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Restricciones aéreas

¿Dónde se puede volar un dron en Córdoba? Zonas protegidas, permisos y sanciones

En Córdoba, volar drones requiere permisos y coordinación con administraciones, como la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, y está sujeto a restricciones de espacio aéreo y seguridad, especialmente en zonas patrimoniales

¿Dónde se puede volar un dron en Córdoba?

Víctor Castro

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Volar drones se ha convertido en una práctica habitual de turistas, creadores de contenido y profesionales audiovisuales. Sin embargo, en una ciudad como Córdoba esta práctica está lejos de ser “libre”. El reciente caso de una influencer a la que se le ha abierto un expediente sancionador por volar un dron en el entorno de la Mezquita-Catedral ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que muchos desconocen: en la capital, despegar sin permisos puede salir caro.

La intervención se produjo en el Patio de los Naranjos, uno de los espacios más sensibles desde el punto de vista patrimonial y también uno de los más vigilados. Según ha trascendido, la creadora de contenido no contaba con las autorizaciones necesarias para operar en esa zona, algo que no solo contraviene la normativa aeronáutica, sino que choca con las restricciones específicas de un enclave declarado Patrimonio de la Humanidad. No se trata de un hecho aislado: es una situación cada vez más frecuente en áreas de gran atractivo turístico, donde la tentación de grabar “la toma perfecta” convive con un marco regulatorio muy exigente.

Imagen de un dron difundida por la Policía Nacional.

Imagen de un dron difundida por la Policía Nacional. / CÓRDOBA

Dónde volar en Córdoba

Parte del problema no es solo el desconocimiento, sino la complejidad de las normas. Volar un dron es legal en España, pero hacerlo en Córdoba suele implicar trámites previos y coordinación con distintas administraciones, especialmente por las limitaciones ligadas al espacio aéreo y a la operativa urbana. En la práctica, eso se traduce en que no es posible despegar “de forma espontánea” en muchos puntos de la ciudad, como a menudo creen algunos usuarios.

A estas limitaciones se suman las restricciones propias de los entornos urbanos: el vuelo sobre personas o en zonas donde pueda ponerse en riesgo la seguridad o la privacidad está limitado, y en espacios como la Mezquita-Catedral y su entorno se añaden condicionantes vinculados a la protección del patrimonio, lo que estrecha todavía más el margen de maniobra. Antes de hacerlo en una ciudad, el piloto tiene que estar registrado como operador en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), contar con una formación básica y pedir autorización a Aena, Policía Nacional o Guardia Civil con al menos diez días de antelación. Tampoco se pueden superar los 120 metros de altura y es obligatorio que el piloto vea la aeronave en todo momento.

Fuera del casco urbano, el escenario suele ser más favorable. En áreas abiertas y alejadas de núcleos de población, el uso del dron resulta más viable siempre que se respeten las normas básicas de operación, como mantener el aparato dentro del campo de visión, no superar la altura máxima permitida y evitar interferencias con otras aeronaves. Aun así, los especialistas recomiendan comprobar antes el mapa de Enaire Drones, que permite consultar zonas con restricciones o prohibiciones.

Demostración del empleo de drones en la Feria de Córdoba.

Demostración del empleo de drones en la Feria de Córdoba. / Manuel Murillo

El tipo de dron también influye en las exigencias. Los más ligeros —por debajo de 250 gramos— suelen tener menos requisitos, aunque si incorporan cámara, como ocurre en la mayoría, pueden implicar obligaciones adicionales para el operador. A partir de ciertos pesos, además, se incrementan las necesidades de formación y el nivel de control sobre las operaciones.

Sanciones

En cualquier caso, el factor disuasorio más evidente son las sanciones. Dependiendo del entorno y del riesgo generado, las infracciones pueden traducirse en multas que van desde 600 euros hasta los 60.000, con especial severidad cuando el vuelo se realiza en zonas sensibles, patrimoniales o con restricciones específicas.

Paralelamente, las fuerzas de seguridad han intensificado la vigilancia, especialmente en enclaves turísticos y durante eventos multitudinarios. El objetivo no es solo sancionar, sino prevenir incidentes que puedan afectar a la seguridad y al patrimonio.

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