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Mayo festivo

El Arenal despierta a un mes de la Feria: comienzan a levantarse las casetas en un año que “va a ser muy bueno”

Empresarios y operarios desafían al calor montando desde mediados de abril unas instalaciones que este año costarán un 20% más levantar

La Feria de Córdoba comienza a tomar forma

A. J. González

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Operarios levantando muros, una brisa que recorre el albero, las primeras botellas de agua bajo un sol que empieza a apretar y conversaciones al abrigo del bar. Aún queda algo más de un mes para que comience la Feria de Córdoba, pero El Arenal ya empieza a desperezarse con el montaje de las primeras casetas en un año en el que, aseguran los empresarios, "va a ser muy bueno".

Algunos, como Sebastián Jiménez, de El Mantoncillo, han arrancado este lunes y confían en tenerlo terminado en la primera semana de mayo. Es su tercer año con caseta y admite que la experiencia del anterior les ha servido para llegar “con más deberes hechos”. “Lo más complicado es levantar la estructura”, explica, mientras observa cómo la cuadrilla encaja la perfilería metálica. Después llegan las semanas de remates, limpieza y, sobre todo, el montaje interior y la decoración. Esa parte también tiene su intríngulis: “Es un poco jaleo, porque tienes que ponerte de acuerdo con la distribuidora para que vaya trayendo el material”, apunta.

Los costes vuelven a subir

En el montaje trabajan siete personas de forma directa, aunque en todo el proceso —entre operarios, proveedores, transportes y servicios— calcula que intervienen alrededor de un centenar, directa o indirectamente. Los costes, reconoce, también se notan: “Han subido entre un 15% y un 20%”, sobre todo en alquiler de material, aunque matiza que “el año pasado fue mucho peor”. Aun así, mantiene que la Feria “es rentable” y mira al cielo con una petición compartida por muchos caseteros: que este año no apriete tanto el calor. “El año pasado se notó un bajón importante de gente a partir del jueves”, recuerda.

Isabel Teno (segunda izquierda) junto a sus compañeros en el bar de los trabajadores.

Isabel Teno (segunda izquierda) junto a sus compañeros en el bar de los trabajadores. / A.J. González

Las carretillas van y vienen esquivando los pocos árboles del recinto ferial y los toldos, la gran novedad de este año. Precisamente ese es el tema recurrente en el bar de los trabajadores. Isabel Teno, que lleva más de dos décadas al frente del establecimiento, lo resume entre risas: “Aquí todo el mundo habla de eso”. Cree que el público ganará en comodidad, pero avisa de otra cara del asunto: “De aquí a unas semanas, cuando empiecen a meter camiones y maquinaria pesada, va a ser complicado. No hay espacio”.

En una mesa cercana, Juan y José apuran una cerveza antes de volver al tajo. Llevan cinco años pintando en la Feria y celebran que, de momento, “el calor y la lluvia están respetando”. Su trabajo, dicen, puede resolverse rápido si el ritmo acompaña: “Pintar una caseta se hace en dos días si tienes ganas de trabajar”.

Montaje de la portada de la Feria.

Montaje de la portada de la Feria. / A.J. González

Trabajos antes del caos

También empiezan a multiplicarse las labores de mampostería en varios puntos del Arenal. José Antonio Pérez, que ha comenzado este lunes con su cuadrilla en otra caseta, coincide en que lo más intenso está por venir: “El lío de verdad vendrá a principios de mayo”, cuando toque encajar interiores, barras, cocinas y últimos detalles. “Los muros se levantan en un día y luego ya empezamos con pintura o cocina”, explica. En total, calcula, el proceso se alarga unas dos semanas: “La decoración lleva una semana”, y los últimos días “son más frenéticos”. Su empresa trabaja en toda España y bromea con el clima: “Somos de aquí; este calor es frío para nosotros”.

Más veterano es Álvaro Mansilla, al frente de varias casetas —La Despechá, Abril, La Montera y La Prensa—. En su caso comenzaron hace algo más de una semana y, aunque “vamos medio bien”, admite una máxima que se repite cada año: “Listo, listo, siempre se queda todo para el último día. El jueves o incluso el mismo viernes”. ¿La razón? “Hace falta de todo”, y muchas veces el material llega condicionado por el calendario de otras ferias, como Sevilla o Jerez. Pone un ejemplo claro: “Las máquinas de aire acondicionado”.

José Antonio Pérez y su compañero levantan un muro.

José Antonio Pérez y su compañero levantan un muro. / A. J. González

Mansilla subraya que “todos los años hay que invertir y renovar”, y que por eso “los costes siempre suben”. Este año, dice, también han notado el incremento, aunque adelanta que “no vamos a tocar los precios”, porque la subida fuerte, a su juicio, fue la del año pasado, “sobre todo en hielos y bebidas”. Con perspectiva, añade que "se ha reducido mucho el negocio” en estas tres décadas y, para compensar, se ríe: “En vez de montar una caseta, montamos cuatro”. La rentabilidad, calcula, ya no es la de antes: “Ha pasado del 50% al 20%”.

Sobre las previsiones, tira de veteranía para aventurar un pronóstico a medio camino entre la superstición y la experiencia: “Cada ocho años viene una feria de calor y cada cuatro una de lluvia. Este año no toca nada de eso, así que vamos a disfrutar”. Para comprobarlo, eso sí, aún habrá que esperar hasta el 23 de mayo, cuando no habrá máquinas ni operarios en El Arenal, solo cordobeses disfrutando de su fiesta más esperada.

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