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Crónica

Cuestión de «prioridad nacional»

PP y Vox conciben una nueva expresión en la semana en la que Sánchez inicia el proceso de regularización de inmigrantes

Colas de inmigrantes a las puertas de la sede del Ayuntamiento de Gran Capitán para solicitar documentación para el proceso de regularización.

Colas de inmigrantes a las puertas de la sede del Ayuntamiento de Gran Capitán para solicitar documentación para el proceso de regularización. / AJ González

Irina Marzo

Irina Marzo

Córdoba

Los conceptos, las ideas y las ocurrencias irrumpen cuando menos te las esperas en el salón de tu casa. Es lo que ha pasado esta semana con el principio de «prioridad nacional», que se ha sentado en su chaise longue, entre usted y su contrayente, sin que nadie la hubiera convidado. Mentira, la invitó a pasar Vox y el Partido Popular la metió hasta el fondo de su hogar por los pactos para el gobierno de Extremadura y Aragón. Para los primeros, la expresión «prioridad nacional» significa «poner a los españoles por delante de los inmigrantes en el acceso a los servicios públicos», algo que a su juicio no pasa en la actualidad (Spanish first); mientras que para los segundos, la prioridad nacional deberá «premiar el arraigo de un ciudadano a un territorio sin importar su nacionalidad». Para todos los demás, Mastercard.

Irrumpe en su salón el eslogan de la prioridad nacional, precisamente, la semana en la que el Gobierno de Pedro Sánchez ha iniciado una regularización de inmigrantes que prevé dar permiso de residencia y trabajo, pero no la nacionalidad, a medio millón de personas. Es una cifra similar a otros procesos realizados en España desde 1985: de las 503.327 personas de Aznar a los 576.506 de Zapatero. Los números, sin embargo, no han sido óbice para que al Gobierno le hayan llovido críticas de todos los rincones del planeta España, alertando de la hecatombe que sufrirán el Estado de Bienestar, la seguridad nacional y la estabilidad. Ojo, de los obispos no, ya que con entidades como Cáritas están apoyando firmemente el proceso. Pacem in terris.

En Córdoba, como en la mayoría de ciudades españolas, la regularización de inmigrantes ha venido en forma de largas colas a las puertas de la sede del Ayuntamiento de Gran Capitán. La ya colapsada oficina municipal de atención ciudadana ha recibido el golpe de gracia con los trámites de quienes deben solicitar un certificado de vulnerabilidad. La oposición y los sindicatos se han echado en tromba contra el gobierno local por la falta de previsión, y este contra Pedro Sánchez, por no haberles dado medios para hacer frente a la alta demanda. Se calcula que en Córdoba más de 5.000 personas podrían beneficiarse de esta regularización extraordinaria.

Elecciones andaluzas

Quien no quiere hablar de prioridad nacional y pasa de puntillas por el término es Juanma Moreno, que en estas elecciones es el que más miedo está metiendo con eso de que viene «la derecha» (la derecha-derecha, se entiende). El dirigente popular busca revalidar la mayoría absoluta y evitar «el lío» que piensa sería gobernar con Vox y todas sus prioridades nacionales. El CIS ha dicho que va por el buen camino, pero le ha señalado a Moreno una posible pérdida de votos en Córdoba, donde el PP podría pasar de 7 a 5 diputados de los 12 que se juegan. Por contra, este sondeo apunta la posibilidad de que el PSOE suba a 4, lo que explica -por ejemplo- que Pedro Sánchez esté hoy, domingo, dando un mitin en Córdoba, y que Vox suba a 2, en disputa de ese escaño con la confluencia de Por Andalucía.

Priorizando la agenda electoral está también el alcalde, José María Bellido, que para ser el que cierra la plancha popular lo está dando todo en el 17M. Lo mismo le pasa a Victoria Fernández, número 3 del PSOE, que se ha echado a patearse las calles confesando ya abiertamente su deseo de ser alcaldable, si su partido quiere, en las municipales de 2027. No queda ná.

Dos agentes de la Policía Local vigilan el ambiente de cruces en la Cruz de Mayo Hermandad del Resucitado.

Dos agentes de la Policía Local vigilan el ambiente de cruces en la Cruz de Mayo Hermandad del Resucitado. / MANUEL MURILLO

De prioridades también habla estos días la Policía Local, que está exigiendo el cobro de las horas extras que le debe el Ayuntamiento a punta de pistola (metafórica, se entiende). Los agentes siguen en su pulso anual contra el gobierno de turno, ahora, a las puertas del inicio de las Cruces (el año pasado, si se acuerdan, fue antes de Semana Santa). El ultimátum de la Policía a la delegada de Personal, Cintia Bustos, se parece cada vez más al de Trump contra Irán y en la tregua que media de aquí al miércoles (cuando se encenderán los altavoces de las cruces) puede saltar por los aires el Estrecho de Ormuz. Recursos Humanos mantiene el pulso y asegura que no hay margen para pagar antes de lo acordado. Como todo esto de la prioridad nacional, lo divertido vendrá cuando toque aterrizar los conceptos en la realidad. La junta de gobierno local aprueba este lunes el plan de las cruces que debe precisar qué número de agentes se necesita para garantizar la seguridad. Los agentes, por su parte, tendrán que calcular qué pesa más: las horas extras que perderían o las que están pendientes de cobrar.

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