de unos 600 socios y lista de espera para acceder. Su responsable, Juan Fernández, explica que los días fuertes están prácticamente agotados: "Abrimos las reservas hace una semana y media o dos semanas, y los días fuertes ya están completos: sábado, domingo, martes… y el resto de días casi completos". Este modelo prioriza al socio, aunque deja margen para abrir reservas al público general, especialmente en el segundo tramo de feria, cuando parte de la clientela habitual se desplaza fuera.

Más gente comiendo en la feria

Uno de los cambios más evidentes en los últimos años es el aumento del público que decide comer directamente en el recinto ferial. Una tendencia que los propios caseteros vinculan a la profesionalización del sector y a la mejora de la oferta gastronómica.

Raúl González, presidente de la asociación Amigos de la UCO (caseta El Albero), asegura que "antes la gente se iba fuera a comer y luego venía a la feria, ahora eso ha cambiado completamente y los números lo dicen todo". El auge de los menús cerrados ha sido clave en este cambio, porque casi todas las casetas tienen dos o tres menús y "eso ha hecho que la gente lo vea más cómodo y se anime", afirma.

Los menús de las casetas van desde los 23 euros y pueden superar los 40, con distintas opciones, barra libre de cerveza y bebidas o descuentos en copas, todo con la intención de que la gente se mantenga en la caseta para la hora de la fiesta. Las opciones siguen priorizando la comida cordobesa, con salmorejo, flamenquín o arroz como los reyes de los menús, aunque también hay opciones a la carta, como la de Gloria Bendita, o innovación y comida fusión, como el pan bao de El Albero.

Pese al encarecimiento de suministros, gasolina o proveedores, muchos aseguran que no van a trasladar esa subida al cliente final. Álvaro Mansilla, gerente vinculado a varias casetas como Abril, La Despechá o La Prensa, afirma que "no hemos subido precios, preferimos ir a volumen y si la gente está más apretada económicamente, hay que adaptarse".

Córdoba en Mayo. Montaje y Preparativos casetas en la Feria. Reservas de comidas para la feria. Caseta La Prensa, Cosso, La Despecha, Gloria Bendita

Montaje de carpas en el recinto ferial. / Manuel Murillo

Su modelo, basado en menús económicos con barra libre incluida, ha dado resultados: "El año pasado tuvimos unas 700 personas comiendo en toda la feria y este año vamos ya por más de 1.100", explica. Otros coinciden en esta línea y agregan que "los precios son exactamente los mismos que el año pasado, cuando ya hubo una subida fuerte y no queríamos repetirla", afirma Raúl González, de El Albero. Para muchos, es el momento de las copas lo que saca la mayor rentabilidad.

Innovar para diferenciarse

En un entorno cada vez más competitivo, la experiencia se ha convertido en un elemento diferencial. Algunas casetas han empezado a incorporar novedades como música en directo durante las comidas. Álvaro Mansilla destaca esta apuesta como "algo distinto que creemos que ha influido en el aumento de reservas".

En conjunto, los caseteros coinciden en que la Feria de Córdoba ha dado un salto cualitativo y que "cada vez hay más restauración detrás de las casetas y más profesionales y eso se nota en la comida y en el servicio", concluye Raúl González.

Otra tendencia es la diversificación de ambientes dentro de una misma caseta. En Gloria Bendita, por ejemplo, se han diseñado tres espacios. "Tenemos un restaurante más formal, un tablao tradicional y una taberna con un ambiente más distendido, pero todos comparten la misma carta", explica Juan Fernández.

El reto de los costes y el personal

Aunque la demanda responde, los caseteros reconocen dificultades estructurales. La subida de costes es una constante y alertan de que "está todo disparado, especialmente transporte y proveedores". A esto se suma la dificultad de algunos para encontrar personal porque "la feria es dura y son pocos días, entonces hay gente que prefiere trabajos más estables". Sin embargo, quienes tienen estructura previa en hostelería o redes de colaboradores logran amortiguar este problema.

El perfil del cliente en todas las casetas es amplio: familias, grupos de amigos, empresas o asociaciones. Pero hay un cambio en los hábitos, porque desde la pandemia la gente reserva con mucha más antelación, apunta Antonio Velasco, de Cosso.

Con todo ello, parece que va quedando ya lejos la imagen de una feria donde "se comía caro y mal". Hoy, con reservas casi completas y una oferta cada vez más cuidada, el reto es mantener el equilibrio entre tradición, rentabilidad y experiencia.

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