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Reportaje

El centro cívico del Alcázar de Córdoba revitaliza el barrio tras la transformación del antiguo mercado

El Ayuntamiento de Córdoba transformó el antiguo mercado en un centro cívico que en estos dos años ha ofrecido talleres y actividades para más de 1.800 participantes, consolidándose como un espacio esencial para el barrio

Taller de memoria en el centro cívico del Alcázar.

Taller de memoria en el centro cívico del Alcázar. / Víctor Castro

Irina Marzo

Irina Marzo

CÓRDOBA

Donde hubo un mercado en Córdoba, con sus puestos y su ir y venir de personas y mercancías, hay hoy un moderno centro cívico donde se imparten talleres de salud, estimulación cognitiva y expresión artística que se ha consolidado como un espacio de convivencia esencial en el barrio. El centro cívico del Alcázar estrenó hace dos años una nueva piel, después de metamorfosear su estructura de antigua plaza de abastos. El Ayuntamiento de Córdoba invirtió 600.000 euros en la transformación de un espacio en desuso desde el año 2006 y dotó al vecindario de Vallellano -que hasta entonces debía desplazarse hasta la Corredera para llegar a su centro cívico- de una superficie de 356 metros cuadrados para la convivencia.

El edificio dispone de un salón de usos múltiples (con paneles abatibles para configurar espacios a demanda), otra sala para mayores, una sala audiovisual y un almacén. Dado su pequeño tamaño, la Delegación de Participación Ciudadana optó por una gestión eficiente, lo que quiere decir que funciona sin personal municipal administrativo permanente y solo cuenta con ordenanzas municipales de día y seguridad privada por la tarde. Eduardo, el ordenanza municipal, está encantado: "He estado en muchos sitios y me ha sorprendido la educación de los usuarios de este centro", comenta. "Este sitio es espectacular para gente de la tercera edad: encuentran amigos aquí, se sienten escuchados y tienen sus talleres".

Participantes en el taller de fitnes flamenco de la Asociación Basilea.

Participantes en el taller de fitnes flamenco de la Asociación Basilea. / CÓRDOBA

No es el único que le pone buena nota a las instalaciones, también lo hacen Emilio, Mariluz y Mamen. El primero, usuario del taller de memoria, tiene 88 años y aún muy frescos los recuerdos de cuando el centro era un mercado. "Esto ha sido un acierto porque se han perdido muchas cosas ya en el barrio: dos librerías, un quiosco de prensa, una ferretería...", recuerda y reconoce que venir a los talleres le sienta bien: «Mientras tiene uno la cabeza activa se está en el mundo».

Mamen, tiene 57 años, pero por culpa de una enfermedad ha perdido mucha atención y memoria, por eso se ha apuntado al curso que imparte María del Mar. "Estoy encantada, soy del barrio y venía aquí a comprar de chica cuando era un mercado", rememora con cierta dosis de nostalgia , pero entusiasmada con la segunda vida del centro y las ventajas que tiene tenerlo a mano.

Un 80% de mujeres

Mamen y Mariluz cumplen el perfil mayoritario de usuarias de este centro que funciona como "un nodo central de socialización para las mujeres del distrito", ya que representan más del 80% de la participación activa en talleres municipales. "Aunque me gustaría hacerlo más, vengo una vez en semana, para mí es una forma de tener una obligación a la que no se puede faltar". También para la monitora del taller de memoria María del Mar, el del Alcázar también es un sitio especial: "Es un centro muy cómodo, céntrico, con las instalaciones nuevas y el personal que hay trata bien a los usuarios y a los monitores", apunta. Sus talleres de memoria, unos de los más demandados, consisten en tener activa la mente, en trabajar la psicomotricidad y el sistema neurológico, "la dificultad reside en la diversidad de perfiles de alumnos que tengo, incluidas personas con Alzheimer".

3.500 usuarios en dos años

El delegado de Participación Ciudadana, Miguel Ruiz Madruga, se une al coro de voces que aplauden la apertura de unas instalaciones que "está revitalizando la vida social de esta parte de la de la ciudad". El 2025 se ha cerrado con más de 1.800 participantes en alguna de las actividades que se desarrollan en el centro (3.399 en los dos años), y otras tantas de personas que forman parte de colectivos, comunidades de vecinos y asociaciones de la zona que han celebrado allí reuniones o talleres. Entre los colectivos que han ayudado a dinamizar el edificio están la Asociación de Mujeres Basilea, la Asociación Pro Inmigrantes Voades (Voces Amigas), la comunidad de propietarios Vallellano, la Federación de Peñas, el colectivo Labores con Arte, el Teléfono de la Esperanza, la Plataforma de Voluntariado y el consejo de distrito.

Imagen de un taller para adornos florales de la Asociación Basilea

Imagen de un taller para adornos florales de la Asociación Basilea / CÓRDOBA

Las actividades promovidas por todas ellas han multiplicado el alcance del centro, superando en volumen a la programación municipal directa. Las cifras constituyen para el edil la prueba inequívoca de que el planteamiento inicial para reformar el antiguo mercado fue "todo un acierto". "El centro cívico Alcázar cierra estos dos primeros años consolidado como un recurso indispensable para la salud social, formativa y cultural del barrio", añade.

Los usuarios destacan sobre todo la funcionalidad del espacio, su comodidad y cercanía, pero también tienen reivindicaciones: la mejora del jardín trasero donde podrían hacerse actividades al aire libre. Mari Carmen Bujalance, directora de este centro cívico y del de la Corredera, avanza que entre los planes para los próximos meses está incluir talleres sobre certificado digital y macramé, y una actividad para colectivos del barrio que se hará en el jardín.

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