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Las celebraciones empezarán el 18 de abril

El número de ceremonias de comunión repunta en Córdoba tras una gran caída en los últimos 20 años

El descenso de la natalidad y la secularización de la sociedad han hecho decrecer la cifra de comuniones, un evento que las familias viven con ilusión, pero también con muchos nervios

María José Álvarez, mamá de una niña que hace la comunión

Manuel Murillo

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

Hace tiempo que el número de primeras comuniones experimenta un descenso en picado en Córdoba. Si se comparan las cifras con las de hace veinte años, en 2024 el número cayó un 56%. Según Adolfo Ariza, delegado diocesano de catequesis, detrás de esa realidad está la caída paralela de la natalidad y la secularización. Si en 2021 hubo 5.066 comuniones, en 2023, 4.113 y en 2024, 3.289. Sin embargo, en 2025, la diócesis registró 3.576 comuniones, casi 300 más en un año. Las cifras oscilan, por lo que de momento es pronto para saber si el aumento marcará una tendencia a largo plazo.

Ariza explica que hace años «los grupos de catequesis en las parroquias eran de unos 100 niños mientras que ahora hay una media de 20», algo que achaca a que «nacen menos niños, pero también a que la sociedad ha dejado a Dios a un lado». Ya no hay prisa por bautizar a los niños cuando nacen «y muchas familias lo van posponiendo hasta que se acerca la comunión». Así, dado que el mínimo de catequesis para la Primera Comunión en Córdoba es de dos años, «hay quienes reciben el bautismo el primer año y el año siguiente, la comunión». Según Ariza, en la catequesis, se introduce en los rudimentos de la fe. «Los niños están muy cerca de Dios y aunque cada vez leen menos, entienden que la experiencia religiosa se vive en la oración». Sobre todo lo que rodea a la comunión, el sacerdote entiende que «lo esencial es lo espiritual» aunque «como día importante, debe ser motivo de celebración social».

Preparativos comuniones en Córdoba. Paco Castro de Los Jardines de Sansueña, celebración comunión

Preparativos para una comunión en un salón de celebraciones de Córdoba. / Manuel Murillo

Mezcla de ilusión y nervios por la organización así como por los gastos

En las familias, los preparativos de estos días se viven «con una mezcla de ilusión y nervios por la organización y los gastos que conlleva», afirma María José Álvarez, madre de dos hijos. Marta, la pequeña, es alumna del colegio de La Trinidad y hará la comunión el 2 de mayo. En casa, están viviendo una situación complicada porque el hijo mayor está enfermo, pero «queremos que Marta disfrute de su día». Por eso, han organizado un almuerzo con los más allegados, 30 personas que tendrá lugar en el restaurante donde estará también su mejor amigo, con quien compartirá mesa de chuches y animación. María José no ha querido sumar los gastos, «pero es una locura, más de 3.000 euros seguro», afirma. Reservó sitio para el convite en cuanto tuvo la fecha, «pero tengo amigas que lo han pasado fatal para encontrar sitio». La sesión de fotos era obligada. «Eso lo teníamos claro, la hicimos con Juan Manuel Vacas y lo disfrutamos mucho, fue una tarde preciosa y Marta está encantada con las fotos».

Luego está la cuestión del regalo. Ella es una niña prudente y solo ha pedido la maleta de Stitch y la pulsera de Pandora. «Lo que más le gusta es viajar y nos habría gustado ir a Disney, pero con lo del hermano, no nos parecía el momento», apunta. Lo que no descartan es apostar por el regalo estrella de este año, el reloj de Save the family.

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