Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fiestas

Vivir la Semana Santa de Córdoba sin ser cofrade: "Hay que mirar por los vecinos"

Hay una voz minoritaria entre los vecinos de la ciudad que estos días huye del ruido y las aglomeraciones en busca de mantener la tranquilidad habitual

El Rescatado luce en una tarde de Domigo de Ramos.

El Rescatado luce en una tarde de Domigo de Ramos. / FRANCISCO GONZÁLEZ

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

La Semana Santa es uno de los símbolos más reconocibles de Córdoba. Sin embargo, para algunos vecinos, estos días no son tanto de emoción como de incomodidad. Entre procesiones, turistas y calles colapsadas, emerge una realidad menos visible: la de quienes viven en el epicentro de la celebración, pero preferirían marcharse.

Cuando las primeras cofradías comienzan a abrir paso entre la multitud, Puri, vecina de los alrededores de la calle San Fernando, cierra las ventanas de su casa. "No es que no me guste, pero ya no lo disfruto como antes", matiza. Lleva más de 20 años viviendo en esta zona de la ciudad, cerca de una de las arterias de la Semana Santa, y asegura que "cada vez hay más gente".

La Pasión ha cambiado. "¿Yo para qué quiero Semana Santa?", comenta un vecino del Sector Sur. Y prosigue: "Tengo muchos años. Antes venías con los niños te sentabas ahí en Las Tendillas, te comías un bocata y la veías". Ahora es diferente. Entre otras cosas porque el itinerario cambió en 2017 y las procesiones en vez de hacer la carrera oficial en la céntrica plaza la completan en la Catedral.

La movilidad

Entre los cordobeses, hay algunos que no comparten el júbilo que despierta esa semana, pero a quienes tampoco les molesta. Si bien "moverte es imposible", señala Luis, vecino del centro, "es bonito ver los pasos". En su caso, con un día tiene suficiente. El resto intenta evitar las zonas más concurridas: "Nos quedamos en casa normalmente".

Presencia de policía en la Semana Santa de Córdoba del año pasado.

Presencia de policía en la Semana Santa de Córdoba del año pasado. / AJ González

Antonio, residente en el barrio de San Lorenzo, es también de los que evita salir de casa durante ciertos días. "Todo está cortado, lleno de gente", dice. Y añade: "Lo mejor es dar un paseo por la mañana y luego si quieres bajar a ver una o dos procesiones, pero un rato". Algunas de estas personas ya llevan a sus espaldas muchos años de Semana Santa. "De joven no me perdía ni una, pero ya con la edad es diferente", abunda Antonio.

Masificación y civismo

La masificación turística es otro de los factores señalados. Córdoba recibe muchos visitantes durante estas fechas, lo que repercute directamente en la vida cotidiana de los cordobeses. Aun así, ninguno de los entrevistados reniega de la Semana Santa como parte del patrimonio cultural de la ciudad.

A las molestias habituales como el ruido, las aglomeraciones o los cortes de tráfico, se suma en algunos casos otra menos visible, pero especialmente incómoda: la suciedad. Quienes han vivido en el centro durante estas fechas mencionan con frecuencia el uso indebido de portales y rincones como baños improvisados. "Lo peor son las meadas en las calles y en los portales, pero pasa también en las Cruces o en cualquier otra fiesta", relata un antiguo residente. "Está bien que se celebren todas las fiestas, pero también hay que mirar por los vecinos", apunta María, vecina del entorno de Capuchinos, al respecto.

Entre la devoción y la saturación, estos vecinos representan una voz minoritaria pero significativa de Córdoba, una ciudad que estos días se transforma para vivir una de sus semanas grandes.

Tracking Pixel Contents