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Dónde comer en Córdoba

La taberna de Córdoba que conquistó a Ava Gardner y mantiene viva la cocina más tradicional: "Es el rincón último de la autenticidad"

Su fama no es casual, ya que por sus mesas han pasado grandes nombres de la cultura y la sociedad española

Una pareja comiendo en el patio de Taberna Salinas.

Una pareja comiendo en el patio de Taberna Salinas. / Manuel Murillo

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

En pleno casco histórico de Córdoba, a pocos pasos de la emblemática plaza de la Corredera, se esconde uno de esos lugares donde el tiempo parece haberse detenido. Se trata de la Taberna Salinas, un establecimiento con más de un siglo de historia que ha logrado conservar intacta la esencia de la tradición cordobesa.

Su fama no es casual. Por sus mesas han pasado grandes nombres de la cultura y la sociedad española, como Pío Baroja, José Ortega y Gasset o Camilo José Cela. Incluso figuras internacionales como Ava Gardner sucumbieron al encanto de este rincón cordobés, convertido hoy en parada tanto para visitantes como para locales.

Más de un siglo de historia entre sus paredes

Los orígenes de esta taberna se remontan al siglo XIX, hasta 1879. aunque su apertura al público tal y como se conoce hoy llegó décadas después. Tras un periodo de cierre en el siglo XX, en 1924 el establecimiento fue recuperado respetando su identidad original: desde la distribución en torno a un patio central hasta buena parte del mobiliario, los azulejos y la barra tradicional. Y mantuvo su actividad hasta 1982. Seis años después volvió a abrir, manteniendo su alma.

Córdoba Taberna histórica  Salinas calle Tundidores

Taberna Salinas. / AJ González

Ese esfuerzo por mantener su esencia ha convertido a Taberna Salinas en un auténtico testimonio vivo de la historia de la ciudad. Su interior conserva ese aire de taberna clásica, con pequeños salones y espacios que invitan tanto al bullicio como a la conversación tranquila.

Cocina cordobesa sin artificios

Si algo define a este lugar es su apuesta por una cocina casera y profundamente ligada al recetario tradicional. Aquí no hay reinterpretaciones modernas: el protagonismo lo tienen los sabores de siempre. Entre sus platos más reconocibles destacan clásicos como el pisto con huevos fritos, el rabo de toro o el flamenquín clásico. Tampoco faltan elaboraciones más contundentes como las manitas de cerdo, las albóndigas con caldo del puchero o el cocido cordobés.

A ellos se suman especialidades menos conocidas pero muy arraigadas, como las naranjas aliñadas con aceite y bacalao, además de guisos tradicionales como las habichuelas con panceta, chorizo y morcilla.

AJGonzález Córdoba  José María Bellido y Blanca Torrent presentan la ordenanza sobre tabernas históricas en la taberna histórica Salinas de la calle Tundidores

Interior de la Taberna Salinas, en una imagen de archivo. / AJ González

Otro de los pilares de este establecimiento es su apuesta por los vinos de la tierra. La taberna actúa como embajadora de los caldos de la denominación de origen Montilla-Moriles, manteniendo una conexión directa con la tradición vinícola cordobesa.

Un símbolo de la Córdoba más auténtica

En una ciudad con una enorme oferta gastronómica, Taberna Salinas sigue destacando por algo que no se puede fabricar: su historia. No es solo un restaurante, sino un lugar de encuentro que ha sobrevivido al paso del tiempo sin renunciar a sus raíces.

Por eso, quienes cruzan su puerta no solo buscan buena comida, sino también ese ambiente difícil de encontrar ya que convierte una simple comida en una experiencia con sabor a pasado. No en vano, el poeta cordobés Pablo García Baena la definió como "el rincón último de la autenticidad cordobesa".

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