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Día Mundial de la Salud

Voluntarios hospitalarios de San Vicente de Paúl en Córdoba: "Nuestro pilar es la escucha activa sin reloj"

La Sociedad de San Vicente de Paúl da a conocer su labor en el Hospital Provincial y en el general de Reina Sofía, donde ofrecen acompañamiento a los pacientes que lo necesitan

Adela Redondo, voluntaria de la Sociendad de San Vicente de Paúl

Manuel Murillo

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

"Tu abrazo cambia vidas". Ese es uno de los lemas de los voluntarios hospitalarios de la Sociedad de San Vicente de Paúl, una entidad que este martes se ha sumado a la celebración del Día Mundial de la Salud en Córdoba dando a conocer su labor silenciosa de voluntariado, centrada en el acompañamiento a pacientes y personas hospitalizadas que, por distintas circunstancias, pasan por el trance de la enfermedad en soledad o que necesitan un apoyo extra en momentos puntuales. El objetivo de esta acción no es otro que "humanizar el entorno hospitalario y ofrecer consuelo y compañía en momentos de soledad y vulnerabilidad acompañando a todos los niveles, también el emocional y espiritual".

Para ello, algunos de los más de 60 voluntarios que a diario trabajan en Córdoba con la entidad han acudido a las mesas informativas instaladas en el Hospital Provincial para invitar a otros cordobeses a sumarse a la iniciativa. Hace un año que la Sociedad de San Vicente de Paúl firmó el convenio de colaboración que ha dado un plus de compañía a los pacientes del hospital Reina Sofía.

Adela Redondo, coordinadora e impulsora del programa en la ciudad, nunca pensó que pasaría horas en los hospitales. "Cuando era joven me mareaba solo de pensar la sangre y esas cosas -explica-, "pero hice unas prácticas de voluntariado en el hospital de La Paz y me sedujo". Prejubilada en el mundo de la banca, se decidió a empezar de cero y a trabajar para que esa mano amiga que se ofrecía en Madrid también fuera posible en Córdoba.

Para participar en el programa, todos los voluntarios tienen que pasar por una formación teórica y práctica previa que les enseña a tratar a las personas que están hospitalizadas y a hacerlo según el modelo de esta institución. "Nuestro pilar es la escucha activa sin tiempo predeterminado, a reloj parado", explica Adela, consciente de la importancia de la empatía. "Entramos en las habitaciones y conectamos con la mirada antes que con la palabra y vemos qué necesidades de acompañamiento tiene cada persona para adaptarnos a ella y no al contrario", comenta. "Muchos de los pacientes a los que visitamos -continúa- son personas que sufren soledad severa, otros solo necesitan compañía porque tienen familia que va a verles siempre que pueden, pero no están con ellos de forma continuada".

También acompañan a los familiares de los enfermos. "Esta semana hemos estado con el acompañante de una mujer que está atravesando sus últimos momentos y que solo necesitaba tomar un café y hablar con alguien de su madre, de su cansancio y un poco de lo divino y lo humano", ha explicado. "Hemos comprobado en el año que llevamos trabajando en Córdoba que en medio del dolor hay alegría y gratificación", asegura. Al final de cada encuentro, suele haber un abrazo o un beso que sella esa charla. "Nuestra misión no es otra que abrazar a la gente en la soledad", insiste convencida del poder terapéutico de esos abrazos.

Adela Redondo, voluntaria. La Sociedad de San Vicente de Paúl tiene un convenio con el Hospital Reina Sofía, en virtud del cual tienen un voluntariado de acompañamiento emocional a pacientes en soledad en este hospital. Con el motivo del Día mundial de la salud hacen una jornada de visibilización de su proyecto. Hospital Provincial de Córdoba

Voluntarios visitan a una paciente. / Manuel Murillo

Entre los voluntarios hay hombres y mujeres, prejubilados o no, mayores y estudiantes jóvenes que ocupan parte del tiempo libre que tienen en esa labor tan humana. Cada día, un grupo de voluntarios acude al hospital sobre las diez de la mañana tras colocarse la bata y el brazalete verde que les identifica, revisan las anotaciones de los pacientes del día anterior antes de empezar las visitas. "Esas anotaciones recogen la experiencia de los voluntarios anteriores y son muy importantes porque nos indican cómo está la persona, de qué quiere hablar y qué temas pueden resultarle dolorosos -explica Adela-. Luego, sobre la una y media solemos terminar, aunque, como digo, nuestras visitas no se rigen por un horario y también hay personas que vienen por las tardes". Normalmente, acuden a la llamada de las trabajadoras sociales del hospital, que detectan los pacientes a los que les puede venir bien ese apoyo, pero no siempre es así: "Nosotros estamos identificados y en ocasiones llamamos a la puerta para interesarnos por las personas hospitalizadas y ver si necesitan ese ratito de escucha y compañía".

El objetivo de la Sociedad de San Vicente de Paúl y de la propia Adela en Córdoba es conseguir cuantos más brazos mejor para los hospitales de Córdoba: "Necesitamos más personas porque hay mucha gente que se siente sola y que nos necesita". Por eso han renovado el convenio con Reina Sofía para otros cuatro años. "Tengo muchos nombres grabados en el corazón: José, Chiquetete, María, Antonia... visitamos muchos rostros cada día y esos rostros a los que intentamos dar un poco de consuelo y cariño también nos llenan a nosotros", sentencia. Uno de esos pacientes con los que estuvo charlando hace poco, después de hablarle de la Movida Madrileña y de otras cuestiones intrascendentes, le dijo que sufría cáncer con metástasis y le contó cómo se sentía. "Le di las gracias por confiar en mí -confiesa- y me alegré de haber estado ahí para que él pudiera desahogarse en ese momento tan duro".

Tras la difusión de este día, Adela espera que más personas se animen a participar: "Ojalá se corra la voz y cada vez seamos más". Si alguien busca información sobre este voluntariado, puede contactar con la sociedad en el teléfono 623728034 o escribiendo al correo cordoba@ssup.es.

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