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Mayo Festivo en Córdoba

Luisa García, dueña de Maese Luis 22, retira su patio del concurso: "He perdido la ilusión"

Tras 27 años, este referente en el concurso y una casa que visitó García Lorca no estará en la edición de mayo por la falta de apoyo económico y la creciente masificación de la fiesta

El patio de Maese Luis 22 se retira del concurso

A. J. González

Irina Marzo

Irina Marzo

CÓRDOBA

Un total de 64 patios abrirán sus puertas este mes de mayo en Córdoba para mostrar al mundo su singularidad y belleza, pero después de 27 años no estará en la nómina del Concurso de Patios Cordobeses el número 22 de la calle Maese Luis, en el barrio de San Pedro. Su dueña, la artista y ceramista Luisa García, tiene en su haber un importante palmarés que incluye dos primeros premios, 2011 y 2016, una mención de Honor en 2022, varios terceros premios (2012, 2013 y 2014), un quinto (2019), octavos (2015 y 2018) y cinco accésits (1999, 2003, 2006, 2008 y 2010). "Ha cambiado todo tanto que he perdido la ilusión de los patios; no disfruto con tanta masificación, ni los cordobeses pueden visitarlos, y veo que todo es una comercialización absoluta", reconoce apenada para explicar por qué no estará en el concurso de este año.

Luisa García fue pionera, allá por los años 80, en recuperar la esencia de otro multipremiado patio, el de la calle Marroquíes. Entonces convenció a los artesanos que trabajaban allí para presentarse al concurso y cuando compró su propia casa en los 90, siguió con la tradición de abrir su patio, donde también tiene su taller. Esa ha sido otra de las razones por las que ha decidido no presentarse este año al concurso: "Me interfiere mucho con el taller y los patios se han convertido en un trabajo y al final los que menos percibimos de todos somos los propietarios", comenta. Además, para ella "el remate" ha sido la inclusión de la modalidad de los patios conventuales, mayores en tamaño y por tanto con más ayudas. "Llevábamos años pidiendo al Ayuntamiento más subvenciones para los patios y nunca había más dinero para nosotros", lamenta.

Patio de la calle Maese Luis 22

Patio de la calle Maese Luis 22 / A. J. González

Historia de la casa y visitas ilustres

La casa que hoy es Maese Luis 22 perteneció al Mayorazgo de la Marquesa de Alcañices, un sello señorial que está reflejado aún en su fachada adintelada de piedra caliza. Su primera venta data del año 1803 y fue autorizada mediante Real Cédula por el rey Carlos IV en unión con otros bienes más situados en la ciudad de Córdoba, por lo que su antigüedad puede remontarse a 1700. Es una de las pocas viviendas unifamiliares que hace dos siglos había en Córdoba y albergó la redacción del periódico El Sur en la Segunda República. El rotativo cordobés dirigido por el baenense Fernando Vázquez Ocaña –exiliado tras la Guerra Civil– apenas tuvo dos años de vida, entre 1932 y 1934, y terminó cerrando tras los sucesos revolucionarios de octubre de aquel año. Antes, el periódico recibió la visita del poeta granadino Federico García Lorca, en una de sus estancias en la ciudad.

Patio de la calle Maese Luis 22

Patio de la calle Maese Luis 22 / A. J. González

Cuenta Francisco Solano Márquez en su libro Córdoba es patio que Luisa no lo tuvo fácil, ya que cuando quiso adquirir la casa estaba dividida entre tres propietarios y le costó recuperar su fisonomía primitiva. Sin embargo, con paciencia y arte convirtió el patio en "una de las joyas imprescindibles del concurso en sus últimas dos décadas". Además, la belleza de la antigua puerta y la balconada de la casa, amén de las manos de Luisa, les habían animado a participar también en el certamen de Rejas y Balcones.

Un limonero en espaldera

En el patio, al que se accede a través de un zaguán con una cancela de diseño jerezano y un zócalo de azulejos, hay un pozo medieval recuperado y brocal de hierro forjado, una balaustrada gótica y una basa de una columna del siglo XVII, pavimento de baldosas hidráulicas de hace más de un siglo y columnas de hierro forjado modernistas. Aunque, quizá, lo más singular y original del patio es su limonero en espaldera, que fue uno de los primeros ejemplares en ser distinguidos por el Jardín Botánico y con el que Luisa recuperó una olvidada técnica de cultivo árabe.

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