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El impacto de la IA

La inteligencia artificial revoluciona ya el mundo laboral en Córdoba y abre paso a nuevos puestos de trabajo

Los expertos coinciden en el auge de nuevos perfiles ligados al desarrollo, la implantación y la auditoría

Los empleos vinculados a la logística vivirán un impulso gracias al auge de la IA.

Los empleos vinculados a la logística vivirán un impulso gracias al auge de la IA. / CÓRDOBA

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

Desarrolladores de inteligencia artificial (IA), especialistas de todo tipo, perfiles puente entre trabajadores y técnicos, auditores... y una implicación creciente en «prácticamente todos los trabajos». La inteligencia artificial llegó hace tiempo al día a día y al mundo laboral, pero en el último año su despliegue se ha acelerado como pocas tecnologías antes. Los expertos coinciden en que aún es pronto para medir su alcance real, pero el consenso es claro, el cambio que viene, o que ya está aquí, es comparable al de la Revolución Industrial.

El vicerrector de Transformación Digital y Gestión de Datos de la Universidad de Córdoba (UCO), Sebastián Ventura, explica que el gran salto se está dando, sobre todo, en la IA generativa, es decir, en los modelos capaces de crear contenidos a partir de las instrucciones, llamados prompts, del usuario. Ese boom, sostiene, todavía no ha tocado techo y obliga a empresas y profesionales a hacer algo más que «incorporar una herramienta», ya que la IA implica «no solo contar con soluciones potentes, sino a repensar muchas cosas».

Ventura se declara «optimista», aunque matiza que más bien es «realista» en este asunto. Se distancia de la idea de una destrucción masiva de empleo y cree que el impacto será, sobre todo, una readaptación en los trabajos. En ese proceso de transición, apunta, la IA puede traducirse en una mejora de las condiciones laborales si sirve para descargar a los trabajadores de tareas monótonas y dejar más espacio al trabajo «útil», es decir, «aquel en el que el ser humano aporta valor».

Sebastián Ventura: «Antes de implementar la IA en sus trabajos, las empresas deben dejarse asesorar por los expertos»

Para el vicerrector, el debate no es si la IA es el mayor cambio desde internet. «Es casi desde la Revolución Industrial», remarca. Y añade el matiz clave, conforme esta tecnología se perfeccione «van a desaparecer cosas, pero van a surgir otras». El cambio de fondo, insiste, está —y estará— «en la concepción y organización de nuestro trabajo». Por eso, el paso inmediato que identifica es claro. Primero hay que formarse y evolucionar, incluso con reconversiones profesionales en muchos casos. No obstante, Ventura lanza un mensaje de calma, con el tiempo «todo se irá estabilizando», la gente aprenderá y serán los propios trabajadores quienes acaben reclamando esas destrezas para poder evolucionar.

El gran salto se está dando, sobre todo, en la IA generativa.

El gran salto se está dando, sobre todo, en la IA generativa. / CÓRDOBA

Los empleos del futuro

Ante esto surge la pregunta de qué perfiles harán falta en ese futuro que empieza a dibujarse. Ventura cree que aún es pronto para dibujar el mapa completo de nuevos empleos, pero sí anticipa una idea, y es que la formación en IA será una necesidad transversal. El experto señala, además, que sectores como la logística pueden vivir, y están viviendo, un cambio muy notable. En lo más inmediato, apunta a que crecerán los puestos ligados al desarrollo y despliegue de esta tecnología. Porque, si una empresa quiere aplicar la IA «de verdad», «no basta con un modelo genérico», y se necesitan soluciones específicas para cada organización si se quiere aprovechar el potencial. Ahí entran también perfiles como diseñadores de interfaz y, especialmente, profesionales que actúen como nexo entre trabajadores, empresas y desarrolladores, capaces de traducir necesidades reales en herramientas útiles.

A ese despliegue se le suma otro frente, los problemas de ética, sesgos y fiabilidad. Ventura cree que, por ese motivo, «cada vez será más necesaria la presencia de auditores» en los próximos años.

Empresas cada vez más interesadas

En la práctica, el representante de la UCO observa un interés creciente del tejido empresarial, especialmente desde hace un año. No obstante, avisa a las empresas a que, antes de embarcarse en proyectos que cuestan dinero, estas «tienen que dejarse asesorar» para comprobar si la IA encaja realmente en su caso y si podrá ofrecer los resultados que se esperan. La tecnología «está de moda», explica, y eso genera expectativas que a veces no se ajustan a su utilidad real, a sus limitaciones o al propio estado del negocio. Por eso, insiste en contar con expertos que incluso puedan «cambiar el paradigma» con el que la empresa entiende para qué le puede servir la IA.

Desde el ámbito de la inserción sociolaboral, Enrique Molina, director de Aforcade, coincide en que el gran salto se produjo hace un año y que desde entonces la IA «ha dado pasos de gigante». Para él, también es una oportunidad para que los trabajadores se reinventen, encuentren nuevos nichos y mejoren su empleabilidad. En su caso, la empresa contacta con profesores para ofrecer formación en IA a personas desempleadas, una formación que asegura que se demanda cada vez más «tanto por trabajadores como por empresas».

El transporte es otro de los factores que se verá afectado.

El transporte es otro de los factores que se verá afectado. / AJ González

Molina destaca también el interés en logística, no solo por su crecimiento en Córdoba, sino porque es un sector «muy influenciado» y que está buscando perfiles con conocimientos aplicables a procedimientos de recursos humanos, estrategias de personal, fabricación y producción. Pero no lo limita ahí, y señala que esa demanda se extiende a sectores más clásicos y cita acuerdos en el ámbito de la alimentación y los supermercados, donde también se requiere formación. De hecho, apunta que ya hay tres personas que, cuando terminen el curso que están ofreciendo, «ya están trabajando».

A su juicio, la clave está en ofrecer una formación más general, basada en IA generativa, que permita aprender procedimientos, como estudios de mercado, estrategias o análisis, para que, una vez entendido el método, el usuario pueda aplicarlo a casi cualquier actividad. Y coincide con Ventura en la motivación de fondo, las empresas buscan «agilizar procesos» y reducir tareas monótonas, el clásico «papeleo». Además, apunta que en los cursos la demanda es «muy variada» y no se limita a jóvenes: participan mayores de 45 años, personas con discapacidad y migrantes, entre otros perfiles.

Por su parte, la experta en IA generativa Sofía Martínez sitúa el foco en los próximos años en los trabajos tecnológicos y en el impulso a la digitalización que está provocando la IA. Describe un patrón que se repite: llegan empresas que quieren incorporarla, pero antes necesitan un trabajo profundo de digitalización. «Hay que aprender a andar antes que correr», resume, y añade que «quedan años de desarrollo» por delante. Para ella, el elemento decisivo será el pensamiento crítico, para que el trabajador sea capaz de cuestionar, analizar, crear y justificar allí donde la IA no llega.

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