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Informe

Empleabilidad en la UCO: estudios y trabajo, una conexión que busca mejorar

La Universidad de Córdoba refuerza los programas de orientación, prácticas y conexión con empresas para mejorar la empleabilidad de los grados, mientras destaca el papel de la formación complementaria y las habilidades blandas en la inserción laboral.

Trabajadoras durante su jornada laboral en una oficina. | E. P.

Trabajadoras durante su jornada laboral en una oficina. | E. P.

Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

Córdoba

La mitad de los egresados de la Universidad de Córdoba logra encontrar un empleo relacionado con su formación, un dato que, aunque positivo, sigue dejando margen de mejora. Así lo valora la directora general de Empleabilidad y Emprendimiento de la UCO, Rocío Muñoz, quien defiende que «siempre hay que tender a la excelencia» y avanzar hacia una mayor adecuación entre los estudios cursados y la inserción laboral.

En su opinión, ya se están adoptando medidas en esa línea, con el objetivo de reforzar la formación del alumnado y aumentar su inserción en profesiones afines a su titulación. No obstante, invita también a matizar el porcentaje de titulados que trabajan en empleos no relacionados con sus estudios. «Hay veces que los estudiantes ponderan otras situaciones, como la proximidad al domicilio o la necesidad de ingresos inmediatos», explica Rocío Muñoz.

Uno de los elementos que más influye en esa inserción laboral es el nivel de estudios alcanzado. «A mayor cualificación, mayor posibilidad de estar trabajando en aquello para lo que se han formado», señala Muñoz. La diferencia es especialmente notable en el caso del doctorado, donde la vinculación con el empleo es mucho más alta. «Estamos hablando de estudios mucho más exigentes, específicos y con una orientación muy clara a la investigación y la docencia», añade.

Ese recorrido académico no es casual. Quienes alcanzan el doctorado han pasado previamente por un grado y un máster, y suelen haber orientado su carrera desde etapas tempranas, lo que facilita su integración en el ámbito universitario o en centros de investigación si ese es el objetivo.

Otro de los datos destacados es que cerca del 40% de los egresados encuentra empleo en menos de seis meses. Para Muñoz, se trata de «una cifra para estar contentos», aunque insiste en que «siempre se puede mejorar». En este sentido, subraya el papel de la universidad no solo en la formación académica, sino también en la preparación para el acceso al mercado laboral. «Hay muchas vías de actuación para ayudarles a prepararse para entrevistas, optimizar su currículum o mejorar sus competencias», apunta.

Formación para la búsqueda de empleo

Entre esas herramientas destaca el plan Copérnico, una iniciativa que se desarrolla en todos los centros y que permite organizar actividades adaptadas a cada titulación: jornadas de salidas profesionales, encuentros con empresas o formación en habilidades blandas, muy valoradas ahora por las empresas. «Se trata de que los estudiantes adquieran competencias como liderazgo, negociación o hablar en público», explica.

No obstante, la participación en estas actividades es voluntaria. «No es una formación reglada, no es obligatoria, y creo que también es importante dejar cierto grado de libertad», señala. Es decir, son los propios estudiantes quienes deciden hasta qué punto implicarse en estas oportunidades.

A estas iniciativas se suma el programa de orientación individual impulsado por Fundación Universitaria para el Desarrollo de la Provincia de Córdoba (Fundecor), que permite a los alumnos recibir asesoramiento personalizado. «Se les hace un perfil a medida y se les orienta en cómo enfrentarse a entrevistas o enfocar su búsqueda de empleo», detalla.

Mejoras en las prácticas

Uno de los aspectos donde los egresados reclaman más mejoras es el de las prácticas. La situación varía según la titulación -obligatorias, optativas o inexistentes-, pero en los últimos años la universidad ha ampliado la oferta de prácticas extracurriculares remuneradas, con una media de remuneración de 600 euros. La institución mantiene 2.700 convenios de prácticas con empresas.

Para Muñoz, la formación práctica es clave. «El contacto con la realidad laboral es un bagaje fundamental», subraya. En esta línea, asegura que algunas titulaciones avanzan hacia modelos duales con mayor presencia en empresas.

La relación con el tejido empresarial también ha ganado peso en el diseño de los estudios. «Las empresas nos trasladan fortalezas y debilidades, y eso permite adaptar los contenidos», explica. Este proceso ya ha dado lugar a renovaciones importantes en algunas titulaciones, como Turismo, con el objetivo de ajustarlas mejor a las demandas del mercado laboral.

Vocación

En cuanto a la elección de estudios, la vocación sigue siendo el principal motor y para ella «es muy importante, sobre todo en determinadas profesiones», señala, especialmente en ámbitos como la docencia o la sanidad, donde considera que es difícil ejercer sin una base vocacional. No obstante, reconoce que cada vez se facilita más información sobre salidas profesionales y empleabilidad para ayudar a tomar decisiones. Para ello, la universidad cuenta con un observatorio público que recoge datos sobre inserción laboral que permiten conocer el grado de empleabilidad de cada carrera.

El informe de la UCO también refleja diferencias entre hombres y mujeres en el acceso al empleo. «A veces las mujeres son menos conscientes de sus capacidades», explica Muñoz, aludiendo a una realidad detectada en distintos estudios. «Si una chica cumple ocho de diez requisitos, puede que no se presente; un chico con cinco, sí lo hace», ejemplifica.

Este fenómeno, vinculado también al conocido como síndrome del impostor, tiene impacto en la inserción laboral femenina. Para combatirlo, la Universidad de Córdoba impulsa programas específicos como GEN-Lidera, que busca reforzar la confianza de las estudiantes y mejorar su acceso al mercado laboral.

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