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Vivienda

Juventud por el Clima: «La mayor parte de jóvenes de nuestro entorno comparte piso»

Juventud por el Clima considera casi imposible emanciparse solos y pide más vivienda pública

Varios de los integrantes del colectivo Juventud por el Clima. | CÓRDOBA

Varios de los integrantes del colectivo Juventud por el Clima. | CÓRDOBA

Noelia Santos

Noelia Santos

Córdoba

El colectivo Juventud por el Clima asegura que, por su experiencia, emanciparse ahora mismo en Córdoba y hacerlo solo «es una realidad prácticamente anecdótica». Para Juventud por el Clima, el mercado de la vivienda en Córdoba se encuentra «mucho más tensionado» que unos años atrás, cuando por 500 euros se podía encontrar un piso de unos 60 metros en alquiler. Ahora, añade el colectivo, «los precios rara vez bajan de 700 euros, y no es raro que se pidan una serie de requisitos claramente discriminatorios».

Juventud por el Clima lamenta que «no hay interés político» por movilizar, por ejemplo, el parque de vivienda vacía que hay en la ciudad, ni tampoco por «regular los alquileres turísticos». El pesimismo que rodea a la actual generación de veinteañeros y treintañeros se hace evidente cuando miran a su alrededor: «La mayor parte de jóvenes de nuestro entorno comparte piso, con amigos o sus parejas, y generalmente se emancipa permanentemente una vez acaba los estudios superiores y empieza su primer trabajo». Una emancipación, eso sí, que suele hacerse a través del alquiler, no de la compraventa.

Desde Juventud por el Clima también señalan a aquellos que critican a los más jóvenes por cosas como comer fuera, pagar Netflix o irse de viaje cuando no se tiene cubierto el techo propio. «Es un tema que suele presentarse como un conflicto generacional, cuando realmente es un tema del momento histórico que nos ha tocado vivir», señalan. La asociación recuerda que «las personas que nacimos de los noventa en adelante hemos experimentado una realidad en la cual los salarios y los precios de la vivienda se han ido separando abismalmente» y añaden que «aunque pudiéramos cobrar igual o más que las generaciones más mayores, nuestras posibilidades de adquirir una casa desde cero son prácticamente nulas». Con esto, apostillan, «no queremos hacer una defensa de una cultura del hiperconsumo, pero sí contextualizar que quitarse de los 20 euros de Netflix al mes no da ni para la centésima parte de una entrada de un piso».

En este contexto, tirar de la familia es la única solución, y eso para quien pueda permitírselo. Juventud por el Clima lo reconoce: «Heredar o recibir ayudas familiares es uno de los pocos mecanismos que tenemos el colectivo de jóvenes para comprar, considerando que no tenemos capacidad de ahorro y que nuestros salarios solamente no nos dan para poder comprar».

Por lo tanto, por lo que abogan estos jóvenes es por más ayuda de la administración. Denuncian que, ahora mismo, no disponen de opciones reales de alquileres de titularidad municipal, que asegurarían «precios razonables y una estabilidad» como tampoco ven voluntad por facilitar el acceso a una compra de vivienda pública a precio asequible. También critican algunas ayudas que se dan desde las administraciones, como algunas puestas en marcha para el alquiler, que consideran, «en esencia, trasvases directos de dinero público al bolsillo de los caseros».

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