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Entrevista

Beatriz Rey, fiscal delegada contra la Violencia sobre la Mujer: «Una pena no va a corregir la conducta de un agresor»

Nació en Córdoba (1982), está casada y tiene dos hijos. Su primer destino fue Linares (Jaén), pero desde 2017 trabaja en la Fiscalía provincial cordobesa

Beatriz Rey, fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer

Manuel Murillo

Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba

-¿Por qué se hizo fiscal delegada contra la Violencia sobre la Mujer?

-Mi origen está en Linares, donde una de mis compañeras era delegada de Violencia. Por las circunstancias, yo estaba muy unida a ella y la acompañaba a lo mejor en las visitas a las casas de acogida de mujeres. Me fui metiendo poco a poco en el mundo de la violencia de género y me gustaba. Me gustaba tanto lo que ella hacía, cómo lo hacía, que para mí era un ejemplo a seguir. Cuando llegué a Córdoba quería seguir la línea que había desarrollado en Linares y pedí la sección de Violencia.

-Recientemente, el equipo de fiscales se ha reforzado, ¿qué medios tienen?

-En la sección de Violencia sobre la Mujer tenemos actualmente seis fiscales destinados en Córdoba capital, además de los compañeros que desarrollan su labor en los partidos judiciales de la provincia. De ellos, uno está en adscripción temporal, pero tenemos una plantilla que se ha incrementado en un fiscal más. Estamos a la espera de si se puede incrementar más, que sería necesario, porque en la sección de Violencia sobre la Mujer las fiscales no solamente asumimos competencias en Violencia, sino también asuntos de un juzgado de Instrucción. Hacemos guardias de 24 horas, delitos leves y asumimos otros ámbitos.

-Estima que la carga de trabajo ha aumentado alrededor de un 25% con la asunción de nuevos delitos y con la comarcalización de la Violencia sobre la Mujer de los partidos judiciales de Lucena, Pozoblanco y Cabra en la capital.

-Calculando más o menos, entiendo que se han incrementado en torno al 20% o 25% el número de procedimientos. Es cierto que se ha creado un nuevo juzgado de Violencia sobre la Mujer, hay dos plazas, pero sigue habiendo solamente un juzgado de Guardia. Por lo tanto, ese juzgado de Guardia asume las competencias ya no solo de la capital, sino de los partidos judiciales de Lucena, Cabra y Pozoblanco.

-Distintas voces critican la comarcalización en la capital y, de hecho, el Colegio de Abogados de Lucena ha recurrido la medida ante el Supremo, al entender que aleja la Justicia de las víctimas. ¿Ha percibido algún impacto en este sentido?

-Es cierto que a las víctimas, por mayor comodidad en el transporte, se le acercaba más la Justicia en el juzgado de Violencia de su partido judicial. Aquí en Córdoba capital a lo mejor tenemos otros medios, el Instituto de Medicina Legal, el Servicio de Atención a Víctimas de Andalucía (SAVA), la sala Gesel, quizás ellas se pueden beneficiar de estos medios. Quizás por eso se haya tomado esta medida, sobre todo, para la unificación de toda la Violencia en un juzgado especializado y, en segundo lugar, también para poder dotarlas de esos medios. No obstante, el perjuicio está claro, es el hecho de tener que desplazarse ellas desde sus lugares de residencia hasta Córdoba capital, pero también se tienen que desplazar para los juicios, salvo que pidan declarar por videoconferencia. Tener que desplazarse, a veces, es un inconveniente para muchas mujeres que carecen de medios de transporte.

Sus declaraciones traslucen compromiso y empatía con las víctimas de la violencia machista. Al ser preguntada por Tulia, presuntamente asesinada por su exmarido, afirma que «adoptamos todas las medidas que eran proporcionadas a las circunstancias. La Fiscalía actuó correctamente»

-¿Qué dice la memoria de 2025? ¿Crecen los casos de violencia machista?

-Sí, hay un incremento en relación a años anteriores. En el año 2025, en materia de violencia de género, se incoaron un total de 3.534 procedimientos penales. Esto significa que se han incrementado los procedimientos de diligencias urgentes, de diligencias previas, en relación a otros años. Es un ascenso de 104 procedimientos con relación a 2024. ¿Qué quiere decir? Que hay una tendencia al alza en denunciar asuntos de violencia sobre la mujer. La gente tiene la valentía de denunciarlos. No son pocos los casos que nos llegan donde la denuncia viene a raíz de un vecino, de un viandante. En ocasiones, las víctimas no quieren denunciar, pero tenemos que continuar el procedimiento porque tenemos testigos directos de esos hechos.

-En años anteriores, el fiscal jefe, Fernando Sobrón, ha destacado un aumento de los casos urgentes, ¿lo han observado también en 2025?

-Sí, en violencia de género, salvo los asuntos más graves, que siempre los llevamos por un procedimiento abreviado o sumario, sobre todo las agresiones sexuales o delitos de lesiones más graves, normalmente los procedimientos se instruyen por los trámites de diligencias urgentes y son los que más se incrementan, lo vamos viendo en nuestro día a día del servicio de guardia. De hecho, nuestras guardias se han incrementado en estos últimos años y los asuntos que vemos a lo largo de cada día están entre cinco y seis asuntos diarios mínimo. Desde la comarcalización, a veces hemos llegado a tener diez asuntos diarios.

Córdoba. Beatriz Rey, la fiscal delegada contra la Violencia sobre la Mujer en Córdoba, Ciudad de la Justicia

Beatriz Rey, fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer. / Manuel Murillo

-El Poder Judicial informa de 2.648 víctimas de violencia sobre la mujer en Córdoba durante el año pasado y 2.791 casos en 2024, cifras muy similares. Da la impresión de que no se logra erradicar el problema.

-Sí, es verdad que la violencia de género, por mucho que estamos intentando erradicar esta situación, esta lacra, y luchar contra ella, creo que hay un problema también social de fondo. Ahí es necesaria la educación. Hay que erradicar desde la educación ese pensamiento machista. Intentar corregir desde los colegios a los niños, educar en igualdad es muy importante. Realmente, una pena no va a corregir la conducta de un agresor. Puede, a lo mejor, disuadirle. Los cursos de violencia de género los ponemos como condición de la suspensión de la pena en algunas ocasiones. En estos casos, los hacen y, posteriormente, hay veces que son reincidentes. Las conductas, a veces, se repiten pese a que han sido condenados por violencia de género. Algo está fallando, quizá habría que hacer más hincapié en la educación posterior.

-En 2025, un total de 83 víctimas se acogieron a la dispensa de la obligación de declarar como testigo, una cifra similar a la de 2024. ¿Quizá dándole recursos se empoderarían para continuar adelante con su denuncia?

-A nosotros, esos casos en los que las víctimas llegan al juzgado y se acogen a su derecho a no declarar, después de haber tenido la valentía de interponer la denuncia ante la Policía, nos crean frustración, porque en muchas ocasiones, si las víctimas no dan el paso de ratificar su denuncia ante el juzgado y no tenemos ningún medio de prueba que corrobore lo que en Policía se denunció, no podemos continuar hacia adelante con el procedimiento. Si tuvieran más recursos económicos, sociales, laborales, quizás se verían con más independencia y más fortaleza para mantener la denuncia.

Respeto cada una de las opiniones, pero yo sí creo que hay violencia de género, porque lo veo día a día

-Córdoba tiene 2.169 casos activos en el sistema Viogén (de seguimiento a víctimas de violencia machista) y 30 han sido valorados con riesgo algo, frente a los 19 en riesgo alto de hace un año. ¿Les preocupa?

-Sí. El indicador de riesgo lo tenemos muy en cuenta, tanto en la adopción de medidas cautelares para resolver órdenes de protección como también en la valoración del procedimiento. La valoración policial es primordial para determinar qué riesgo puede tener una víctima y sí se han incrementado esos casos de riesgo, también los de riesgo medio de especial relevancia. Tenemos que tener una especial delicadeza con estos casos. En los casos más graves, de más riesgo, hay que darle a la mujer la oportunidad de que las medidas cautelares de alejamiento estén controladas con pulsera.

-Aproximadamente, la mitad de las víctimas incluidas en el sistema Viogén en Córdoba tienen entre 31 y 45 años de edad, pero se observa a mujeres de todas las edades.

-Sí que es cierto que el grupo más numeroso puede ser en esa edad, en la que yo entiendo que existe una familia o existe una madurez, o la mujer tiene ya la suficiente fuerza para denunciar, no lo sé. A lo mejor, mujeres que ya tienen una cierta edad más madura o avanzada optan por divorciarse sin denunciar, porque lo que más le preocupaba eran sus hijos, son mayores de edad y ya no ven un riesgo para ellos. Realmente, vemos casos de violencia de todas las edades y, sobre todo, también de gente joven. Vemos mucha gente joven que denuncia, no hay maltrato habitual por sus relaciones cortas en el tiempo, pero sí que hay conductas violentas y mucho control de redes sociales, teléfonos móviles, muchos celos. A veces, rupturas de relaciones en las que no asumen la ruptura. Hay que entender que eso puede llegar a ser un acoso, cuando ellas dicen que no y ellos insisten, insisten, y las buscan en los institutos, preguntan a las amigas, intentan establecer contactos a través de redes sociales, se hacen otra cuenta para poder contactar con ellas porque los tenían bloqueados.

-Observando los datos de los juzgados de 2025, una tercera parte de las causas fueron sobreseídas. En ocasiones, se habla del ánimo espurio en algunas denuncias, ¿esto es algo que también tienen que abordar?

-Si archivamos un procedimiento en Violencia, la mayoría de las veces es porque ellas no quieren continuar con la denuncia. La verdad es que la mayoría de lo que vemos sabemos que tiene el trasfondo de la violencia. Si son versiones contradictorias, nosotros elevamos juicio ante el juzgado de lo Penal para que sea el juez el que, en base a las pruebas, dicte la resolución que proceda.

Proteger a las víctimas ha sido siempre nuestra prioridad

-De hecho, el 96% de los enjuiciados son, finalmente, condenados.

-Sí, el Ministerio Fiscal, si formula acusación, es porque entendemos que existen elementos de prueba para poder ir a un juicio penal.

-¿Es difícil ser fiscal de Violencia sobre la Mujer en un contexto donde hay más exigencia social, pero también negacionismo?

-Respeto cada una de las opiniones, pero yo sí creo que hay violencia de género, porque lo veo día a día. Quien lo quiera negar, tiene libertad para hacerlo. Son delitos que están previstos en nuestro Código Penal. Lesiones, amenazas, coacciones, pero como se producen en el ámbito de la familia, se consideran violencia de género.

-Córdoba ha tenido años muy difíciles, con hasta cuatro víctimas mortales de violencia machista, pero en los últimos ejercicios han descendido las cifras. ¿Se ha mejorado algo?

-En Córdoba capital creo que llevábamos desde 2019 sin ninguna víctima mortal de violencia de género. Es cierto que recibimos no llega a 2.000 casos anuales. A lo largo de estos años, hemos protegido a muchas mujeres, hemos hecho un buen trabajo protegiendo a las víctimas. Siempre vamos a proteger a la víctima de la mejor manera y contando con todos los medios que tenemos, y si hay que mejorar algo, lo mejoraremos.

-Fuentes de la abogacía han llamado en las últimas semanas a concienciar a las mujeres para que usen todas las herramientas a su disposición y que no se confíen. ¿Lo ve necesario?

-La autoprotección es la herramienta más importante, además de la protección judicial, no basta una sin la otra, hay que concienciar también a las mujeres. Es cierto que muchas de ellas se confían porque conocen a su agresor y no lo ven capaz de llegar hasta ese punto, pero nunca pueden confiarse, hay que estar siempre alerta.

-El 13 de abril Córdoba tuvo una última víctima mortal de la violencia machista, Tulia. Su presunto agresor ya fue condenado en 2005 por maltratarla a ella y a sus hijos, pero este antecedente estaba cancelado.

-De casos concretos no puedo hablar, ese caso está en fase de instrucción.

-¿En líneas generales, se puede avanzar en la valoración del riesgo de las mujeres? Le pregunto a pesar de que es una labor policial.

-Siempre podemos aprender de todo lo que ocurre e intentar mejorar. Creo que nosotros hacemos un buen trabajo en la Fiscalía, las medidas que acordamos son proporcionadas a las situaciones que tenemos y, evidentemente, valoramos todas las circunstancias y los datos. En base a ello, tenemos que adoptar medidas de protección a las víctimas, que en este caso se acordaron. Siempre se puede mejorar, pero proteger a las víctimas ha sido siempre nuestra prioridad y sigue siendo nuestra prioridad, y seguiremos trabajando para garantizar la protección.

-¿Les queda la sensación de que el sistema llegó tarde en el caso de Tulia?

-No puedo decir mucho más del caso concreto. Creo que adoptamos todas las medidas que eran proporcionadas a las circunstancias del caso. La Fiscalía hizo su trabajo y actuó correctamente.

-Han transcurrido 22 años de la publicación de la Ley contra la Violencia a la Mujer, ¿se ha avanzado?

-Sí, se ha avanzado bastante. La conciencia que tenemos hoy día no es la que teníamos hace 20 años. La violencia de género, además, va expandiéndose, porque ya ha incluido dentro de nuestras competencias delitos que antes asumían los juzgados de Instrucción. Por ejemplo, agresiones sexuales de un hombre a una mujer que no eran pareja ni expareja. Se está concienciando no solo la sociedad, sino también el mundo de la política, hay una conciencia de las agresiones y de la violencia hacia las mujeres, y por tanto, el convenio de Estambul, que va en esa línea, lo estamos asumiendo en España también.

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