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Penúltima jornada de la 40 edición

Lluvia sí… de vino, en el sábado de Cata del Vino 2026 en Córdoba: “Todos están buenos, y con una tapa mejor”

A pesar de la amenaza de lluvia durante la mañana, el fin de semana atrae a cientos de cordobeses y visitantes a la carpa de la avenida del Alcázar

La Cata del Vino en Córdoba esquiva la lluvia en un sábado espléndido

Víctor Castro

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Aunque los pronósticos amenazaban con lluvia, lo único que realmente ha caído sobre la avenida del Alcázar este sábado ha sido vino… y allí las copas estaban dispuestas para no desperdiciar ni una gota desde primera hora. La penúltima jornada de la 40ª edición de la Cata del Vino de Córdoba ha vuelto a convertir la capital en epicentro de un brindis compartido.

Bajo la carpa instalada para la ocasión, cientos de asistentes han desafiado al cielo encapotado desde primera hora, como ya hicieran el viernes, para reencontrarse con la cita que funciona como auténtico bautismo del mayo festivo. Y, además, con éxito, porque el cielo ha ido abriéndose y el sol ya hace un guiño a los asistentes. Algunos, asiduos desde hace un par de días. Otros se estrenan por primera vez, libres de las obligaciones diarias de la semana.

Más que vino

La Cata no es solo vino. Es el pistoletazo de salida emocional de una ciudad que ya mira de reojo a las Cruces, los Patios y, en el horizonte inmediato, la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Y en ese tránsito, la convocatoria de este fin de semana -llamada a vivir sus momentos álgidos- vuelve a reunir a cordobeses y turistas en torno a una copa, aunque este año con la novedad significativa de que desaparecen los tradicionales tickets previos.

Tanto la copa como las consumiciones se adquieren directamente en los estands de las bodegas, en una fórmula que agiliza el recorrido y acerca aún más al público, ya que, aunque no lo parezca, en la carpa hay gente a la que no le gusta el vino. Porque el vino es la excusa, en muchos casos, para reunirse y disfrutar de un fin de semana especial.

"Siempre venimos, ya es una tradición", celebraba Sole, junto a cinco amigas más. "Para las que no bebemos mucho está bien que no necesites entradas. Vienes, te tomas una, ya comes y echas un buen rato", comenta Andrea.

La jornada de la Cata de Vino de Córdoba, en imágenes

La avenida del Alcázar, llena el sábado de Cata. / Víctor Castro

El ambiente este sábado

El ambiente, pese a la incertidumbre meteorológica de la mañana, ha sido constante desde la apertura a las 12.00 horas. Grupos de amigos, familias y visitantes han ido ocupando el espacio en un goteo continuo que confirma el tirón de la gran cita enológica, organizada por el Ayuntamiento de Córdoba y el Consejo Regulador de las DOP Montilla-Moriles y Vinagre de Montilla-Moriles como su principal acción promocional anual.

En esta edición participan una decena de bodegas junto a cinco propuestas gastronómicas. Una combinación que permite al visitante recorrer, copa en mano, la diversidad de finos, amontillados y Pedro Ximénez, maridados con una oferta culinaria pensada para acompañar cada sorbo.

La jornada de la Cata de Vino de Córdoba, en imágenes

Brindis en la Cata del Vino Montilla-Moriles. / Víctor Castro

Para algunos es la preparación a un sábado largo de vigilia. "Ya no pisamos la casa más", asegura Jorge, que añade, con un fino en la mano: "No entiendo mucho de vino, todos están buenos, y con una tapa mejor". En la carpa, las gambas, el queso, los embutidos y los platos tradicionales empiezan a llenar las mesas desde el mediodía. "Yo he venido solo por ver si hay alguno que no haya probado", dice José Carlos.

Jornada de libre albedrío

Atrás quedan ya las seis catas dirigidas celebradas en los días previos. El fin de semana queda reservado al libre albedrío del aficionado, que elige su propio itinerario entre botas y barras, dejándose guiar por el paladar o la curiosidad. "Hoy el que manda es el vino, pruebas dos o tres que te entren por el ojo y luego eliges", explica José, junto a su mujer.

La jornada se prolongará hasta las 20.00 horas, mientras que mañana, domingo y último día de la Cata, el cierre se adelantará a las 17.00.

Será entonces cuando se baje el telón de una edición especial por su cifra redonda, pero también por haber sabido mantener su esencia de encuentro abierto, popular y profundamente ligado a la identidad de Córdoba. Aunque el cielo amenace, aquí se sigue brindando. Y eso, en primavera, ya es casi una tradición inquebrantable.

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