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Entrevista

Francisco de Asís García Velo, presidente de la Delegación de Córdoba de la Hermandad de Veteranos: «La mili en España no tiene sentido salvo que entremos en conflicto»

El también presidente de la Hermandad de Veteranos de la Legión reflexiona sobre la situación geopolítica actual, el papel de España y el Ejército

Francisco de Asís García Velo, presidente de la Delegación de Córdoba de la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas

A. J. González

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

-¿Cuál es la función de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas?

-La Real Hermandad de Veteranos aglutina a los retirados de las Fuerzas Armadas, los que están en la reserva e incluso los que están en activo. Somos 160 socios. Aquí puede pertenecer todo el que esté en el Ejército. También acogemos a viudas y huérfanos del personal de las Fuerzas Armadas. Y luego hay una clase de socio, el colaborador, que es un civil que tiene amor a España y a la patria y quiere pertenecer.

-¿Qué relación tienen con la Brigada Guzmán El Bueno?

-Asistimos a todos los actos con ellos. Siempre nos invitan y vamos para hacernos visibles y para que sepan que los retirados no estamos apartados del mundo militar, sino que seguimos unidos. Son muchos años de vinculación. Vamos arriba y, aunque haya gente con la que ya no tienes relación o no te conoce, siempre queda alguien de tu época, siempre te saludan, y eso hay que agradecerlo.

-¿Qué tiene el mundo militar para que, tras tantos años, sigan vinculados?

-No sabría decirlo exactamente, pero tiene algo especial que te engancha y te hace mantener la ilusión como si fueras un cadete. Yo voy a Cerro Muriano y rejuvenezco. Tiene algo que se te mete en el corazón. Y luego está el compañerismo, la amistad, y muchas horas que hemos pasado juntos, sufriendo o divirtiéndonos.

-Lleva toda una vida vinculada al Ejército, tanto en Infantería como en la Legión y ahora en la hermandad, ¿por qué decidió entrar?

-Mi padre era militar y yo vivía en Tarifa; había una guarnición muy grande y viví intensamente la vida del pueblo con muchos militares. Ahí me entró la vocación. Me presenté a la academia, ingresé y empecé a disfrutar de la vida militar, que es lo que siempre me ha gustado.

-Y se hizo legionario.

-Yo soy de Infantería. Al salir de la academia teníamos que pasar por los CIR, y salió la oportunidad de pedir destino al Sáhara, que era una época movida. Tenía un punto aventurero y me tiraba mucho la Legión. Llegué allí: me dijeron ‘tú a la séptima bandera en Semara’. Estuve un año hasta la evacuación del Sáhara. Salimos el día que coronaron al rey Juan Carlos I. Íbamos en un Land Rover con un transistor oyendo el acto de Madrid.

-¿Y qué hacen desde la Hermandad de Legionarios? ¿Se diferencia mucho de la de Veteranos?

-No se diferencia mucho. Allí son todos legionarios, y también hay civiles a los que les gusta la Legión. Participamos en todo lo que podemos y nos invitan. Recogemos recuerdos que aparecen en el fondo de los armarios de los viejos legionarios. Por ejemplo, teníamos un socio que estuvo en un combate muy fuerte en el 58, cerca de Ifni (Sáhara); una unidad cayó en una emboscada, hubo 40 muertos y setenta y tantos heridos. Uno de los supervivientes estaba aquí con cerca de 90 años.

Francisco de Asís García Velo reflexiona sobre la vuelta del servicio militar y recuerda su experiencia en conflictos como el de Bosnia

-¿Qué necesidades tienen actualmente los veteranos?

-A veces creo que nos miran por la calle y no nos reconocen; estamos poco visibilizados.

-¿Cree que el Ejército está suficientemente valorado ahora mismo?

-Creo que sí. Las Fuerzas Armadas de hoy están en misiones donde hace falta: Unión Europea, OTAN, cascos azules en Líbano... y lo están pasando duro. El soldado español está preparado para todo.

A.J.González Córdoba Francisco de Asís García Velo Presidente de la delegación de Córdoba de la hermandad de veteranos las Fuerzas Armadas

Francisco de Asís García Velo, presidente de la Delegación de Córdoba de la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas / A. J. González

-De los valores que inculca el Ejército, ¿cuáles se han adaptado y cuáles siguen vigentes?

-Se han adaptado al momento. Pero sigue el espíritu: amor a la patria, fidelidad a la bandera, amor al trabajo militar, al esfuerzo y a la disciplina. Lo que ocurre es que el Ejército de ahora no es el que yo viví. Ahora tienen medios impresionantes y antes no había tanta tecnología. Son más técnicos... pero el trasfondo es el mismo. En la Legión, por ejemplo, el espíritu sigue siendo el de 1920, el que inculcó Millán Astray. Han cambiado métodos e instrucción, por supuesto, pero el espíritu permanece.

-Yendo al plano internacional, Alemania ha instaurado un servicio militar voluntario. ¿Cómo lo ve?

-A nivel personal, creo que el que quiera hacerlo voluntario, que lo haga. Antes había muchos objetores, ahora se podría dar opción a gente que no sea profesional: un reemplazo voluntario por un tiempo determinado, con un salario mínimo no es mala opción.

«En las guerras hay más miedo que odio. El odio llega después, cuando matan a tu madre o hermana»

-¿Ve plausible reinstaurar la mili en España?

-No, yo creo que no. No creo que tenga sentido la mili en España salvo que haya un conflicto. Se dice mucho que hace falta la mili para educar, pero no. El que vaya al Ejército tiene que ir ya educado de casa. La educación se enseña en casa y en los colegios. Yo voy a preparar combatientes, no a enseñar a comer con la derecha.

-Con la situación en Irán, vuelve a estar en boca que el derecho internacional y las reglas de la guerra.

-La guerra tiene reglas hasta antes de empezar. Cuando empieza desaparecen. Es o tú o yo. En el campo de batalla no existe el derecho internacional. Especialmente cuando hay odio personal, entre etnias o países.

-Estuvo en Bosnia en el 94, ya que ha hablado de etnias. Allí vería mucho odio.

-Totalmente. En Bosnia había familias mezcladas —bosnios casados con croatas, etc.—. Llegó un momento en que se denunciaban unos a otros aunque fueran familia.

-¿En las guerras hay más odio que miedo?

-Sin duda. En las guerras hay siempre mucho más odio que miedo. El miedo llega después, cuando matan a tu mujer o a tu hermana, pero lo primero siempre es el odio.

-¿Cree que en España hemos bajado la guardia en defensa?

-Sí, porque como nunca ha pasado nada... estaba aparcado. Hasta que empezaron a salir misiones y se vio que hacía falta más presupuesto y personal más formado. Actualmente, no veo que estemos atrasados, quizás haga falta invertir más, pero eso es una decisión política. Se está renovando mucho material.

-Entrar en la OTAN fue clave.

-Desde luego. Nos pusimos al nivel de los ejércitos europeos y se me quitó el complejo del Ejército español. Vimos que estábamos a la altura de Francia, Alemania, EEUU. Se modernizaron estructuras, mandos, material, incorporaron métodos de trabajo, idiomas... Fue un gran cambio.

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